Nelson Goerner: «El talento no reconoce fronteras, te hace ciudadano del mundo»

Nelson Goerner.
Nelson Goerner. / J.B. MILLOT
Nelson Goerner, pianista

El pianista argentino ofrece hoy un concierto gratuito en la iglesia Iesu de Riberas de Loiola

MARÍA JOSÉ CANODONOSTIA.

El pianista argentino ofrece un concierto gratuito hoy a las 19 horas en la iglesia Iesu de Riberas de Loiola. El músico, que hace unos meses actuó en el Kursaal junto a la Orquesta de la Suisse Romande, interpretará obras de Bach, Mozart, Chopin y Schubert en un encuentro en el que también intervendrán la violinista donostiarra Maialen Rezabal y su mujer, la también pianista Rusudan Alavidze Goerner.

- Ofrece un concierto gratuito en la iglesia Iesu de San Sebastián. ¿Cómo surgió esta iniciativa?

- La idea surgió del vínculo amistoso con Jesús Mari Zabaleta, párroco de Iesu y gran melómano. Había oído hablar de esta iglesia cuando la misma era tan solo un proyecto, tuve oportunidad de visitarla en febrero y me quedé impactado. Me pareció muy bella y fue ahí cuando surgió la idea de este concierto.

- En su recital intervienen también la violinista donostiarra Maialen Rezábal y su mujer, la también pianista Rusudan Alavidze Goerner, con la que actúa a menudo a dos pianos o cuatro manos. ¿Por qué un concierto compartido?

- Me gusta la fórmula del concierto compartido, muy adecuada en este caso dado los lazos de amistad y afecto que nos unen a Maialen Rezábal y a su familia. En su casa conocimos al Padre Zabaleta, que fue quien nos trajo la maqueta de la iglesia para que la viéramos.

- Además de obras de Bach y Mozart, se podrán escuchar dos 'Nocturnos' de Chopin y la 'Sonata en la mayor, D664' de Schubert. ¿Por qué ha escogido este programa?

- Porque son piezas que estoy interpretando con frecuencia en la presente temporada y creo que por su carácter y textura se adecuarán muy bien al marco especial de Iesu.

- Aunque usted tiene un amplísimo repertorio, nunca faltan en sus recitales compositores del periodo romántico y de hecho, han sido muy valoradas sus versiones de Chopin. ¿Diría que, de alguna forma, está especializado en este estilo o época?

- No, no me considero un especialista de ningún compositor o época. Más bien hablaría de afinidad, por temperamento, de mi naturaleza artística con el período romántico. El concepto de especialización es restrictivo; la afinidad, en cambio, no lo es, no excluye.

- ¿Qué es, en su opinión, lo más importante a la hora de interpretar música romántica?

- Creo que lo más importante es la absoluta sinceridad, profundidad y honestidad con la que se aborde, lo cual se aplica a la música de cualquier período. Sí tiene de particular esa suerte de abandono, esa dosis de espontaneidad absolutamente indispensable que debe darse en el momento de su recreación.

- Hace unos meses tocó en San Sebastián un concierto de otro de sus autores fetiche, Beethoven, con la Orquesta de la Suisse Romande. ¿Cómo recuerda ese concierto, el auditorio y al público?

- Fue un gran placer volver después de tantos años, sobre todo con una orquesta con la que mantengo una relación especial desde mis épocas de estudiante. Recordaba bien el Kursaal, su acústica, la gran calidez de su público. Fue un esperado reencuentro.

- Ahora ofrece un recital en una iglesia. ¿Lo ve un lugar adecuado para escuchar música no necesariamente religiosa?

- Sí. No creo que el ámbito deba imponer barreras. La música clásica , por su elevadísima espiritualidad, no desentona con el recinto; creo que más bien se fusionará con él.

- En cuanto a la acústica, ¿considera que la reverberación de un templo es adecuada para un concierto de piano?

- Este aspecto es el que quizás presente mayores desafíos; por ello, hemos elegido obras cuya textura no sea demasiado sobrecargada ni de carácter muy tumultuoso.

- Usted toca habitualmente en las grandes capitales y con músicos consagrados. ¿Qué le proporciona actuar en una iglesia y en un concierto gratuito?

- Creo que un verdadero músico hace música tanto en una gran sala de conciertos, en un ciclo relevante, como también en la intimidad de un recinto pequeño, de una iglesia, por puro placer entre amigos. Se trata de compartir algo en lo que va un pedazo de nuestras vidas, ya sea entre cincuenta personas, o tres mil.

- Usted nació en San Pedro, Argentina, se formó en Buenos Aires y luego se trasladó a Europa. ¿Cree que su carrera habría sido distinta si no se hubiera movido de su país de origen?

- Sí, mi carrera habría sido distinta. Argentina es un país de gran tradición musical, donde los talentos encuentran los maestros capacitados y las estructuras de gran nivel necesarias para su formación y desarrollo. Simplemente, hay un hecho geográfico, y es que estamos a muchas horas de viaje de los centros musicales que recorremos continuamente.

- ¿Diría entonces que hay más oportunidades para los músicos en unos países que en otros?

- No, no diría eso. Creo que el talento no reconoce fronteras, te hace ciudadano del mundo.

Fotos

Vídeos