Elegancia en blanco y negro

Edurne Erkizia y Xabier Erauskin posan con los niños Haizea Burguera y Mikel Sayar, vencedores en sus categorías en el concurso de traje de baserritarra. / FOTOS JOSE MARI LÓPEZ
Edurne Erkizia y Xabier Erauskin posan con los niños Haizea Burguera y Mikel Sayar, vencedores en sus categorías en el concurso de traje de baserritarra. / FOTOS JOSE MARI LÓPEZ

Edurne Erkizia y Xabier Erauskin ganaron el I Concurso de Trajes de Baserritarra, mientras que la carnicería Oiarbide, de Zegama, presentó la mejor txistorra

AINGERU MUNGUÍA

La Feria de Santo Tomás estrenó ayer una nueva competición, la de trajes de baserritarra, que ganaron dos elegantes indumentarias en blanco y negro portadas por Edurne Erkizia y Xabier Erauskin. Las frutas y verduras dieron pocas sorpresas al coronar a productores consagrados como Antonia Murguiondo y Maddi Iradi. Y quizás la mayor novedad fuera la del mejor elaborador de txistorra de Euskal Herria. Anoten el nombre: Patxi Arangiz, de la carnicería Oiarbide, de Zegama. Con solo 27 años y sin tradición carnicera en la familia, se ha presentado tres veces al concurso, lo ha ganado una vez y quedó segundo el año pasado. Y eso que el pimentón que empleó este año no le convencía...

Fue una extraña feria de Santo Tomás, sin concurso de productores de miel ni de espantapájaros. Los apicultores han visto muy mermada su producción a causa de la avispa asiática y el parásito varroa y no se presentaron suficientes competidores como para celebrar el concurso. Algo parecido, pero por diferentes motivos, ocurrió con la competición de 'txorimalos'.

El nuevo concurso de trajes de baserritarra trasladó a partir del mediodía el centro de gravedad de la feria hacia la plaza de Gipuzkoa. Gero Axular Dantza Taldea se encargó de la organización del evento, que tuvo en el actor Anjel Alkain el perfecto animador-conductor. Los miembros del jurado -el presidente de Gipuzkoa de Euskal Dantzarien Biltzarra, Xabier Mendizabal, y la diseñadora Ane Martinez- se colocaron frente a una pasarela por la que desfilaban los participantes. Había treinta plazas por categoría (niño/niña/mujer hombre), pero la participación fue muy irregular y con el triple de presencia femenina, tanto en categoría infantil como en adulto. Mendizabal explicó que en la vestimenta de mujer «las medias tienen que contrastar con las alpargatas y, como los delantales, no deben tener un exceso de florituras. Las faldas deben ser largas y el pañuelo debe cubrir bien los hombros. Si se ponen pañuelo en la cabeza, no debe ir demasiado adelante. Y si no lo llevan, el pelo tiene que ir recogido en un moño sin redecilla. Antaño, el pañuelo blanco era indicativo de que la mujer era casada». En el caso del traje masculino, «el pantalón debe ser oscuro o de rayas, el gerriko debe ser cerrado, sin que cuelguen las puntas. Si la camisa lleva adornos solo deben estar en la parte delantera y sin recargar demasiado. Los hombres no tienen por qué llevar pañuelo y su txapela tiene que ser negra».

Se ha presentado 3 veces al concurso de txistorra y ha hecho dos podios

Las mujeres triplicaron a los hombres en el concurso de trajes

Los concursantes que cumplieron mejor este patrón fueron Xabier Erauskin y Edurne Erkizia, que portaron unos elegantes trajes en blanco y negro, con ausencia total de color. Los hijos del primero, Irune y Beñat, desfilaron también con salero y se subieron al podio en la categoría infantil. En la entrega de premios participó el alcalde, Eneko Goia, quien no se quiso perder este evento que por primera vez se celebraba en la feria.

El concurso de txistorra reunió a 24 productores cuyas elaboraciones fueron catadas por un jurado de talla en el que estaban, entre otros, Elena Arzak, Pedro Subijana, Luis Mocoroa, Joxean Eizmendi y Xabier Zabaleta.

El certamen entronizó a la txistorra de la carnicería Oiarbide, de Zegama, dirigida por el joven Patxi Arangiz, quien forma empresa con Beñat Goikoetxea. Recogió el premio su madre Txaro Oiarbide, que explicó que es la tercera vez que se presenta a una competición en la que el año pasado quedó segundo. «¿Clave del éxito? Producto bueno, de aquí (Berrobi), mucha prueba-error, trabajo e ilusión». El caso es que Patxi Arangiz utilizó esta vez un nuevo pimentón cuyo color no le convencía y no creía que podía optar a premio alguno. Su madre le llamó y nos lo puso al teléfono: «Dios.... Ufffff... La hostia». Tras reponerse de la emoción, Arangiz explicó que solo utiliza «buen género, mimo y trato de que toda la producción salga igual de regular». Sus 50 kilos a la semana de txistorra y 60 de chorizo seguro que aumentarán a partir de ahora.

Antonia Murgiondo se llevó el premio a las mejores verduras y el Memorial Jose Salaberria. Su puesto en la plaza de la Constitución tenía de todo y era atendido por cinco familiares. «Las nevadas y heladas de las últimas semanas nos han perjudicado un poco, pero estamos contentos con lo que hemos traído a Santo Tomás». Como Maddi Iradi, que volvió a ganar en el certamen de frutas gracias a sus 600 kilos de producto, sobre todo manzanas que trajo a la feria. «Ha sido un año bueno en general», explicó su padre Manuel.

Los que estaban que no se lo creían eran los alumnos de cuarto de la ESO de Lauaizeta ikastola al ganar el concurso de puesto mejor decorado. Cuando vieron el cheque de 300 euros se les pusieron los ojos como platos. «No sabemos lo que haremos con el dinero». Una cerda camino del puchero les hará más fácil el viaje de fin de estudios a «Roma o Londres».

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