Las txitas iniciarán en junio la experiencia piloto de reparto de mercancías en bici

Llevarán paquetes y la entrega a domicilio del súper en una iniciativa de movilidad sostenible

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.
Las txitas iniciarán en junio la experiencia piloto de reparto de mercancías en bici

Llega el reparto de mercancías con bicicletas. La iniciativa, que será pionera en España, pretende ser una alternativa a los grandes camiones y furgonetas que saturan zonas peatonales y colapsan el tráfico del centro de la ciudad. La experiencia piloto, patrocinada por el Departamento municipal de Movilidad y que pondrá en marcha la empresa de bici-taxis (Txitas), se enmarca dentro del programa europeo Civitas para lograr una movilidad más sostenible. Ayer comenzaron las primeras pruebas por las calles de la ciudad y en junio arrancará el servicio.

Varias ciudades francesas, como París, Burdeos y Rennes, han puesto en marcha iniciativas similares englobadas en el concepto: «distribución ecológica de la última milla». ¿Qué es esto? Se trata de resolver algunos de los problemas que provoca el reparto tradicional de mercancías -la carga y descarga- realizado en las zonas más céntricas de las ciudades mediante vehículos pesados y con unos horarios limitados. Movilidad trabajaba en una idea de distribución eficiente de mercancías mediante vehículos ecológicos, cuando la empresa Txita Txirrindak SL, que se encarga de ofrecer un servicio de bici-taxi para los turistas en verano, presentó un proyecto para transportar también mercancías. Los dos intereses casaron.

El Ayuntamiento dará el visto bueno a la idea, aprobará las autorizaciones pertinentes, y subvencionará con 100.000 euros la puesta en marcha de la experiencia en el marco del programa Civitas de la Unión Europea. Además ayudará al arranque de la iniciativa con la habilitación de un espacio como almacén central para distribuir las mercancías y que estará ubicado en el depósito municipal de vehículos de la torre de Atotxa.

El nuevo servicio se llamará «Txitrans» y se realizará mediante unas bicicletas, con pedaleo asistido eléctrico, que llevan incorporada una estructura de 1.500 litros de capacidad y que puede transportar hasta 180 kilos de peso. El objetivo es dar servicio a empresas de paquetería, colaborar en la entrega a domicilio de los supermercados, y ofrecer una alternativa de transporte a todo tipo de tiendas y comercios para envíos puerta a puerta dentro de la ciudad, según explicó Dani Ruiz, uno de los dos socios de la empresa.

Txitrans será la encargada de buscarse los clientes. Aún no tienen concretadas las tarifas, pero pretenden ofrecer un servicio «competitivo». El objetivo es ahorrar a los comercios y empresas de transporte la circulación de grandes vehículos que deben hacer muchas paradas y que muchas veces no encuentran dónde estacionar o están muy penalizados por los limitados horarios de carga y descarga en el centro de la ciudad. El servicio está pensado para que las mercancías se dejen en el almacén de la torre de Atotxa y desde allí se distribuyan al Centro, Parte Vieja y Gros, fundamentalmente, mediante las bicicletas. ¿Ventajas? Rapidez, calidad, más flexibilidad en las entregas porque el transportista ya no tiene que ceñirse a un horario de carga y descarga, y la posibilidad de circular y de llegar hasta sitios donde no pueden acceder las furgonetas -zonas peatonales, portales, etc-. La ciudad se ahorra contaminación, ruido y tráfico por las calles del centro de un buen número de grandes vehículos. Además se reducirá la presencia siempre molesta de vehículos de carga y descarga en zonas peatonales.

Los promotores creen que la experiencia interesará a las empresas de paquetería, los súper -se ahorrarán el gasto del reparto mediante camiones- y tiendas que requieran de un transporte rápido y no muy voluminoso. El primer año van a funcionar con entre 4 y 7 bicicletas, en función de la carga de trabajo, lo que dará empleo a entre 10 y 15 personas. La previsión es la de transportar unos 100.000 paquetes al año -400 cada día laborable-. La experiencia piloto tendrá una duración de dos años y en función de su éxito se extendería del Ensanche y Parte Vieja a otras zonas de la ciudad. El almacén de la torre de Atotxa es una ubicación provisional para el arranque de la iniciativa, hasta que la empresa halle por su cuenta un almacén definitivo.

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