Diario Vasco

Otegi no puede acudir a los funerales de Castro por no poder sobrevolar los EE UU

Arnaldo Otegi.
Arnaldo Otegi. / Efe
  • Don Juan Carlos, Podemos y la CUP se encontrarán en las exequias al líder revolucionario

El líder de la izquierda Abertzale Arnaldo Otegi anunció ayer en un vídeo que “tras muchas dificultades”, había conseguido tener el pasaporte español en un solo día y así poder acudir a las exequias “del comandante Fidel Castro” que tendrán lugar esta tarde en La Habana. No contaba con que esta mañana, al ir a embarcar hacia la isla en el aeropuerto del sudoeste francés de Biarritz, las autoridades han impedido su viaje, pues el político vasco y exmilitante de ETA tiene prohibido sobrevolar suelo norteamericano, según el diario ‘Naiz'.

Con todo, la política también hace extraños compañeros de funeral. Este martes, en la Plaza de la Revolución José Martí de la Habana, compartirán espacio políticos de índole más que diversa. Encabeza la delegación española el rey emérito Don Juan Carlos I, que estaba unido a Castro por una sólida amistad personal. Esta decisión diplomática ha levantado ampollas en un sentido y en otro. Por una parte, Ciudadanos ha registrado una pregunta en el Congreso en la que demandaba por la presencia de una delegación tan potente en el funeral “de un dictador” y sugería al gobierno que hubiera sido suficiente con enviar allí a un secretario de Estado. A otros, en cambio, la presencia de Don Juan Carlos les resulta insuficiente. Podemos, por su parte, se ha lamentado de que no hubiera asistido el propio ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis y sí el monarca. La formación morada ha enviado ya a su propio equipo, encabezado por el portavoz en la Comisión de Exteriores del Congreso, Pablo Bustinduy.

«Un abrazo revolucionario»

Cierra la curiosísima delegación española la diputada en el Parlament por la CUP Anna Gabriel, que viaja acompañada de varios miembros de su formación, un partido que ayer envió un mensaje de condolencia al gobierno cubano que subrayaba que el espíritu de Castro seguiría vivo. “En el pueblo, en nuestras luchas y en nuestros corazones”, y cerraba la carta despidiéndose con “un abrazo revolucionario”.

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