Diario Vasco
Entrada de la fábrica OASA que se transformará en suelo comercial.
Entrada de la fábrica OASA que se transformará en suelo comercial.

La fábrica OASA cambia a uso comercial para ayudar al pago de la deuda a sus trabajadores

  • El concejal Ramos (PSE) explica que se reordena la parcela para que los antiguos empleados puedan cobrar atrasos por valor de 1,4 millones

El Ayuntamiento tienen previsto aprobar hoy inicialmente un plan especial que modificará la calificación del suelo de la fábrica de transformadores OASA, de Errekalde, para permitir usos mixtos comerciales e industriales. La operación urbanística se plantea para fomentar la implantación de nuevas actividades económicas que permitan saldar una deuda de 1,4 millones de euros de la propiedad con los 44 trabajadores de la plantilla.

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento aprobará hoy inicialmente el plan especial de ordenación urbana de OASA Savoissienne, un suelo que hoy tiene la calificación de «b.10 industrial» y que a futuro se pretende dividir en dos unidades edificatorias, una con usos comerciales terciarios de cuarta categoría y la otra con usos industriales. La parcela tiene una superficie de 15.700 m2 y una edificabilidad, que no cambiará, de 10.480 m2. Lo que se pretende es eliminar la actual fábrica para dar lugar a dos edificaciones de 4.000 m2 (t) y otra construcción de 2.480 m2 (t) unidos por un nuevo viario en anillo y con un aparcamiento de 590 plazas «mayoritariamente cubiertas», según el documento redactado por Izaskun Larzabal.

Aún no se sabe qué negocios se implantarán en estas superficies aunque se ha barajado un concesionario de coches y un gimnasio low cost. Propiedad y trabajadores acudieron el año pasado al Ayuntamiento para que les ayudara, mediante un cambio de planeamiento, a poder vender estos suelos con el objetivo de que su enajenación permitiera afrontar las deudas de la firma. El concejal de Urbanismo, Enrique Ramos (PSE), explicó que «los trabajadores nos pidieron ayuda para cambiar el uso del suelo de preferentemente industrial a comercial» y ahora el gobierno responde a la solicitud mediante la aprobación de este expediente.

OASA empezó a tener problemas en los años 2012-13, aunque los impagos de salarios no llegaron hasta 2015. La empresa llegó finalmente a un acuerdo con los trabajadores, de la mano del administrador concursal nombrado por el Juzgado de lo Mercantil, según el cual pagaba el 30% de los atrasos y garantizaba, mediante una hipoteca sobre los inmuebles, el pago de las cantidades correspondientes a indemnizaciones y salarios que aún debe. El cambio de uso facilitará la liquidación de unos terrenos que permitirá a los empleados cobrar preferentemente en el marco del concurso de acreedores en el que se haya inmersa la empresa.

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