El 96% de los enfermos de hepatitis C logra curarse con los nuevos fármacos en Euskadi

Andoni Arcelay el director de Asistencia Sanitaria de Osakidetza. /ANDER SALEGIGráfico
Andoni Arcelay el director de Asistencia Sanitaria de Osakidetza. / ANDER SALEGI

Uno de cada tres pacientes que han recibido el tratamiento desde 2015 son guipuzcoanos

Iker Marín
IKER MARÍNSan Sebastián

La estrategia para la atención de la hepatitis C que se está llevando en Euskadi desde 2015, en coordinación con la puesta en marcha en el Estado, ha permitido, y continúa haciéndolo, el tratamiento de todos los pacientes que sufren la enfermedad, independientemente de su condición clínica o grado de fibrosis, con un índice de curación del 96%. «Es un éxito clínico», se felicitan desde el Departamento de Salud del Gobierno Vasco y Osakidetza.

La decisión de los comités de expertos en materia sanitaria de apostar en 2014 por los nuevos medicamentos -entonces llamados antivirales de segunda generación, hoy denominados antivirales de acción directa- supuso un antes y un después para la salud de miles de pacientes afectados que pelearon por que se financiara públicamente el tratamiento de una enfermedad «infecciosa, crónica si no se trata, originada por el virus de la hepatitis C y de curso progresivo», la define Andoni Arcelay, director de Asistencia Sanitaria de Osakidetza. Sin el tratamiento correcto, es una dolencia que puede evolucionar a una cirrosis o cáncer de hígado. En muchos casos era sinónimo de muerte. «Este virus provoca un proceso inflamatorio en el hígado y va produciendo una fibrosis en las células hepáticas. Cuando se fibrosan esas células, pierden su función», añade Arcelay que hace balance de estos tres años de estrategia.

La enfermedad se mide en cinco grados: F4, la más grave, cercana a la cirrosis, F3, F2, F1 y F0. Los enfermos con el grado más grave de la dolencia fueron los primeros en recibir los nuevos antivirales que tan buen resultado están dando en los últimos tres años. Ese fue el primer criterio que se marcaron tanto en el Plan Estratégico de la Hepatitis C del Sistema Nacional de Salud como el Plan Estratégico para la Atención de la Hepatitis C de Euskadi, ambos en marcha desde los primeros meses de 2015.

En los dos planteamientos, diseñados por varios comités de expertos y médicos, la pauta fundamental era que «el plan fuera escalonado. El objetivo era que se fueran tratando de forma progresiva a los pacientes con más fibrosis hepática, los más graves», recuerda el director de Asistencia Sanitaria de Osakidetza. Obviamente no se podían tratar a todos los pacientes a la vez, -«eran muchos»- pero el criterio a seguir fue la equidad, «y por supuesto el acceso de todos los pacientes a los nuevos antivirales pero de forma escalonada».

La primera fase del tratamiento se llevó a cabo en mayo de 2015. «El 31 de enero de 2016 habían iniciado el tratamiento todos los F4 y los F3 y F2 con complicaciones definidas en el plan. Y después entraron los F3 y F2 restantes y los F1 y F0», precisa. Desde octubre del año pasado el tratamiento está dirigido a los F1 y F0, «y al resto de pacientes que deban ser tratados y son diagnosticados, independientemente de su grado de fibrosis».

86,1 millones de euros

Los medicamentos que han obrado este pequeño milagro médico son asociaciones de varios fármacos, que unidos son «altamente» efectivos para los enfermos de la hepatitis C. «Básicamente se usan tres asociaciones de medicamentos. Y luego hay tratamientos diferentes, más específicos, por ejemplo para el 22% de los infectados de la hepatitis C que también están coinfectados por el sida», dice Arcelay. La efectividad del tratamiento se mide calculando la carga viral a las 12 semanas de comenzar con la medicación, cuando los tratamientos oscilan «entre las 8 y las 12 semanas con este combo de fármacos».

El coste que los diferentes tratamientos han supuesto para las arcas vascas asciende hasta los 86,1 millones de euros, incluyendo la estimación de todo este año. «El coste medio del tratamiento por persona fue de 17.900 euros en 2015. La estimación para este año es que el precio baje a 7.000 euros de media», explica.

En el transcurso de estos tres años de tratamiento con los antivirales de acción directa, los datos indicanque hasta el 31 de mayo de este año han recibido el combo de medicamentos 6.401 pacientes en la CAV, de los cuales 690 siguen con el tratamiento activo. Uno de cada tres pacientes son guipuzcoanos, la gran mayoría tratados en la OSI Donostialdea. De los 690 vascos que están recibiendo a día de hoy los fármacos, el 44% son vecinos de Gipuzkoa, un total de 306 personas. El 4% de los pacientes totales de la hepatitis C en los que esta asociación de medicamentos no surge efecto son tratados con «otras asociaciones de fármacos, los comités protocolizan cómo tratarles».

Lograr el índice de curación del 96% -un dato que figura en una pregunta parlamentaria del Partido Popular vasco a Jon Darpón, consejero de Salud -supone que los cuatro pilares que sustentaron el Plan Estratégico para la Atención de la Hepatitis C de Euskadi fueron los acertados. Los comités que se crearon en la CAV pusieron el foco en determinar la magnitud de la infección por el VHC, el virus de la hepatitis C y de la hepatitis crónica; buscaron promover medidas para evitar la transmisión del virus; definieron un plan de actuación terapéutico y clínico asistencial e impulsaron la comunicación de la estrategia a seguir con la población en general y con los afectados.

Los responsables de Osakidetza otorgan vital importancia a la segunda pauta. «Evitar la transmisión del virus es clave», reconoce Arcelay. Los objetivos son «incluir medidas de seguridad del paciente en el medio sanitario para evitar que haya una transmisión del virus, tanto en los hospitales como en la Atención Primaria». Fue en los años 90 cuando «pudo haber contagios por transfusiones o hemodiálisis, pero a día de hoy se ha reducido mucho la transmisión en el medio sanitario», aseguran desde Osakidetza sobre un virus que se contagia por vía sanguínea.

Pacientes sin diagnosticar

Otro de las finalidades del plan es mantener los programas de reducción del daño en el «colectivo de usuarios de drogas por vía sanguínea. Trabajamos con los responsables del plan del sida para adoptar todas las medidas preventivas que se puedan, así como también con el colectivo gay».

El plan de trabajo guarda consonancia con la estrategia que se sigue a escala nacional. El Ministerio de Sanidad publicó en 2016 una guía rápida de recomendaciones para el diagnóstico precoz en la Atención Primaria para los colectivos mencionados. «Hay personas todavía sin diagnosticar y es muy importante detectarlos cuanto antes, sobre todo, porque tenemos una medicación muy eficaz para luchar contra la hepatitis C. Es vital que los grupos más vulnerables sean pro-activos en este sentido», insiste Arcelay.

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