ETA prevé decretar su «desmovilización» para desaparecer siguiendo los estándares de la ONU

Policías custodian bolsas con armas, en un zulo de Senpere, el pasado abril. / IROZ / AFP
Policías custodian bolsas con armas, en un zulo de Senpere, el pasado abril. / IROZ / AFP

La organización estudia acogerse al modelo de resolución de conflictos 'DDR', homologado por expertos internacionales. La banda aspira a garantizar la «reintegración» en la sociedad de sus presos y huidos

JORGE SAINZ SAN SEBASTIÁN.

El debate interno de ETA sobre su desaparición sigue adelante. La mayoría de los miembros de la organización armada, tanto los presos como los que siguen en la clandestinidad, apuestan por un proceso de «cierre de ciclo» que se ajuste a los «estándares internacionales de resolución de conflictos homologados por la ONU», según fuentes conocedoras de la situación. En este esquema, ETA prevé decretar, para su desaparición, la fórmula de la «desmovilización» que recoge el método internacional de resolución de conflictos conocido como DDR (desarme, desmovilización y reintegración). Ese modelo incluye también la aspiración a la «reintegración» social futura de los reclusos, de los miembros huidos de la banda y de los deportados, que deberían poder resocializarse en distintos ámbitos como el laboral, institucional o político. El modelo DDR se ha utilizado, en este caso parcialmente, en países como Colombia.

El debate interno en ETA continúa con el calendario fijado y prevé su culminación para inicios del próximo año, 2018, aunque las dificultades logísticas provocan que pueda retrasarse algunas semanas. La mayoría tiene clara la necesidad de dejar la sigla «inactiva», lo que supone una disolución de facto, como avanzó este periódico el pasado 14 de agosto. El ritmo del proceso de reflexión interna sigue adelante y no se ha visto alterado por las dificultades surgidas este verano como la muerte del preso Kepa del Hoyo en Badajoz o la convulsión creada por los atentados yihadistas en Cataluña, que dificultan aún más que el Gobierno central incluya cuestiones como la de la política penitenciaria en su agenda inmediata.

Unos dientes de sierra que en ningún casi influirán en el resultado final del debate, insisten los medios consultados. La coyuntura política y la evolución de los acontecimientos externos no alterarán, por lo tanto, los objetivos marcados. ETA podría aludir al estado de su debate en próximos días, en vísperas del Gudari Eguna (27 de septiembre), fecha de habituales comunicados. Su portavoz, el preso en Francia David Pla, desveló en febrero, la existencia de ese debate sobre el futuro, una vez que culminara el desarme en abril, aunque desde entonces no han dado más pistas en público.

El modelo de la DDR en el que piensa ETA ha cumplido ya su primer paso, o primera 'd': la del desarme materializado el pasado 8 de abril en Baiona bajo verificación internacional. Una entrega de armas completa y, además, consensuada tácitamente con las autoridades francesas, que han dado por bueno el resultado, insisten los medios consultados, pese a algunas dudas extendidas por «sectores policiales en Francia» sobre la falta de un centenar de armas, que corresponderían en todo caso a material extraviado en su día.

La segunda 'd' correspondería a la «desmovilización» de la organización armada. Este paso comprendería dejar la sigla inactiva, al estilo del IRA irlandés. La mayoría de participantes en el debate se inclinan por ello. Esa «desmovilización» supone el desmantelamiento de todo tipo de estructuras hasta dejar la sigla muerta. Esta desmovilización supondría «el cierre del ciclo histórico de más de 50 años» de ETA, agregan las citadas fuentes. En este punto sí que se daría una gran diferencia respecto al proceso de Colombia. Y es que al dejar desactivada la sigla, ETA no seguiría el camino de las FARC, recientemente convertidas en partido político, con la misma sigla pero distinta denominación. La desaparición efectiva de la banda abriría otra fase, a la espera de la acogida por el Gobierno central, que se ha centrado en la exigencia de una «disolución» para replantearse cambios en la política penitenciaria.

La «desmovilización» supone dejar la sigla inactiva y una disolución de facto de ETA «CIERRE DE CICLO»

El debate sobre su futuro sigue adelante y se espera que culmine para inicios del próximo año, 2018 PROCESO INTERNO

La primera 'd' del modelo DDR, experimentado en otros países, se completó en abril con el desarme ACTO DE BAIONA

Posteriormente, quedaría la 'r' de «reintegración», que sería el paso último. El esquema de ETA aspira a que sus miembros, tanto los presos como los huidos o deportados, puedan «reintegrarse» individualmente en los distintos ámbitos de la sociedad civil. La izquierda abertzale, en este sentido, apuesta por una justicia transicional como la aplicada en Irlanda del Norte o Sudáfrica, y que se ajustaría también a este método DDR. Esta fórmula fue aplicada por primera vez por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Namibia (sur de África) en 1989, y fue actualizada en 2006 a través de nuevos documentos oficiales.

Presos

Los resultados del debate son aguardados con expectación en las cárceles, para comprobar si permiten allanar el terreno para mejoras en las prisiones. En este contexto, el colectivo de presos (EPPK) ha comenzado este mes de septiembre ya a preparar los dosieres personales de cada interno en aras a explorar las vías legales y tratar de mejorar la situación. La muerte repentina de Kepa del Hoyo, de un infarto, el pasado 31 de julio ha causado pesar en el colectivo, que considera que ha reflejado las «consecuencias de la dispersión». Ello llevó al EPPK a redactar un comunicado anunciando una «lectura más severa de la situación». De esta manera, el colectivo avanza que los internos apretarán el mensaje contra el Gobierno por su actual política penitenciaria y elevarían el tono de algunas protestas si se producen situaciones similares ante la «gravedad que supone» el fallecimiento de un interno. No obstante, la hoja de ruta, aprobada el 30 de junio tras más de seis meses de discusión interna, sigue adelante con el objetivo de «vaciar las cárceles».

En ese debate del EPPK falta también por cerrar la elección de la nueva dirección del colectivo. Los resultados de la votación interna se conocerán, probablemente, hacia finales de octubre. Se prevé que repitan al frente algunos de los históricos que dirigen la interlocución de los presos, como el exnúmero uno de la banda, Mikel Albisu Iriarte, 'Mikel Antza', Marixol Iparragirre, 'Anboto', o Jon Olarra Guridi, amén de alguna nueva cara.

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