Cientos de personas homenajean a Ekai en Ondarroa y piden más ayuda para los transexuales

Los familiares de Ekai, destrozados durante la concentración. /FERNANDO GÓMEZ
Los familiares de Ekai, destrozados durante la concentración. / FERNANDO GÓMEZ

El joven de 16 años acabó el jueves con su vida al no haber conseguido un tratamiento hormonal que frenase su pubertad

MIRARI ARTIME | MARI JOSÉ TOMÉ

Cientos de personas han arropado esta tarde en la plaza del Ayuntamiento de Ondarroa a los padres de Ekai Lersundi, el joven transexual de 16 años que acabó con su vida tras una larga lucha por sentirse comprendido en una sociedad que no reconocía su verdadera identidad sexual. Sus familiares han portado desde las 17.00 horas de este sábado una pancarta con el lema 'Ekai, maite zaitugu' (Ekai, te queremos), en una concentración silenciosa que ha durado 30 minutos.

Pasada la primera mitad del homenaje, eso sí, un representante de la asociación Chrysallis Euskal Herria ha leído un comunicado en el que ha asegurado que van «a seguir luchando por la memoria de Ekai, por una ley que proteja a los que vengan detrás, y por una sociedad informada que comprenda y acepte la diversidad». Tras la lectura del texto, se han vivido momentos de «intenso dolor» al tiempo que sonaba la canción Txoria txori de Mikel Laboa como homenaje al joven vecino de Ondarroa.

El Ayuntamiento de Ondarroa, que este sábado ha colocado la bandera del arco iris en su balcón, además, ha elogiado la actitud que han mantenido sus padres al haber apoyado y protegido al chico, pese a lo difícil que, en una situación como la del joven, puede resultar para algunas familias «romper las normas sociales» y ayudar a sus hijos.

Tal y como ha podido verse en los últimos días, el suicidio de Ekai, un adolescente transexual que llevaba años peleando por poder mostrarse como se sentía, ha conmocionado a la localidad ondarresa especialmente a las familias de la asociación Chrysallis Euskal Herria, que luchan por una ley que proteja y reconozca los derechos a los menores y jóvenes cuyo «sexo registral» no coincide con su género. «Estaba al límite y cuando llegó la adolescencia no pudo soportarlo», explicaba Bea Sever, la portavoz de la asociación. Se ha marchado «sin hacer ruido» y temen que no sea el único caso. «En la asociación tenemos cuatro o cinco chavales que también están en una situación insostenible, algunos incluso tomando antidepresivos porque no pueden más».

Ekai se sentía descontento con su cuerpo, hasta tal punto que ni se miraba al espejo. Estaba siendo sometido a seguimiento en la Unidad de Género del Hospital de Cruces, pero, a pesar de la pelea de sus padres Ana y Elaxar por conseguir un tratamiento hormonal que frenase su pubertad, no lo habían conseguido. «El protocolo es muy estricto y está condicionado por el dictamen de médicos y psiquiatras. Normalmente, se autoriza a partir de los 16 años, pero para Ekai ya llega tarde», denuncian desde la asociación, que demandan que el inicio del tránsito de estos chavales a su verdadera identidad no esté condicionada por criterios médicos. Como tampoco llegó a tiempo la formación que los responsables del Gobierno vasco habían prometido dar a docentes y alumnos del instituto donde estudiaba Ekai para evitar situaciones de acoso, malentendidos y humillaciones. «Se comprometieron en febrero del año pasado y aún no habían hecho nada».

Tímido y retraído

Gracias a su lucha sin denuedo y a la de sus padres, Ekai había conseguido que sus compañeros y profesores le llamasen por el nombre con el que se identificaba, aunque en su DNI apareciese el que le pusieron al nacer. Precisamente, a finales de noviembre Ekai se prestó a aparecer con su padre Elaxar en un informativo de La Sexta para dar su testimonio, a raíz de que el pleno del Congreso aprobase los trámites para que los menores transexuales pudiesen cambiar su nombre y sexo en el Registro Civil sin necesidad de presentar informes médicos. «Explicar a todo el mundo que eso no es así, que esos documentos están mal, te hace pasar muy malos ratos», explicaba ante las cámaras Ekai. Tampoco pudo cumplir este deseo.

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