Diario Vasco

El día que Oteiza escribió un poema de amor a su mujer

Itziar Carreño y Jorge Oteiza, en Sao Paulo, en 1958.
Itziar Carreño y Jorge Oteiza, en Sao Paulo, en 1958.
  • Hace 25 años que se publicó 'Itziar elegía', creado por el escultor tras la muerte de su esposa. El Museo Oteiza rememora «un texto fundamental en su obra escrita»

Jorge Oteiza fue un volcán surgido de Orio. Su compañera durante décadas, Itziar Carreño, vivió en Argentina, era hija de vizcaínos y fue la conexión con la tierra del escultor. Ella falleció en diciembre de 1991 y el artista escribió entonces un emocionante texto, 'Itziar elegía', que se publicó en 1992, hace exactamente 25 años.

'La luz de tus manos/ llenando las horas de mis manos vacías' escribió Oteiza en un texto marcado por el recuerdo y la ausencia de Itziar. «Seguramente no estás ya /en ninguna parte/solamente aquí/ en mí /conmigo», lamenta el autor en un poema «que constituye uno de los momentos más intensos de su obra poética», según Juan Pablo Huércanos, subdirector del Museo Oteiza. La personalidad y carrera del creador guipuzcoano poco tienen que ver con San Valentín, pero un día como hoy también puede servir, más allá de las operaciones comerciales, para recordar una de las pasiones de leyenda de la cultura vasca.

El museo de Alzuza celebra con distintos actos el 25 aniversario de la 'elegía', aunque como subraya Huércanos, el homenaje más directo es leerla. La Fundación Oteiza editó la obra poética completa del artista y ahí se incluyen estos intensos versos.

«Itziar y Jorge fueron compañeros a lo largo de toda su vida», rememora Huércanos. «En los últimos años ella tuvo una salud quebradiza y vivió una larga agonía de dos años antes de fallecer. La diabetes la dejó ciega, sufrió un cáncer... Para Oteiza fue muy dura la pérdida y también fueron duros los últimos años. Por eso tras la desaparición de Itziar escribió una poesía que por primera vez se apartaba de su órbita experimental o existencial y usaba un tono elegiaco y emocionante».

Dos tumbas en Alzuza

Los restos de Itziar Carreño fueron enterrados en el cementerio de Alzuza. Oteiza forjó entonces sobre la tumba una doble cruz con los nombres de los dos, y ahí fue enterrado él mismo a su muerte, en abril de 2003, tal como había pedido.

«Abrir el libro 'ltziar Elegía y otros Poemas' es introducirse de inmediato en un espacio sagrado», escribió la poeta Julia Otxoa en un estudio sobre la obra. «El conjunto de poemas forma una oración de amor a la esposa, mujer, compañera que se ha ido», decía la autora antes de citar estos versos de Oteiza: «Abatida cae tu cabeza/en la almohada en la tierra en la madera/caminan colegios vacíos flores/flores ya muertas sobre los muertos».

Otxoa recordaba que «el sentido alegórico de esta elegía esté en el hermoso poema de Charles Baudelaire que abre el libro: 'Tú obtienes el perdón de la infinita pena'. Jorge Oteiza, a través del dolor muchas veces insoportable de la pérdida de Itziar, obtiene el ansiado perdón por

esa especie de abstracta culpabilidad que todos sentimos cuando se nos van esos paisajes interiores, nuestros seres queridos. La Elegía es así también diálogo con Itziar y reflexión sobre la condición humana», apuntaba Otxoa.

El pasado fin de semana el colectivo de poetas Hitzune ofreció en el Museo Oteiza un recital en torno al libro. El grupo Hitzune, formado por 14 poetas, leyó algunos poemas del libro y poemas nuevos, dedicados al pensamiento y la figura del artista. En los próximos meses habrá más guiños desde el mundo de la cultura vasca al 25 aniversario de la obra.

El Museo Oteiza recupera su intensidad tras años «difíciles» por los recortes presupuestarios y anuncia un amplio programa de exposiciones. Una muestra de Ángel Ferrant llega en marzo y en verano José Ramón Anda realizará un proyecto original. El último trimestre hay programada una exposición en colaboración con el Museo de Navarra y el Centro de Arte de Huarte.

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