«Pao vino a Ecuador para cuidar a su niña y huir del maltrato»

Paola vivía con su hija de siete años en Quito.
Paola vivía con su hija de siete años en Quito. / DV

Un antropólogo bilbaíno, Héctor M., es detenido acusado de haber asesinado a puñaladas a su pareja en una zona rural del país andino

MARTÍN IBARROLA SAN SEBASTIÁN.

Un antropólogo bilbaíno ha sido detenido en Ecuador acusado de haber matado a puñaladas a su expareja el pasado fin de semana en la zona rural de Cayambe, al noroeste del país andino. El presunto asesino, Héctor Menchero, se encuentra ahora en prisión provisional y la Fiscalía ecuatoriana reclama una pena de 30 años por un delito de femicidio. La víctima, Paola M., una ingeniera de sistemas de 43 años que trabajaba en una empresa de telefonía nacional, lo había abandonado hace ya seis años y se encontraba en trámites de divorcio. Este periódico ha podido contactar con su familia en Ecuador, que se mostraba devastada por la noticia. «Estamos muy unidos. Paola siempre fue la alegría de la casa, la que animaba las fiestas familiares. Queremos que se haga justicia. Pao no merecía morir así, deja una niña a la que amaba con todas sus fuerzas. Es muy dura su perdida y más en estas circunstancias violentas y de odio hacia la mujer y hacia la madre», denunciaba la cuñada de la víctima.

Su expareja era antropólogo y solía viajar a Ecuador para trabajar en programas de intervención social y cooperación dentro del territorio andino. Su último empleo registrado era al mando de la Unidad de Protección de Derechos del Ayuntamiento de Cayambe, donde también residía esporádicamente. «Cada vez que venia se quedaba seis meses y la niña lo visitaba.

«Pao creía que era importante que su hija tuviera contacto con su aita», explica la familia. La semana pasada la menor acudió a la casa de su padre para pasar unos días con él. El viernes condujo desde su casa en Quito hasta Cayambe para llevarse de vuelta a su hija. Fue la última vez que se la vio con vida. El cuerpo fue hallado dos días después en el interior de un vehículo rojo abandonado en una zona apartada de la comarca. Presentaba diez puñaladas en el pecho y cinco en la espalda.

Un voluntario social

Parece ser que Paola conoció a Héctor en el año 2006, y juntos se mudaron al barrio de San Ignacio, en Bilbao, donde tuvieron una niña juntos. De acuerdo con la versión de la familia, las agresiones se volvieron cada vez más constantes por lo que en 2011 decidió escapar a Ecuador. «Pao vino aquí para empezar una vida tranquila, huir del maltrato y cuidar de su niña». La consejera vasca de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, solo confirmó ayer en una entrevista radiofónica que durante el tiempo que la pareja residió en Euskadi se produjeron denuncias cruzadas entre ambos motivadas por las visitas de la hija. La cuñada insiste en que, si bien no había podido cerrar todavía los trámites de divorcio, en Ecuador recibía la boleta de auxilio, una medida de amparo para proteger a la víctimas de violencia machista.

Los perfiles en las redes sociales de Héctor muestran un historial académico más que brillante. A sus 45 años, es Licenciado en Antropología e Historia por la Universidad de Deusto, también máster en Derecho Internacional en la UPV/EHU, combinadas con becas de cooperación, voluntariados y diversas investigaciones universitarias. Un perfil que podría haber camuflado la personalidad «violenta y controladora» que describen los familiares de la víctima. Para Paola, solo guardan recuerdos de alegría. Esta ingeniera en sistemas trabajaba en una telefónica y vivía sola con su hija, a la que «dedicaba toda su vida». «Fue muy querida por todos, deportista activa, conocida en la empresa por ser colaboradora y muy buena persona», tratan de homenajear, con un claro ansia de hacer justicia sus excompañeros de trabajo.

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