«El sector primario no es lo que era, cada vez hay más medios técnicos»

Varios baserritarras relataron ayer su experiencia. / MICHELENA
Varios baserritarras relataron ayer su experiencia. / MICHELENA

El congreso Gure Lurra, que se celebró ayer en el Kursaal, sirvió para que los urbanitas conozcan la importante labor que realizan los baserritarras

JUDITH URQUIJO SAN SEBASTIÁN.

El Congreso Gure Lurra/Sembrando Futuro, que se celebró ayer en el Kursaal de San Sebastián, busca dar visibilidad al sector primario, para que se reconozca su importante labor y con la misión de convertirse en un lugar de encuentro entre baserritarras y ciudadanos. Una iniciativa de la Diputación de Gipuzkoa que culmina un profundo proceso de reflexión que los agentes del primer sector están llevando a cabo sobre su realidad y su futuro.

Según la Diputación, esta iniciativa sirve también «para que se reconozca la importancia del paisaje y del entorno natural de Gipuzkoa». El diputado general, Markel Olano, mostró la determinación de «apoyar» a todos los baserritarras para «garantizar el futuro del sector». «Los urbanitas debemos conocer el primer sector, ya que tiene importancia vital para Gipuzkoa, no solo desde el punto de vista económico, sino también desde el de nuestra identidad», destacó Olano.

El del primer sector es un trabajo sin horarios, vocacional y desde las ciudades poco se sabe de este universo. En la jornada de ayer se quiso concienciar de que ha llegado el momento de hacer un alto en el camino para volver a conectar con nuestra tierra, de entenderla, quererla y ayudarla.

«El relevo generacional es vital y queremos que nuestros hijos vean que se puede vivir de esto»

La indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992, y la bióloga Odile Rodríguez de la Fuente participaron como ponentes en el congreso donde también se dieron a conocer experiencias del mundo rural de Gipuzkoa.

«El relevo generacional en este sector es vital. Queremos que nuestros hijos vean que se puede vivir dignamente de esto», señaló Xabier Alberro. Desde el siglo XIX su familia trabaja la tierra contribuyendo al sostenimiento del ecosistema y al medio rural de la comarca de Donostialdea. En la década de los años 80 decidieron dirigir todos sus esfuerzos en la producción hortícola, dejando a un lado la vaquería.

Son conscientes del impulso que necesita este sector, y por ello, durante los próximos años van a invertir en I+D+I, buscando incesantemente nuevas fuentes energéticas que reduzcan las emisiones contaminantes de CO2 a la atmósfera y priorizando la reducción de los costes energéticos de las producciones hortícolas en sus instalaciones.

Arantxa Goenaga también está a favor de este relevo generacional. Tradicionalmente su familia se ha dedicado siempre a la producción lechera, algo que ella ha vivido con ilusión. «Estamos orgullosos de nuestros padres y queremos que nuestros hijos lo estén también en un futuro», confesó.

En 1983 comenzaron a transformar leche en yogur y decidieron comercializarlo y distribuirlo directamente. A día de hoy, a través de Yogures Goenaga, ofrecen al consumidor un producto cercano, natural y de confianza. Ese es el valor que aportan al producir sus productos, haciéndo saber al consumidor en todo momento el principio y el fin del producto.

Un sector digitalizado

Antton Olaizola, creador de Lurrarte, aprovechó su discurso para animar a los jóvenes que estén interesados en trabajar en este sector. «Este sector no es lo que era antes, se está digitalizando y cada vez hay más medios técnicos», describió. Su familia trabajaba la tierra desde siempre y gracias a los conocimientos adquiridos en casa y al empeño por ir siempre mejorando, pusieron en marcha esta empresa que produce y distribuye, entre otros alimentos, kiwis y manzanas. «Nuestras plantaciones son pequeñas, en comparación con las que cuentan las empresas multinacionales. Gracias a ello, podemos cuidar muy de cerca cada uno de nuestros árboles, y recogemos la fruta una a una en su momento óptimo de maduración, garantizando así la calidad de toda la cosecha», explicó Olaizola.

Asimismo, Balentín Gabilondo, del caserío Agerre, y Josu Oiartzabal, del caserío Eguzki Borda, compartieron sus experiencias como profesionales del sector primario para que se reconozca la aportación vital que realizan al bienestar de la sociedad guipuzcoana.

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