Cerrado el acuerdo fiscal que acaba con la singularidad de Gipuzkoa sobre el Patrimonio

Los diputados generales de los tres territorios, Remeteria (Bizkaia), González (Álava) y Olano (Gipuzkoa) a la entrada del último Consejo Vasco de Finanzas. / MIKEL ARRAZOLA
Los diputados generales de los tres territorios, Remeteria (Bizkaia), González (Álava) y Olano (Gipuzkoa) a la entrada del último Consejo Vasco de Finanzas. / MIKEL ARRAZOLA

El pacto PNV-PSE armoniza sobre Álava dicho tributo y retoca las deducciones de Sociedades. El texto afronta desde mañana su trámite formal de cara a su aprobación en Juntas y su entrada en vigor a partir del 1 de enero

Alexis Algaba
ALEXIS ALGABA

Como si del videoclip de Michael Jackson se tratara, la noche cayó y lo que eran indicios se convirtieron en certezas. Hablamos del éxito 'Thriller' por un lado y su simil con reforma fiscal vasca por el otro. Concidiendo con la noche de Halloween, para más guasa, PNV y PSE hicieron oficial su acuerdo de modificaciones tributarias. A falta de unas horas para que expirara el mes de octubre, y tal y como anunció DV, ambas formaciones alumbraron un acuerdo que parecía haberse atragantado en la negociación de los últimos detalles. Al final, y una vez apartado el controvertido tema de la bajada o no del tipo nominal de sociedades, los cambios más sustanciales que proponen jeltzales y socialistas en su acuerdo se ciñen a los impuestos de Patrimonio y al propio tributo que grava los beneficios de las empresas, aunque en la vertiente de las deducciones.

Este medio ya ha ido anticipando que las modificaciones se ceñirían a esos tributos y que beneficiarían, sobre todo, a Gipuzkoa, como es el caso, en la armonización del Impuesto de Patrimonio, un objetivo en el que venían trabajando desde 2015. «Estamos contentos», sostenían ayer en el Palacio foral, tras recepcionar el texto final.

Los tres territorios alinearán así el único gravamen que mantenían desarmonizado, de forma que los tributos principales -IRPF, Sociedades y Patrimonio- son calcados salvo cuestiones mínimas que tienen que ver «con la singularidad de cada territorio». Si en la reforma de 2014 fue el IRPF el que quedó armonizado, ahora le ha tocado el turno a Patrimonio. Lo primero, el nombre. Gipuzkoa cerrará así la etapa del famoso Impuesto sobre la Riqueza y las Grandes Fortunas para dejar paso nuevamente al Impuesto de Patrimonio. «La anterior denominación no respondía a la realidad de Gipuzkoa», destacó el diputado general, Markel Olano.

Pero lo realmente importante son las modificaciones que afectan al contribuyente. En pocas palabras, el Impuesto de Patrimonio será como está establecido en Álava. Los tres territorios compartirán mínimo exento (800.000 euros), tabla de tipos (adjunta a estas líneas) y escudo fiscal, un límite que Bildu no incluyó en el diseño del Impuesto sobre la Riqueza -que curiosamente fue pactado con el PSE- y que ahora se situará en el 65%.

Pero no solo de Patrimonio se alimenta la nueva reforma fiscal que tendrán que empezar a negociar con la oposición en las Juntas Generales de los tres territorios de cara a su aprobación antes del 1 de enero. La otra pata importante la compone el Impuesto de Sociedades. Una vez descartada cualquier posible modificación del tipo nominal, los cambios se han centrado en las deducciones a las que van a poder tener acceso las empresas.

Se modifican algunas bonificaciones referentes a la creación de empleo e inversión en I+D+i. Aunque el detalle concreto de todas las modificaciones se podrá conocer mañana a través de las respectivas páginas web de las diputaciones forales, alguno de estos cambios establece que para acceder a las deducciones por la creación de empleo, los puestos de trabajo creados tendrán que tener un sueldo equivalente al menos al 175% del salario mínimo interprofesional, es decir, por encima de los 1.200 euros. Una medida en clave de creación de empleo de calidad, ya que además esos contratos deberán tener una duración mínima de dos años.

Una mayor eficacia en las deducciones, que además se completará con un endurecimiento en la utilización de las bases imponibles negativas en la declaración de Sociedades por parte de las empresas, con lo que también se quiere lograr el objetivo de mantener o mejorar la recaudación por este gravamen como explicaban hace días jeltzales y socialistas. «El objeto del acuerdo ha sido mantener una referencia atractiva para la inversión de las empresas, fomentar la creación de empleo de calidad y garantizar los recursos necesarios para el sostenimiento de los servicios públicos», apuntaron los partidos.

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