El bidegorri cambia de acera en Donostia

Los extremos del puente Zurriola son testigos de un conflicto permanente entre ciclistas y peatones. Con la solución proyectada desaparecerán los encontronazos en la acera norte, la más transitada./MIKEL FRAILE
Los extremos del puente Zurriola son testigos de un conflicto permanente entre ciclistas y peatones. Con la solución proyectada desaparecerán los encontronazos en la acera norte, la más transitada. / MIKEL FRAILE

Movilidad trasladará el trazado ciclista entre el Boulevard y el Kursaal al otro lado de la calzada

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN

Ya está tomada la decisión y definido el proyecto. Uno de los trazados ciclistas más transitados de San Sebastián, el que discurre entre el Kursaal y la Bretxa, va a cambiar de acera para evitar conflictos con los peatones. El proyecto es más importante desde el punto de vista urbanístico y de la movilidad que desde la perspectiva económica. Los coches perderán un carril de circulación en la primera manzana del Boulevard y frente al palacio de congresos, y la acera sur del puente de Zurriola se estrechará. En el otro lado de la balanza se eliminará el conflicto permanente entre ciclistas y peatones en todo el tramo entre el Boulevard y el Kursaal, una zona en la que los viandantes ganarán espacio y seguridad dado que no se encontrarán con bicicletas.

Se le ha dado muchas vueltas a la decisión. Hasta que no se han redactado los estudios técnicos y de alternativas y se ha logrado el visto bueno del alcalde no ha recibido luz verde en el Departamento de Movilidad del Ayuntamiento de San Sebastián. Era una decisión trascendente, como la que en su día adoptó Odón Elorza para eliminar el conflicto ciclistas-peatones en Alderdi Eder y llevar el bidegorri por Hernani y Boulevard.

El eje Kursaal-Boulevard es uno de los más transitados durante el verano y los fines de semana. Para ir de Gros a la Parte Vieja, y viceversa, discurren autobuses, coches, peatones, turistas, congresistas y ciclistas. Y la mayor parte de este tráfico se realiza por la acera norte, donde, pese a la separación de los flujos, el conflicto es continuo con las bicis.

El paso por el puente es crítico. Con sus 18,52 metros de sección, sufre para acoger dos aceras, un bidegorri de doble dirección y tres carriles de circulación rodada (uno de ellos reservado para el transporte público). Y los incidentes no son menores a uno y otro lado del puente. La bicis circulan por una acera delante del palacio de congresos, una anomalía solo disculpable por la gran anchura de este espacio, y lo hacen también frente al centro comercial Bretxa que es un hormiguero cualquier fin de semana del año.

Movilidad encargó el año pasado a la ingeniería Sestra un estudio de alternativas para encontrar una solución a la situación. El estudio lleva meses analizándose en el Ayuntamiento y finalmente ha obtenido el visto bueno a la propuesta que plantea.

El trabajo divide en cuatro tramos el actual bidegorri de 600 metros (entre los cruces de las calles Legazpi y Ramón y Cajal): Boulevard, Reina Regente, puente del Kursaal y Zurriola, y analiza diferentes soluciones para cada uno de ellos. En el primer tramo se analizan dos opciones, en Reina Regente cinco, en el puente ocho y a la altura del palacio de congresos tres.

La zona más problemática

La zona más problemática de todas es el puente porque es el segmento más estrecho de los cuatro en que se divide el bidegorri y el que más condicionantes tiene: no se puede eliminar ningún carril (hay uno por sentido para coches y uno para el autobús) y la ampliación de su anchura exigiría fuertes inversiones, toparse con una normativa que le otorga la máxima protección urbanística (grado A en el Peppuc) y una intervención arquitectónica muy compleja.

El estudio de Sestra, sin embargo, analiza la ampliación de la sección del puente desde el punto de vista de la movilidad y plantea su ensanchamiento en cinco de las ocho alternativas trabajadas. En una de ellas ganaría 8,3 metros hasta alinearlo con los edificios residenciales de la acera sur de la avenida de Zurriola. También plantea ganar 6,3 metros y tres de las opciones abogan por una ampliación de 4,75 metros en su anchura. Según explicó la concejala de Movilidad, Pilar Arana (PNV), estas opciones supondrían unos costes de «entre 1,5 y 2 millones de euros», y fueron finalmente desechadas por la propia Sestra.

La alternativa que se va a materializar es la que prolonga el discurrir del actual bidegorri del Boulevard por la acera sur. Los ciclistas, en vez de incorporarse a la acera-bici que pasa por delante de la Bretxa para ir hacia Gros (en el cruce con Legazpi), continuarán en línea recta, pegados a la acera, lo que obligará a eliminar en una manzana un carril de los dos que hay para coches. En el cruce con Oquendo, el bidegorri atravesará una isleta ajardinada para continuar por la calzada pegado a los jardines de Reina Regente. Esto obligará a desplazar el carril de coches hacia la izquierda, lo que exigirá eliminar el seto que hoy hace de mediana en esta zona.

Al llegar al puente, el carril bici discurrirá pegado a la acera sur, que perderá 1,4 metros de anchura (pasará de 3,45 a 2,04 metros). Esta penalización se convertirá en ganancia de 1 metro en la anchura de la acera norte (pasará de 3,68 a 4,68 metros), la que más utilizan los peatones, y en un mantenimiento de la sección y el número de carriles de circulación.

Finalmente, el nuevo trazado ciclista saltará a la avenida de Zurriola donde discurrirá por la calzada, en vez de por la acera del Kursaal. Las bicis utilizarán uno de los dos carriles en sentido Sagüés. Será el carril izquierdo que está pegado a la mediana y que durante el Festival de Cine se utiliza como corredor ciclista para poder colocar la alfombra roja en la acera. Arana explicó que la obra (241.334 euros, IVA incluido) se realizará por tramos el año que viene.

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