Diario Vasco

Las otras operaciones contra Daesh en Gipuzkoa

Las otras operaciones contra Daesh en Gipuzkoa
  • En menos de un año se han detenido a otras tres personas en nuestro territorio por su vinculación con el yihadismo radical

La de este martes no ha sido la primera operación contra el yihadismo llevada a cabo en Gipuzkoa por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Se trata de tres personas que fueron detenidas, uno guipuzcoano y dos de origen marroquí. En todos los casos se trataba de individuos que habían mostrado a través de las redes sociales o mediante reuniones clandestinas una preocupante radicalización y cercanía con los postulados de Daesh.

El 5 de diciembre de 2015 fue cuando se llevaron a cabo los primeros arrestos por supuesta vinculación con Daesh. En aquel entonces, el Cuerpo Nacional de Policía detuvo a Mikel Corrales Pulido, un zumarragatarra de 32 años, y a Mounir Mourabeti, marroquí de 24 años. Según las fuerzas de seguridad, Mourabeti había experimentado una "fuerte radicalización" en los últimos meses que le había convertido en un sospechoso "imprevisible". Además, se le acusaba de adoctrinar a jóvenes musulmanes en los postulados del Estado Islámico en unas reuniones clandestinas que se celebraban en un local de Errenteria. Ambos ya habían estado previamente en prisión por diferentes causas y, según diversas fuentes, Mourabeti ejerció una fuerte influencia sobre Corrales Pulido cuando compartieron celda en la cárcel.

Cuatro meses después la Ertzaintza detenía a Mohamed A., un joven natural de Tánger (Marruecos) y vecino de Errenteria, acusado de enaltecimiento del yihadismo. Fuentes de la investigación advirtieron en aquel entonces que el joven había entrado en una espiral peligrosa de "radicalización", sobre todo a través de las redes sociales, donde consultaba también páginas relacionadas con el terrorismo, podía desembocar en algo más que mensajes enalteciendo la actividad del Daesh.

Los efectos de la alerta nivel 4

Los efectos del nivel 4 de alerta antiterrorista decretado en junio de 2015 también se dejan sentir en Euskadi. La decisión del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco y del Ministerio de Interior de establecer el segundo grado más alto de alarma yihadista, sólo por detrás del que se decreta cuando existe un peligro inminente de atentado, obligó a reforzar las medidas de seguridad, en distintas vertientes.

Algunas de estas medidas resultan muy visibles para los ciudadanos: por ejemplo, la imagen de ertzainas pertrechados con chalecos antibalas y armados con subfusiles protegiendo infraestructuras críticas o patrullando con los perros de la Unidad Canina por los centros de transporte y los espacios en los que se congregan gran cantidad de personas. Los agentes de Brigada Móvil -los antidisturbios- que se estaban dedicaban hasta hacía poco al traslado de presos también han pasado a reforzar la seguridad ante la gran cantidad de espacios que requieren de protección. Además, también se intensificaron los controles en las carreteras y en la frontera de Irun.

Hay otras que también se empezaron a aplicar, pero que son más estructurales, ya que se han decidido para combatir este terrorismo con independencia del grado de alerta que esté decretado en cada momento. Una de las más significativas pasa por reforzar el intercambio de información hasta los niveles más básicos de la fuerzas de seguridad.

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