Sallanches, un idílico pueblo de los Alpes bañado por el río Arve

Vista general de la comuna francesa de Sallanches./AFP
Vista general de la comuna francesa de Sallanches. / AFP

La localidad, fronteriza con Suiza y de gran atractivo para los amantes del senderismo, tiene 16.000 habitantes y el pastoreo es una de sus principales actividades

IVIA UGALDE

Separada por apenas 50 kilómetros de Suiza, Sallanches -la localidad en la que ha sido detenido este jueves el exjefe de ETA 'Josu Ternera'- es un municipio del este de Francia de 16.000 habitantes enclavado en los Alpes que destaca por su vida apacible e idilícos paisajes. Sus privilegiadas características lo convierten en un destino que atrae a amantes del senderismo, así como a familias, parejas y grupos de amigos que escogen el lugar para disfrutar de unas vacaciones rodeados de la naturaleza. A todo ello se suma que es conocido mundialmente por haber discurrido por ella diferentes etapas del Tour de Francia en las últimas cinco décadas.

La localidad, perteneciente a la región Ródano-Alpes y bañada por el río Arve, es por detrás de las comunas de Passy y Chamonix-Mont-Blanc, una de las más importantes en Francia para el sector del pastoreo. No en vano, cuenta con 1.780 hectáreas y 40 unidades dedicadas a esta actividad, según señala la web del ayuntamiento. Sus tierras boscosas hacen igualmente que la actividad agrícola y forestal tenga un peso especial en la economía de sus pobladores.

Aunque apenas abarca 65 kilómetros cuadrados, Sallanches atesora varias joyas arquitectónicas que dan muestra de la larga historia que tiene a sus espaldas y le confieren un encanto especial para el turismo cultural. Entre los monumentos más conocidos destaca el propio ayuntamiento, cuya construcción se completó en 1844 y es una obra representativa del renacimiento italiano. Pero además se encuentra el castillo de Rubins, que data del siglo XIV y acoge el Centro de la Naturaleza de la montaña.

Sallanches es poseedora igualmente de un curioso legado que se puede encontrar en sus laderas y son diez antiguas capillas rurales que evocan historia, arte y lenguaje religioso. De igual modo, y solo accesible para los peatones, otro símbolo es el Viejo Puente San Martín, que se contruyó en 1783 y está clasificado como monumento histórico desde 1934.