Música para todos los públicos

Kresala ha protagonizado un espectacular montaje de su coreografía ‘Rodchenko’ en el inusual marco del Paseo Nuevo
Kresala ha protagonizado un espectacular montaje de su coreografía ‘Rodchenko’ en el inusual marco del Paseo Nuevo / Michelena

Calles, iglesias y hasta el Aterpe de Cáritas fueron los escenarios del arranque popular

M. E.

La música llega ya a todas las esquinas de San Sebastián. El arranque popular de la Quincena volvió a ser un éxito artístico y de espectadores. Antes de empezar la jornada la organización solo tenía un temor: la lluvia. Había un plan B preparado, pero no hizo falta: el cielo estuvo nuboso, con gotas en algún momento, pero los conciertos se pudieron celebrar y hubo música para los públicos más diversos.

Todos los escenarios fueron especiales, pero hubo dos más simbólicos: el Paseo Nuevo, donde las danzas de Kresala alcanzaron un momento mágico junto a la escultura de Oteiza, y el Aterpe de Cáritas en Amara para personas sin hogar, donde Intermezzo Coros alivió con sus interpretaciones vidas no siempre fáciles.

El menú fue variado. Los chavales abrieron la jornada con el taller celebrado en el foyer del Kursaal, de la mano de Maushaus, para ‘jugar’ en torno a las figuras del cartel del festival creado por Manu Muniategiandikoetxea. Solo unos minutos después el Trío Alba, formado por músicos de Austria, Alemania y China, y llegado en virtud de un acuerdo con el Foro Cultural de Austria, ponía melodías de Haydn o Schubert en lugar de los debates urbanísticos o políticos habituales en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.

Las calles también registraron música desde mediodía. El Quinteto Messing, formado en Musikene, actuaba en la Plaza de Gipuzkoa y repetía luego en la calle Urdaneta. El Quinteto Arima, también surgido del Centro Superior de Música, hacía lo mismo en la Plaza de Cataluña y, por la tarde, en el Palacio de Miramar.

Coros bajo techo

Bajo techo llegaron tres de las grandes apuestas del día: el coro Kup Taldea, que acaba de triunfar en Barcelona en un encuentro de formaciones de todo el mundo, dejó patente su estupendo nivel, bajo la dirección de Gabriel Baltes, en una concurrida iglesia de Zorroaga, espacio que se confirma como escenario ideal.

En San Vicente Easo Schola, dirigido por Sergio Pedrouso y con Óscar Candendo al órgano, celebró su 25 aniversario con la ‘Missa Paschalis’ de Luis Iruarrizaga. Y ya casi de noche, en el Museo de San Telmo, los participantes en el tradicional curso de técnica vocal que promueve la Quincena han ofrecido un «recital de fin de curso» que evidenció el talento de las generaciones más jóvenes.

En el ambiente único de un Paseo Nuevo crepuscular (y este martes, también nuboso) Kresala Dantza Taldea ha deslumbrado con la coreografía de Faustino Aranzabal inspirada en el artista ruso ‘Rodchenko’, y se ha confirmado también que la geografía donostiarra sorprende con lugares capaces de acoger propuestas diferentes.

También se repitió la llamada Quincena Solidaria, con actuaciones de Paula Iragorri y Amaia Zipitria en las residencias de mayores de Sanitas Miramon y Sanitas Sacramento, e Intermezzo cerró la tarde en el Aterpe de Cáritas en Amara. Por la mañana el público había llenado también San Telmo en el encuentro con Lucía Lacarra y Víctor Ullate, un formato que se repite este jueves con Juanjo Mena. La música sale al encuentro.

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