Alberto Schommer : «En mi trabajo he hecho siempre lo que me ha dado la gana. Reconozco que soy un afortunado»

Alberto Schommer posa en su casa donostiarra al lado de un retrato que le pintó su amigo Rafa Ruiz Balerdi./
Alberto Schommer posa en su casa donostiarra al lado de un retrato que le pintó su amigo Rafa Ruiz Balerdi.

El artista, «derrumbado» aún por la muerte de su esposa, carga energía en Donostia y prepara «un proyecto totalmente distinto a lo que he realizado hasta ahora»

MITXEL EZQUIAGASAN SEBASTIÁN.

Pasa la mayor parte del tiempo en Madrid, pero esta semana ha vuelto a Donostia «para cargar energías»: recibió uno de los premios del veinte aniversario de Teledonosti, compartió horas con su familia donostiarra y se asomó a la bahía desde su casa de Miraconcha. Solo echó en falta a su esposa, Mercedes Casla, fallecida en agosto del año pasado «y a la que sigo añorando cada minuto: su recuerdo es lo más importante de mi vida».

En esa casa de San Sebastián, una especie de museo privado en el que mezcla la obra de grandes artistas contemporáneos con los recuedos personales, el fotógrafo Alberto Schommer (Vitoria, 1928) recibió a DV para repasar imágenes de su larga trayectoria profesional y hablar de sus nuevos proyectos. «Estoy mayor y torpe por una lesión de rodilla, pero cargado de ideas. Y si prospera el proyecto que estoy preparando, una idea casi imposible, será un golpe rotundo a todo mi trabajo anterior, con una visión totalmente innovadora de la política española de hoy».

-Hace un año le llegó el Premio Nacional de Fotografía justo tras la muerte de su esposa, Mercedes Casla. Nos dijo entonces que había quedado «sumergido en la tristeza». ¿Ha recuperado las ganas de trabajar?

- Cuando murió mi mujer, el 24 de agosto del año pasado, me derrumbé: ella era todo para mí, y lo sigue siendo todavía. En ese sentido, sigo derrumbado: su recuerdo es lo más importante que tengo. Pero sí, el premio me insufló ganas de trabajar y de acometer viejos sueños como la exposición celebrada en el Museo del Prado, la primera muestra de fotografía celebrada en ese espacio en toda su historia.

- Su conexión con San Sebastián era su esposa, donostiarra. ¿Mantiene la vinculación con la ciudad?

- Por supuesto. Siempre he considerado que Madrid es la ciudad en la que trabajo y San Sebastián la ciudad donde vivo. Vine en verano, como siempre, y ahora ha supuesto una satisfacción especial volver a recoger este premio.

- Hablaba de la exposición en el Prado hace un año. Fue siempre su deseo y podía haber sido el corolario de su carrera, pero sigue imaginando proyectos.

- Mi vieja aspiración era dar a la fotografía el máximo rango artístico con su entrada en el Museo del Prado. El Premio Nacional de Fotografía me dio más fuerza para reunirme con Miguel Zugaza, director del museo, y Rafael Moneo, arquitecto de la ampliación, y la idea salió adelante. Tras muchas conversaciones convenimos en que lo mejor era 'enfrentar' mis fotos en su tamaño natural, de 30x40, con retratos realizados por artistas del XVI y XVII con las mismas medidas. El resultado fue magnífico.

- Esa experiencia le devolvió las ganas de trabajar.

- Acabo de retratar a una pareja muy importante que cumplía sus Bodas de Oro. Era un encargo, pero muy complicado. Quería unir sus sonrisas a la misma altura... Bueno, era un trabajo privado. Lo que acaricio ahora como gran proyecto con dimensión pública es un trabajo periodístico, casi imposible de realizar, que si sale adelante sería como un golpe a toda mi trayectoria anterior.

- ¿Podría dar más detalles?

- Se trata de una visión completamente diferente de la política española de hoy.

- Como observador de la realidad española desde hace décadas, ¿qué foto haría hoy del país?

-Hay quien ve hoy España en color y quien la ve en blanco y negro. A mí me preocupa el ascenso de Podemos: su victoria supondría la implantación del comunismo y nos alejaría de Europa y de Estados Unidos. Un país comunista ya no es aceptado por nadie en el mundo.

- También maneja usted otros proyectos, al margen de su 'utopía'.

-No creo que publique ya más libros con fotografías nuevas. En todo caso, algún libro retrospectivo con obra inédita que guardo en mi estudio y que editaría con el sello de La Fábrica. Y tengo pendiente una exposición, que está incluida en el premio Nacional, aunque aún está por decidir en qué lugar y cómo. Debo hablo con la mujer responsable del tema.

- Ser ganador del pasado Nacional ha supuesto que este año también formara parte del jurado que concedió el galardón del 2014 a la fotógrafa catalana Colita.

- Sí. Pese a mi edad, estoy metido en casi todas las salsas fotográficas. Dimos el premio a Colita, una gran fotógrafa, aunque luego renunció.

