Actuación artística para reivindicar el pequeño comercio

La actuación de las bailarinas en el escaparate de Susperregui, ante la mirada del público. / JUANJO AYGÜES
La actuación de las bailarinas en el escaparate de Susperregui, ante la mirada del público. / JUANJO AYGÜES

Casa Susperregui dice adiós tras nueve décadas con una 'performance' de la diseñadora Eva Villar en su escaparate, que llama a resistir la uniformización de las grandes superficies

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA SAN SEBASTIÁN.

Allí estaba Mercedes Telletxea, a sus 83 años, en primera fila, ante la que fue durante 45 años su tienda, rodeada de sus hijas Amaia, Idoia y Elisabet Letemendia, su yerno Enrique Esnaola y sus nietos Ioana y Kike. Casa Susperregui cerró el sábado y dejó atrás nueve décadas de trayectoria comercial. Pero el cierre de esta tienda de lencería de toda la vida tuvo su último capítulo ayer. La diseñadora Eva Villar, gracias a un proyecto de 'crowdfunding' apoyado por la Diputación, desarrolló junto a dos bailarinas de Dantzagunea Gipuzkoako y una colección de fotografías analógicas de Foto Ramblas una intervención artística en el escaparate en reivindicación de la labor enriquecedora del pequeño comercio frente a las grandes superficies. Varias decenas de personas siguieron en la calle Arrasate la 'performance', que tendrá continuidad en las próximas semanas si la gente dona aportaciones económicas que serán dobladas por la institución foral.

Ayer todavía había clientas que mecánicamente entraban en la tienda sin advertir que el comercio cerró definitivamente el pasado sábado. La falta de relevo generacional para llevar el negocio y una suculenta oferta económica de un fondo de inversión canadiense ha llevado a la familia Letemendia Telletxea a poner fin a una dilatada vida comercial iniciada en 1930.

La diseñadora gráfica y directora de arte Eva Villar llevaba años buscando dar continuidad a su proyecto 'Exposición x derribo' que realizó en 2014, con una muestra artística en las habitaciones de un bloque residencial que fue derribado en Amara Viejo. Quería continuarlo con comercios que cerraban por cese de negocio o tiendas con décadas de trayectoria que resisten en el centro de la ciudad la presión de las grandes superficies. Casa Susperregui aceptó, la clausurada Oddity también será escenario de otra expresión artística y La Esperanza y Ricardo Óptico se han brindado como tiendas que siguen al pie del cañón.

La diseñadora realizó un proyecto de 'crowdfunding' que ha sido seleccionado como una de las iniciativas que la Diputación apoya dentro del programa META. Su propuesta busca la complicidad de la ciudadanía y sus donaciones económicas (wwww.goteo.org/project/exposicionxcese) para que el proyecto continúe hacia adelante. La Diputación doblará las cantidades que aporte la ciudadanía.

El objetivo de fondo es «homenajear» a los pequeños comercios y sacudirse el dicho de «no hay nada que hacer» por evitar que los centros de todas las ciudades tengan la misma oferta comercial. «Yo reivindico que sí hay lago que hacer para evitar entrar en este bucle, que expulsa a creadores o comerciantes locales a la periferia de la ciudad».

Eva Villar tituló su nuevo trabajo 'Exposición x cese'. El escaparate de Casa Susperregui estaba ayer decorado con fotografías analógicas de vedettes, realizadas en la segunda mitad del siglo pasado en Barcelona por el estudio Foto Ramblas, y cobró vida con una actuación a cargo de las bailarinas Myriam Perez y Leire Otamendi, de Dantzagunea Gipuzkoako, quienes con movimientos lentos dieron vida a dos maniquíes. La ciudadanía que pasaba por delante fue arremolinándose ante la tienda y terminó por aplaudir cada una de las actuaciones. Villar pretendía reivindicar no solo al pequeño comercio sino también a los creadores, cuyos locales se ubican siempre en la periferia urbana. «Parece como si aquí solo pudieran estar grandes superficies. Yo he traído bailarinas, fotos antiguas y cerveza artesana. La gente busca emociones y eso solo se consigue con trabajo, esfuerzo y tiempo», lo que han encontrado los clientes de esta legendaria lencería. La intervención artística se podrá contemplar en el futuro en la sala de exposiciones ubicada bajo el estudio de Eva Villar en el paseo Bizkaia 6. 'Erre que erre (RQER)' es su nombre y le va como anillo al dedo.

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