La «delicada y alegre» batuta de Muti abre el año en Viena a ritmo de Strauss

Muti dirige a la orquesta, ayer, en la abarrotada Sala Dorada del Musikverein de Viena. / AFP
Muti dirige a la orquesta, ayer, en la abarrotada Sala Dorada del Musikverein de Viena. / AFP

«Narrar un concierto así ha sido algo mágico», confiesa Martín Llade, el periodista guipuzcoano que debutaba en la retransmisión de TVE

M. EZQUIAGA SAN SEBASTIÁN.

Fue más optimista y más alegre, aunque con su habitual toque solemne. El tradicional concierto de Año Nuevo de Viena tuvo ayer un ritmo más ágil, con las rápidas polkas de Johann Strauss hijo, y a la vez un tono más «delicado» en la suave batuta del italiano Ricardo Muti, que dirigía por quinta vez el concierto que marcó el 1 de enero de la mano de la Orquesta Filarmínica de Viena, con audiencias televisivas millonarias en todo el mundo.

Los críticos coincidían ayer en ese tono «delicado y alegre» de Muti. También lo subraya el periodista guipuzcoano Martín Llade, convertido este año en protagonista «aunque solo por una millonésima parte», según matiza con humildad. El melómano donostiarra debutaba como comentarista del concierto en la retransmisión de Televisión Española. «Para mí ha sido algo mágico, un sueño, participar de forma activa en un acto que he vivido desde que era niño».

Durante años el comentarista del evento vienés para los espectadores españoles fue José Luis Pérez de Arteaga, fallecido el pasado mes de febrero. El ente público eligió para sustituirle a Martín Llade, director y presentador de 'Sinfonía de la mañana', el programa de Radio Clásica que logró un premio Ondas el año pasado y que ya ha dado lugar a dos publicaciones de disco más libro con una selección de las piezas que programa y los relatos relacionados con las composiciones que escribe y lee el propio Llade.

«Para mí ha sido una experiencia única, con mucha responsabilidad por sustituir a un especialista como Pérez de Arteaga, un maestro al que he recordado varias veces a lo largo de la emisión», explica Martín Llade. «He disfrutado mucho de un concierto que había preparado con amplia documentación, más en un año pródigo en efemérides, como el centenario del fin de la dinastía Habsburgo y del término de la Primera Guerra Mundial».

El resultado fue redondo, con un concierto alegre y un Llade que veía en directo a través de las redes sociales la repercusión del concierto. «En Twitter ha habido un rato en que siete de los diez temas principales eran relacionados con la cita de Viena, incluido un emocionante recuerdo a José Luis Pérez de Arteaga», explica. Al final de la retransmisión Martín Llade notó «una descarga de adrenalina». «El año pasado, por ejemplo, el concierto tuvo en España más de dos millones de espectadores de audiencia. Participar en ese acto, aunque sea como secundario, ha sido especial», ratifica el periodista guipuzcoano.

El año próximo, Thielemann

No menos especial es la sensación que viven los espectadores que llenan la Sala Dorada del Musikverein de Viena en este Concierto de Año Nuevo que cumplía su edición número 78, desde su estreno en 1939. En el programa hubo siete piezas inéditas, entre las que figuraban el 'Galop de Guillermo Tell', de Johann Strauss padre.

Para Muti, nacido en Napolés en 1941, era su quinto concierto de Año Nuevo, después de los protagonizadoss en los años 1993, 1997, 2000 y 2004. Quizás como un guiño a su origen italiano el compositor introdujo en el progama 'Un Baile en Máscara', de Johann Strauss hijo, inspirado en la ópera de Verdi.

«La música de los Strauss es la música de grandes maestros. Es importante que le demos al mundo los mejores deseos a través de la música», había declarado Muti unos días antes del concierto en la presentación del programa. «El humor, la tristeza y la nostalgia están todos en la música. Debemos darle al mundo un sentido de belleza, y todos sabemos cuánto necesita el mundo la belleza y los buenos valores», dijo.

Tras el programa llegaron ayer 'El Danubio Azul' y la obligatoria 'Marcha Radetzky' de Strauss padre. El concierto de 2019 será dirigido por Christian Thielemann, director alemán de 58 años de edad, director de la Orquesta Estatal Sajona de Dresde y responsable del Festival de Semana Santa de Salzburgo.

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