'Funeral' de alta montaña por un glaciar en los Alpes

Una montañera ataviada de luto asiste al 'funeral' por la desaparición del glaciar Pizol, en los Alpes suizos./AFP
Una montañera ataviada de luto asiste al 'funeral' por la desaparición del glaciar Pizol, en los Alpes suizos. / AFP

Montañeros y ecologistas rinden homenaje al Pizol, víctima del cambio climático, uno de los 500 grandes neveros de la cordillera europea que han desaparecido desde 1850

J. L. ÁLVAREZ

Para un montañero o un amante de las altas cumbres la desaparición de un glaciar o de un nevero representa una importante pérdida en ese medio en el que dan rienda suelta a su pasión. Por este motivo, el 'funeral' celebrado este fin de semana por el deshielo del Pizol, en Suiza, uno de los glaciares alpinos más estudiados del mundo, no solo es una muestra de respecto y cariño, sino también una denuncia por una de las consecuencias más palpables del cambio climático en la alta montaña.

El Pizol «perdió tanto su composición que dejó de ser un glaciar desde un punto de vista científico», explicó a AFP Alessandra Degiacomi, integrante de la Asociación suiza por la Protección del Clima, una de las oenegés impulsoras del singular acto. Ataviados de negro, con levita, clistera o velos, un grupo formado por montañeros, investigadores y ecologistas accedió a la parte inferior del Pizol, a unos 2.780 metros de altitud, cerca de la frontera con Liechtenstein y Austria.

En esta ocasión, no se colocó una placa en recuerdo del glaciar desaparecido, como hicieron el pasado 18 de agosto en el Okjokull (Islandia), solo depositaron una sencilla corona de flores que portaron desde el valle.

Imagenes del acto celebrado en lo que fue el glaciar Pizol. / AFP/EFE

El 'funeral' del Pizol representa para las oenegés que lo organizaron, como Greenpeace, una oportunidad para alertar que el cambio climático también pone en peligro «nuestros medios de subsistencia» y amenaza «la civilización humana tal y como la conocemos en Suiza y el mundo entero».

500 menos

Tanto en Suiza como en Islandia, dos países conocidos por sus glaciares, los científicos comparten su preocupación por el calentamiento global. «Desde 1850, se considera que más de 500 glaciares suizos desaparecieron completamente», solo 50 de ellos disponían de un nombre, explicó a AFP Matthias Huss, glaciólogo en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, que participó en la marcha. «El Pizol no es el primero, pero podemos considerar que se trata del primer caso de un glaciar en Suiza en vías de desaparición que ha sido muy bien estudiado», aseguró.

La situación del Pizol parece irreversible, puesto que desde 2006 perdió entre el 80% y el 90% de su extensión. Tiene ahora un tamaño de 26.000 m², es decir, «menos que cuatro campos de fútbol». Según la red suiza de datos glaciológicos, el Pizol se convirtió en un «casquete de hielo», término utilizado para describir los pequeños glaciares, que representan el 80% de este tipo de parajes en Suiza.

Como el Pizol, el 90% de la extensión de 4.000 glaciares suizos -que se alimentan de las cada vez menos copiosas nevadas invernales-, son lugares turísticos aportan importantes recursos de agua. Estos depósitos helados podrían desaparecer antes de finales de siglo si no se hace nada para reducir las emisiones de CO2, según un estudio de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.