No deje que los adolescentes coman a solos

No deje que los adolescentes coman a solos

La mesa es el espacio que une a la familia a través de la conversación, donde los hijos aprenden a comer y los más vulnerables del clan se protegen frente al riesgo de la anorexia

FERMÍN APEZTEGUÍA

Si hay algo, un objeto, en la casa que debe elegirse bien y cuidar mejor es la mesa. Ni la cama, ni la tele, ni por supuesto el móvil, que los recarga el diablo. El tablero sobre el que cada día nos sentamos a comer, donde comenzamos y terminamos el día, es mucho más que una herramienta para la alimentación. La mesa es el espacio que une a la familia a través de la conversación, el sitio donde se estrechan lazos y se crece cuando se saben discutir las diferencias. Donde los hijos aprenden de sus padres valores, incluidos los de la nutrición y el disfrute de un buen menú en mejor compañía, y también el lugar ideal para prevenir la aparición de trastornos alimentarios. En ella, en la mesa, los más vulnerables del clan, adolescentes y jóvenes recién estrenados, especialmente ellas, se protegen frente al riesgo de la anorexia y la bulimia.

La comida no puede entenderse como un mero trámite para la alimentación, especialmente cuando se sabe que comer a solas, dejar que jóvenes y adolescentes se vayan a hacerlo a la sala o a su cuarto, multiplica por tres el riesgo de padecer anorexia y bulimia, según puso de manifiesto, hace ya años, un estudio de la Clínica Universidad de Navarra.

Aquel trabajo, que se publicó en la revista 'Pediatrics', dirigido por el reconocido psiquiatra Salvador Cervera, ya desaparecido, contó con la participaron 2.862 alumnos de 40 centros escolares navarros con edades entre los 12 y 21 años. El estudio demostró la importancia del ambiente familiar y sociocultural de los chavales para el desarrollo de trastornos alimentarios.

Para la convivencia

«El papel de la familia es fundamental no solo en la prevención de la anorexia y la bulimia, sino también en el proceso de curación», defiende el especialista Cesar Soutullo, director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la clínica navarra. La comida debe convertirse en un lugar de encuentro para la convivencia, la charla y la integración en sociedad de las personas que se sientan a la mesa. Está claro que nadie va a acabar sufriendo un trastorno de este tipo sólo por comer a solas. Es un aspecto más que hay que cuidar, entre otros, como un ambiente familiar y sociocultural conveniente, amistades adecuadas, y una vigilancia de los contenidos a los que recurren en revistas, tabletas y teléfonos móviles.

Aunque cada vez se habla menos de ellas en los medios de comunicación, anorexia y bulimia continúan siendo un grave problema de salud en España, que afecta a unas 26.000 chicas jóvenes, el 6% de la población femenina, y unos 2.000 chavales, que esto no es algo ya exclusivo de ellas, según datos facilitados hace sólo unos días por la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB). El grupo de población físicamente más fuerte es, curiosamente, el más vulnerable ante todo.

Reeducación nutricional

El tratamiento para abordar ambos desafíos de salud debe llevarse a cabo no por uno, sino por varios especialistas, según destaca Soutullo. ¿Por qué? Pues porque debe incluir terapia seguramente con fármacos, abordaje psiquiátrico y, en buena lógica también nutricional, que es lo que en este espacio más nos interesa.

Uno de los primeros pasos que se den será elaborar un plan para la recuperación del peso, además de reeducación dietética y nutricional. El tratamiento nutricional se considera de enorme importancia para conseguir la mejoría del paciente, porque corregir los aspectos psíquicos se muestra mucho más difícil. En buena medida, la recuperación también depende del papel que desempeñe la familia, que donde se encuentra es en la mesa.