Condenada en Donostia a un año y 9 meses de cárcel por maltratar a su marido ante sus tres hijos

Deberá además realizar trabajos en beneficio de la comunidad durante 112 días por insultar gravemente a su esposo y propinarle «manotazos, puñetazos, tirones de pelo y empujones»

EFESAN SEBASTIÁN

Una mujer ha sido condenada a un año y nueve meses de cárcel, 112 días de trabajos en beneficio de la comunidad y cinco días de localización permanente por insultar gravemente y maltratar a su marido mediante «manotazos, puñetazos, tirones de pelo y empujones» en presencia de los tres hijos del matrimonio, menores de edad.

Según la sentencia del caso, a la que hoy ha tenido acceso EFE, durante el juicio por estos hechos celebrado en el Juzgado de lo Penal número 5 de San Sebastián, la procesada reconoció lo sucedido y se conformó con esta condena como responsable de tres delitos de maltrato -uno de ellos habitual y otros dos no habituales-, así como de un delito leve continuado de injurias, con la atenuante de anomalía o alteración psíquica, ya que padece un «trastorno narcisista de la personalidad».

No obstante, la resolución judicial acuerda la suspensión de las penas de cárcel con la condición de que la encausada no delinca durante los próximos dos años y de que realice o continúe con el tratamiento o control médico adecuado al tipo de patología que presenta.

Los hechos

Los hechos se remontan al año 2011 cuando, según la resolución judicial, la mujer comenzó a mantener una «actitud autoritaria y agresiva» hacia su marido, con el que estaba casada desde 1999 y al que, además de agredir, vejaba con insultos como: «puto subnormal, cerdo, puto sinvergüenza, puta maricona y gilipollas».

Asimismo, la procesada decía a su esposo, quien ha estado representado como acusación particular en este caso por el letrado Juan Ignacio Manso, que le daba «mucho asco» porque era «una puta mierda», al tiempo que le tachaba de «borracho, bastardo» y le llamaba «miserable robado».

En concreto, el escrito detalla un episodio de graves insultos ocurrido en su vivienda de San Sebastián sobre las 22.50 horas del 10 de julio de 2015 al que asistieron los tres hijos menores de la pareja, así como otro sucedido días después en el interior del vehículo familiar.

Un mes más tarde, el 15 de agosto, la inculpada presuntamente volvió a vejar al hombre mientras circulaban en el coche con sus hijos y le dijo que cuando le comunicaran su muerte daría «botes de alegría» porque lo estaba «deseando».

El texto relata también otros hechos de similares características, en uno de los cuales la mujer incluso llegó a decir que «adoraba» a sus hijas, aunque fueran «unas imbéciles como su padre».

No obstante, el incidente de mayor gravedad ocurrió el 27 de diciembre de 2015, cuando la procesada presuntamente golpeó al perjudicado con un paraguas en el tórax, con los menores como testigos, y le propinó un puñetazo en la cara.

La última agresión sufrida por la víctima sucedió el 24 de marzo de 2016, día en el que la mujer le golpeó con el tacón del zapato mientras conducía y le causó unas lesiones en cuya sanidad invirtió seis días.

Prohibido aproximarse

La sentencia, que además de las citadas penas prohíbe a la agresora aproximarse al perjudicado y comunicarse con él durante cuatro años, constata que la víctima «presenta una afectación psicológica compatible con una situación de violencia doméstica».

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