San Sebastián debate cómo acoger a sus 26.000 motos censadas

Encontrar sitio para aparcar la moto se ha convertido en una odisea en verano. / SARA SANTOS

La cifra de vehículos de dos ruedas se ha cuadruplicado desde los años 90 hasta las 26.285 unidades. Los motoristas tienen estacionamiento gratuito, pero quieren más plazas. Movilidad estudia alternativas que fomenten la rotación mediante una OTA blanda

A. MUNGUÍA / G. REZABALSAN SEBASTIÁN.

Vehículo ágil, que sortea atascos, accesible económicamente y de aparcamiento sencillo y gratuito. El uso de la moto se ha extendido en San Sebastián hasta extremos nunca vistos: hay un dos ruedas por cada tres turismos. Sus conductores piden más plazas de aparcamiento, en una ciudad donde estacionar en superficie para el resto se ha convertido en una odisea. El Departamento de Movilidad analiza estas demandas, pero no tiene una varita mágica. Una de las medidas que baraja plantear es una OTA blanda que fomente la rotación de estos vehículos, lo que ha generado un 'shock' en el colectivo motero temeroso de perder algunas de las ventajas de las que disfruta en San Sebastián y que explican en buena medida el 'boom' de este modo de transporte.

Donostia es una de las ciudades de España con mayor ratio de motos por cada 1.000 habitantes (143) y cabe preguntarse por qué. Es claro que el Ayuntamiento ha favorecido la expansión de la moto, al menos respecto al coche, al consolidar en el tiempo un régimen atractivo para el conductor: posibilidad de circular por los carriles bus y habilitación de espacios de aparcamiento reservados para estos vehículos, que además pueden estacionar en todas las zonas OTA, salvo en la comercial, sin pagar ni un euro.

El argumento municipal (y el que utilizan los motoristas para defender lo conseguido) es que es un modo de transporte menos contaminante que el coche y que, sobre todo, ocupa mucho menos espacio y no provoca retenciones. Pero solo con esto no se puede explicar la popularidad de la moto en San Sebastián. Hay quien cree, como la portavoz municipal del PP Miren Albistur, que en la ciudad existe «una cultura de la moto», es decir que «hay un factor socio-cultural» que explica mejor el éxito de esta forma de transporte y que permite comprender por qué las inmediaciones de institutos y colegios están plagadas de ciclomotores. La moto es además un vehículo económicamente mucho más accesible que un turismo y, además, tiene el campo abonado en las ciudades con playa (Barcelona, Valencia, Málaga, Cádiz...) donde sus índices de uso se disparan respecto a capitales del interior.

Todo esto, y algunas cosas más, como que los motoristas donostiarras declaran llegar a su lugar de destino en 9,5 minutos -según una encuesta realizada el año pasado por Logikaline para el Ayuntamiento- y confiesan que la rapidez en el desplazamiento (41%) y la gratuidad del aparcamiento (32,2%) son los motivos principales para coger la moto, dibuja un panorama que explica el crecimiento del transporte en dos ruedas en San Sebastián.

El verdadero boom se produjo en la última década del siglo pasado y en la primera de éste. De las 6.356 motos que había censadas en la ciudad en 1991 se pasó a 25.961 en 2011. Desde entonces, se ha mantenido un crecimiento moderado -con tendencia a la baja de los ciclomotores y al alza de las de 125 cc- que ha llevado a registrar 26.285 motos este año. En turismos, la ciudad aún no ha logrado alcanzar la cifra de vehículos de antes de la crisis (2008) y se mantiene en los 75.218.

Espacio limitado

El crecimiento continuo del parque de motos y el limitado espacio en el centro de la ciudad para aparcar ha alimentado la polémica en los últimos días. Las palabras del alcalde esta semana aludiendo a que se estudian fórmulas para fomentar la rotación y limitar de alguna manera el tiempo de estacionamiento de las motos han alertado a los conductores. La concejala de Movilidad, Pilar Arana (PNV), explica que aún no hay ninguna decisión tomada y señala que si su departamento analiza alternativas es porque los motoristas «nos piden año tras año más plazas de aparcamiento». «Yo estoy contenta con la actual situación, creo que son suficientes los 4.519 metros de aparcamiento reservado en zonas OTA y la posibilidad de aparcar en OTA no comercial, pero si piden más algo tendremos que hacer». A lo que Movilidad no está dispuesto es a ampliar las bandas de aparcamiento reservadas para las motos a costa de quitar plazas de residente o de OTA en el centro de la ciudad «ni a llenar el Muelle de motos en verano».

Por ello, desde hace algún tiempo, el Departamento de Movilidad estudia las diferentes alternativas que se podrían poner en marcha. Arana destaca que la principal es regular el espacio reservado ahora para aparcar motos de tal forma que parte de la superficie se destine a los vehículos de dos ruedas de los residentes en esa zona y la otra para estacionar en rotación, de tal forma que se permitiera, por ejemplo, aparcar durante un tiempo gratis y que a partir de determinado momento (una hora, por ejemplo) se empezara a cobrar una tarifa blanda. Todo ello se realizaría mediante una aplicación móvil y no requeriría, obviamente, la colocación de un ticket en el vehículo. «Los agentes sabrían qué motos son de residentes por las matrículas». La concejala explica que la idea se plantearía «como un servicio para los propios motoristas, no con el fin de recaudar» dado que es una medida que fomentaría la rotación y permitiría la apertura de huecos para aparcar -basta que se cobre una tarifa, aunque sea muy baja, para que el conductor se lo piense antes de prolongar su estacionamiento-. Arana apunta que esta es una de las opciones en la que están trabajando con espírítu de consenso con los colectivos de motoristas.

Otra alternativa, más complicada jurídicamente, es permitir que las motos puedan estacionar en rotación (pagando) en los aparcamientos municipales. «Si los motoristas rechazaran estas posibilidades, dejaríamos la situación tal y como está, que a mí no me disgusta». Otra cosa es que les guste a los conductores de otros vehículos que tienen que ver cómo las motos estacionan gratis en zonas de OTA donde los demás tienen dificultades para encontrar sitio o cómo los espacios reservados para aparcar motos han llegado hasta los bordes de las aceras en los cruces de calles limitando la visibilidad de los conductores de turismos.

Solo se conoce una medida municipal que puso freno a la proliferación de motos, adoptada en la anterior legislatura, cuando se acabó con el permiso tácito de aparcar en verano vehículos de dos ruedas en el espacio peatonal de la plaza Vinuesa (La Perla) y bajo la tejavana de la esquina de la plaza Sarriegui (caseras de la Bretxa). La concejala de Movilidad indica que la cesión de espacios impropios para estacionar vehículos ha llevado a que hoy muchas ciudades tengan «problemas de aparcamiento de motos en las aceras» del centro urbano.

Encuesta ciudadana

Opiniones

Fotos

Vídeos