Diario Vasco

«Gracias a la ayuda de Ademgi, mi vida ha dejado de ser un caos»

Un día, hace siete años, Paqui Almeida estaba en su puesto de trabajo de la residencia Ama Xantalen. «De repente, me quedé como sin luz y me iba para los lados, me tambaleaba. Pensé que sería una bajada de tensión o algo así. Fui a mi médico de cabecera, el doctor Elorz, que se portó conmigo de maravilla y me mandó rápidamente al Hospital Comarcal, donde quedé ingresada». Paqui Almeida no recuperó la vista de su ojo izquierdo, «pero poquito a poco fui recuperando la movilidad de la pierna y del brazo. Lo pasé muy mal. Estuve unos nueve meses sin salir de casa. He sufrido mucho y he hecho sufrir mucho a mi familia y a mis amigos, porque en realidad yo no sabía lo que me estaba pasando. Un día tenía las piernas agarrotadas y otro día perdía la fuerza en las manos». Hace dos años, Paqui acudió a la sede de Ademgi, «y desde entonces mi vida ha dado un giro de 180 grados. Me recibieron con los brazos abiertos y encontré todo el apoyo del mundo. Gracias a los fisios, a la psicóloga y a todo el equipo de la asociación, mi vida ha dejado de ser un caos».

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