Diario Vasco

PELOTA

Irribarria destroza a Víctor en Etxebarri con el saque

  • El zurdo de Arama se apuntó diez tantos con el disparo inicial y logró una cómoda victoria pese a los apuros iniciales

Iker Irribarria respira más tranquilo después de lograr ayer en Etxebarri el primer punto de la liguilla de cuartos del Campeonato del Cuatro y medio a costa de Víctor Esteban. El zurdo de Arama cimentó su victoria con el saque. Logró diez tantos con la jugada inicial y dejó en evidencia al riojano en el resto. Irribarria se medirá en la próxima jornada al ganador del Urrutikoetxea-Altuna III de hoy en el Astelena. Si el de Zaratamo llega a 22, Irribarria tendrá que desplazarse el sábado al Bizkaia de Bilbao. Si es el amezketarra quien gana, el duelo entre guipuzcoanos podría tener lugar el viernes en el Atano III donostiarra.

Irribarria jugó mucho más tranquilo que en su debut ante Jaunarena, sobre todo a partir de mitad de partido. Antes tuvo que sufrir las acometidas de un Víctor que salió a por todas, como acostumbra, pero acabó desfondado y entregó la cuchara. Fue curiosamente el delantero de Ezcaray quien llevó el mando de las operaciones al principio. Su juego de aire se le atragantaba al campeón manomanista. Acertaba con el gancho, las paradas al txoko eran precisas, también hacía daño con el saque y tenía a Irribarria de recadista, moviéndole de un lado a otro de la cancha. Esos fueron los mejores momentos del pelotari de la tierra del vino (1-5, 2-7, 4-9). Después, el de Arama puso las cosas en su sitio.

Se asentó y comenzó a mostrarle a Víctor el poder de sus dos manos. Volvió a cometer dos faltas de saque -ante Jaunarena fueron cuatro-, pero cuando arrimó la pelota a la pared el partido cambió de dueño. Al igual que en Tolosa ante Untoria, Víctor se presentó en Etxebarri con la izquierda tocada y le entró miedo a meter la mano por temor a hacerse una avería. Por si fuera poco, la pared del frontón vizcaíno hacía extraños al contacto con la pelota. Víctor decidió no correr riesgos innecesarios. Así le fue.

Muy pronto se dio cuenta Irribarria de que a nada que arrimase la pelota a la pared el tanto era suyo. Ya fuese con el saque o con el segundo pelotazo. Fue poco a poco a más a partir del 4-9 y le dio la vuelta al luminoso con una tacada de siete tantos (11-9). Incisivo, comenzó a darle más velocidad a la pelota.

Víctor quemó sus últimos cartuchos (12-14), pero se quedó ahí. No pudo hacer ningún tanto más. Cuando Irribarria sacó su zurda a pasear, adiós. La superioridad fue evidente. El riojano aguantó hasta el empate a 14. Desde ahí encajó otros cinco saques. Se vino abajo. No fue un partido para recordar, apenas hubo peloteo. Los tantos fueron cortos la mayoría. Solo dos, el 7-9 y el 12-13, superaron los once pelotazos.

Irribarria ni siguiera llegó a sentarse en los dos descansos televisivos. El de Arama se quedó peloteando en el rebote como si nada. En cambio, Víctor trataba de coger aire. En balde. No encontró la fórmula para parar al contrario. Ni él ni Pablo Berasaluze desde la silla.

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