-¿Cómo enjucia usted esa protesta de la premiada?

-No me sorprendió: conozco a Colita. Le da igual tener un premio o no: lo que le importa es que no haya corrupción y que las cosas en Cataluña funcionen bien.

- Schommer fue durante años fotógrafo del rey Juan Carlos. ¿Cómo ve el cambio en la monarquía? ¿Ha fotografiado ya a Felipe VI?

-Hice muchas fotos del rey Juan Carlos hasta que un día yo mismo le dije que ya no debía hacerle más imágenes: debía buscar un fotógrafo más joven que tuviera más relación con su hijo, para lograr así un relevo también en la cámara. Juan Carlos no quería. Me decía que las fotos ya no tendrían la misma calidad, y estoy de acuerdo: con el nuevo fotógrafo no se perdería calidad técnica, pero sí en la concepción de cómo colocar a las personas. Eso es importantísimo para una foto.

-¿Cuál es el secreto de un buen retrato?

-Cuando se puede, primero hay que conocer bien a la persona en cuestión y hablar con ella para prepararla antes de la sesión. El fotógrafo debe cuidar el entorno y luego dejar al retratado que se relaje.

- Su obra ha destacado por los retratos, pero también por los paisajes. ¿Cambia en ese caso la forma de enfrentarse a una fotografía?

- A mí un paisaje salvaje me interesa como persona, pero no como fotógrafo. Inventé el nombre de 'paisaje ordenado' para designar el paisaje que me gusta fotografiar: un paisaje en el que haya intervenido la mano del hombre. Por ejemplo, un campo labrado.

- Publicó el libro 'Azul' sobre San Sebastián y 'Verde' sobre Gipuzkoa. ¿Cómo retrataría el País Vasco de hoy?

- No lo sé. Ya no miro el País Vasco con mirada fotográfica. El fotógrafo tiene dos miradas: la del hombre normal y la del artista. Con la cámara en la mano la mirada del artista se transforma.

- Vive rodeado de imágenes. ¿Qué foto elegiría hoy como resumen de su carrera?

- ¡Qué difícil es elegir! Yo he hecho de todo: desnudos, flores, retratos... Hace años, para un catálogo retrospectivo, elegí como portada un pequeño bodegón con unas flores: era una fotografía 'menor' comparada con los personajes que se han puesto ante mi cámara, pero el equilibrio de esa imagen resumía mi concepción del trabajo. Puestos a elegir, tendría que apostar por mi serie de 'máscaras' y sobre todo por el retrato de esa serie protagonizado por Eduardo Chillida. Me fascinaba como artista y también como modelo.

- ¿Qué otros personajes le sedujeron especialmente a la hora de trabajar?

- Miró. Trabajé con Dalí pero quien me emocionó y dejó huella fue Miró. Y siento muchísimo no haber podido fotografiar a Picasso. Cuando ya tenía todo organizado para fotografiarle murió.

- ¿Le ha quedado alguna otra foto pendiente?

- Soy de las personas que siempre ha hecho lo que le ha dado la gana. Soy un afortunado. No me queda nada por hacer... salvo el proyecto que he mencionado.

- ¿En su vida privada también hizo siempre lo que quiso?

- Hay cosas que no hice porque no valoré suficientemente mis posibilidades, y otras que no me atreví a hacer.

- ¿Y ahora le da pena?

-No. He fotografiado a todos los personajes que he querido, salvo casos como el de Picasso. Si he dejado de fotografiar a alguien es porque no me interesaba.

- ¿Se puede fotografiar bien a alguien que le cae mal?

- Resulta difícil. Hay personas ahora en la vida política, muy importantes, a las que nunca fotografié y a las que no retrataría ahora. Simpatizar con el modelo ayuda a lograr un mejor resultado.

- En su vida le ha gustado mucho el deporte, pero nunca le prestó atención en su trabajo.

-He practicado muchísimo deporte, pero no he retratado prácticamente a ningún deportista. Recuerdo al ciclista Bahamontes, por ejemplo. Vino al estudio y le hice una fotografía muy sencilla.

-¿No le hubiese gustado fotografiar un partido de fútbol, por ejemplo?

- ¡No! Ni fútbol, ni tenis, ni ningún otro deporte. Me gusta ver un partido, o jugarlo, pero no me interesa fotografiarlo. Qué aburrido.

- Ha escrito textos en algunos de sus libros. ¿Se plantea escribir unas memorias, como un largo 'pie de foto' para una trayectoria en imágenes?

-Contar mis recuerdos y experiencias daría para más de un libro. No estaría mal mezclar en un libro algunas de las fotografías de mi carrera con la suma de anécdotas vividas durante el franquismo, la transición y la democracia... Vicente Verdú siempre me decía que se me daba bien lo de escribir, pero siempre preferí que fueran textos de otros los que acompañaran mis fotos.

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