Diario Vasco

Impiden a la activista Angela Davis visitar a Otegi

  • La que es símbolo del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos, de 71 años, ha acudido a la cárcel de Logroño acompañada por el músico Fermín Muguruza y la abogada y portavoz de Sortu Amaia Izko

La visita que tenía prevista hacer en la mañana de este domingo Angela Davis a Arnaldo Otegi no ha podido realizarse al impedírsele la entrada en la cárcel de Logroño en la que se encuentra el histórico dirigente de la izquierda abertzale. La histórica activista estadounidense, de 71 años, ha acudido arropada por el músico Fermín Muguruza y la abogada y portavoz de Sortu Amaia Izko. Davis ya había sido informada por los miembros del colectivo 'Free Otegi' de que lo más probable era que Instituciones Penitenciarias denegase el encuentro.

Davis ha atendido a los medios de comunicación en las puertas de la cárcel y ha realizado sus declaraciones en inglés. Durante su breve intervención, ha destacado que ella ha querido estar en Logroño «porque es un honor poder estar hoy aquí como una de las muchas firmantes del manifiesto que piden la liberación de Otegi y de todos los presos políticos en el País Vasco».

Todo porque «yo fui una presa política» y como tal «gocé del apoyo y solidaridad de muchas personas, incluidas partidos y organizaciones vascas y presos políticos vascos».

Ante la «negativa» de este domingo, ha asegurado, «vamos a seguir con esta campaña pidiendo la libertad de Otegi y de todos los presos políticos» y ha asegurado que «lo primero que voy a hacer va a ser informar a las personas que han hecho esta campaña sobre lo que ha ocurrido hoy y esta negativa» porque «es deplorable que no haya podido entrar simplemente para tener una conversación con Arnaldo».

Símbolo del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos, Davis llegó a figurar en la lista de «criminales más buscados del FBI». Supo en sus propias carnes durante 16 meses supo qué se siente al estar tras las rejas, hasta que un jurado de blancos la declaró inocente en junio de 1972, presionado por el clamor mundial.

Las experiencias de una de las figuras más prominentes del siglo XX quedaron plasmadas este viernes en Bilbao en unas jornadas sobre mujeres y la cárcel. En su discurso estuvo presente la solidaridad por los presos políticos de Euskadi y una advertencia: «Exigir la liberación no resolverá el problema».