Los instrumentos comenzaron a sonar ayer en Agirre Etxeberri

Alumnos de Doinua, con la profesora Mari Cruz Bereciartu ayer durante su primera clase en Agirre Etxeberri.
/FOTOS: LIMIA
Alumnos de Doinua, con la profesora Mari Cruz Bereciartu ayer durante su primera clase en Agirre Etxeberri. / FOTOS: LIMIA

La escuela de música Doinua emprende sus clases en el inmueble, tras una intensa obra de rehabilitación

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

La villa Agirre Etxeberri cobró ayer una nueva vida. La que fuera residencia del empresario más importante en la historia de Legazpi, Patricio Echeverría, será a partir de ahora habitada por los músicos más jóvenes de la localidad. La escuela Doinua estrenó ayer su nueva sede, dejando atrás los antiguos locales de Saturnino Telleria, donde venía tocando techo desde hace tiempo, tanto a nivel de capacidad y características para desarrollar su cada vez mayor actividad musical, como de forma colateral, debido a las molestias generadas a los vecinos.

La casa Agirre Etxeberri, encargada en su día por Patricio Echeverría como lugar de residencia para el y su familia, se antoja el lugar ideal donde poder dar alas a la escuela de música legazpiarra. En ella habitó el empresario durante casi medio siglo, desde su construcción en 1924 hasta su fallecimiento en 1972. Fue la residencia de la familia hasta 2008, fecha en la que murió la última de sus habitantes, Felisa Echeverría, hija de su promotor. Se inició entonces un proceso por el cual la vivienda pasó a ser propiedad municipal, algo que se hizo efectivo el 7 de febrero de 2011, con la entrega de las llaves del inmueble al Ayuntamiento. Desde el consistorio recuerdan que, aunque en el archivo municipal de Legazpi no se conserva el expediente de su construcción, los datos del padrón municipal de 1924 confirman que en esta fecha la casa -registrada como Patricioenea- ya estaba construida y habitada por Patricio Echeverría y Teresa Aguirre, así como por sus hijos Lorenza, José, Juana, Cruz, Felisa, Patricio y Román. Según diversas fuentes, el proyecto fue obra del arquitecto tolosarra Guillermo Eizaguirre, uno de los más importantes de Gipuzkoa y pionero en la introducción en nuestro territorio histórico del estilo neovasco. Un estilo que fue plasmado también en la vivienda de Patricio Echeverría, basándose en la recuperación de formas propias de la arquitectura tradicional de los caseríos atlánticos y su adaptación a los usos y necesidades de la vivienda contemporánea. «No obstante, Agirre Etxeberri incorpora también todos los adelantos de la época referidos a materiales, higiene, canalizaciones, interiores, calefacción, iluminación natural y artificial... creando una imagen basada en la presencia de materiales tradicionales como la madera, la piedra, el ladrillo y el hierro forjado y formas que representan a la arquitectura popular como el tejado a dos aguas o la combinación de arcos y vanos adintelados, todo ello revestido de un pintoresquismo muy de moda en la década de 1920», destacan desde el Ayuntamiento. «El inmueble es uno de los mejores ejemplos de vivienda del estilo neovasco, ya que junto con la Villa María Luisa situada en Irun y obra de Luis Valet en 1920, es una de las construcciones que contribuyen a consolidar en Gipuzkoa el neovasco como el lenguaje arquitectónico preferido por la burguesía industrial para sus residencias», explican.

«La casa experimentó algunas modificaciones, la primera de ellas en 1936, y las más importantes durante la década de 1950, destacando la obra de ampliación del edificio que supuso la reconfiguración de la fachada zaguera del inmueble, esta reforma corrió a cargo del arquitecto Luis Astiazaran, muy vinculado a la figura de Patricio Echeverría por cuanto realizó para el numerosas obras, varias de las naves de su fábrica, chalets para ingenieros, el barrio San Juan...», enumeran.

La última obra de rehabilitación y adecuación de la villa como escuela de música ha sido llevada a cabo por el Ayuntamiento, respetando rigurosamente el edificio y su carácter de bien cultural, catalogado en el Inventario General del Patrimonio Cultural Vasco con el rango de 'monumento'. Las obras de remodelación fueron adjudicadas a la empresa Lurgoien con un presupuesto de 824.208 euros. El proyecto se ha nutrido de una ayuda de 298.225 euros del Gobierno Vasco, dos subvenciones de la Diputación, una de 11.000 euros para el cambio del tejado y otra de 12.000 euros para trabajos de carpintería y una última inyección económica de 18.000 euros del Ente Vasco de la Energía, EVE, para la instalación de una caldera biomasa.

Doinua dispone en la villa de nueve aulas de ensayo y dos de solfeo, una oficina de dirección, una sala de profesores, un aula de informática, otra de psicomotricidad y una sala polivalente. Su uso fue oficializado el pasado 4 de enero con la firma del convenio de cesión de las instalaciones por parte del consistorio a la escuela para los próximos 10 años. El mantenimiento del inmueble y las inversiones que se decidan realizar en el mismo correrán a cargo del Ayuntamiento. Junto a la escuela de música, la casa albergará dos salas de uso múltiple y una cafetería.

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