ETA se disuelve y pone fin a 59 años de trágica historia

Dos miembros de ETA en una imagen de archivo tomada en 2011.

Los exdirigentes 'Josu Ternera' y 'Anboto' cierran la persiana de ETA, con apoyo de un 93% de los militantes consultados

Jorge Sainz
JORGE SAINZ

La historia de ETA se cerró definitivamente ayer, 3 de mayo de 2018, a las 14.05 horas de la tarde. La banda confirmaba, en un comunicado, su «desmantelamiento y disolución total», poniendo fin a 59 años de historia, con un trágico saldo de 854 asesinados por el terrorismo. Se consolida así definitivamente el escenario de paz abierto en Euskadi el 20 de octubre de 2011, con el cese de la violencia. Dos históricos de la organización, 'Josu Ternera' y 'Anboto', fueron los encargados del cierre oficial de la persiana, al poner voz a un audiovisual en el que daban lectura al último comunicado de la historia de ETA. El que desactiva su sigla y la envía para siempre al baúl del pasado.

La organización necesitaba a dos dirigentes con legitimidad interna para sellar «el final de su trayectoria», acompañados con el certificado internacional del centro de diálogo suizo Henri Dunant, el mismo que medió en el fallido proceso de 2006, que celebró un pequeño acto en su sede de Ginebra para dar solemnidad a este final. La «decisión histórica» supone el cierre definitivo de un proceso de casi una década, cuando ETA comenzó a asumir que iba a tener que abandonar las armas sin ningún tipo de contrapartida política, como así ha ocurrido finalmente. Tras el cese para siempre de los atentados y el desarme de hace un año, solo quedaba culminar el debate interno sobre su futuro, con unos tres mil participantes y en el que un 93% de su militancia ha optado por «dar por concluida toda su actividad política», siguiendo el cambio de estrategia de la izquierda abertzale.

Fragmento de la última declaración de ETA.
Fragmento de la última declaración de ETA.

El comunicado, avanzado en la web Naiz, de un folio y leído en apenas tres minutos, confirmaba lo que había adelantado este periódico en las últimas semanas, que ETA ha aprobado la decisión de desaparecer. Mantiene la línea de la carta privada difundida el miércoles, en la que anticipó a agentes políticos, sociales y económicos su determinación de «disolver todas sus estructuras». Un final que prácticamente se ha retransmitido en directo en las últimas dos semanas. Aunque se especuló con la posibilidad de que 'Josu Ternera' hablara a cara descubierta, finalmente solo se difundieron sendos audiovisuales en los que se proyectó el texto del comunicado y las voces de Josu Urrutikoetxea (castellano) y Marixol Iparragirre (euskera y francés). La única imagen que se apreciaba era la de la talla original del anagrama de ETA que Felix Likiniano hizo en su día con el hacha y la serpiente.

La fórmula empleada en el texto leído ayer por 'Ternera', en paradero desconocido y reclamado por la Justicia desde 2002, y 'Anboto', interlocutora del colectivo de presos, fue nítida. De hecho, la organización empleó finalmente el término 'disolución', que es el que exigían los gobiernos central y vasco y las víctimas del terrorismo, aunque vistiéndolo como una concesión a la sociedad vasca. «ETA surgió de este pueblo y ahora se disuelve en él», concluye a modo de colofón el comunicado, fechado ayer mismo y con los sellos de la organización.

Reconocimiento implícito

Por el contrario, en la nota no hay atisbo de autocrítica ni menciones a sus víctimas, un aspecto que la banda consideró zanjado con el comunicado del 20 de abril sobre el daño causado. De hecho, ETA justifica su existencia y su actividad en el contexto de una «Euskal Herria que agonizaba, ahogada por las garras del franquismo y asimilada por el Estado jacobino». La banda hace, implícitamente, un reconocimiento a su trayectoria al destacar que «60 años después existe un pueblo vivo que quiere ser dueño de su futuro gracias al trabajo realizado en distintos ámbitos y la lucha de diferentes generaciones».

Con este anuncio, ETA pone fin a 59 años de existencia, con un trágico balance de 854 personas asesinadas

Ahora, señala el comunicado, es el turno exclusivamente del «independentismo de izquierdas» en favor de un «acuerdo entre diferentes» y un «Estado vasco». De hecho, 'Ternera' y 'Anboto' se refieren ya a los hasta ahora miembros de ETA como «exmilitantes», ya que la banda «da por concluida toda su actividad política» y «no será más un agente que manifieste posiciones políticas, promueva iniciativas o interpele a otros actores». En este sentido, tras su disolución, los huidos y presos intentarán reintegrarse en la sociedad para «continuar con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista, euskaldun y no patriarcal» en el ámbito que «cada cual considere más oportuno, con la responsabilidad y honestidad de siempre».

La veracidad del vídeo y de la declaración de 'Josu Ternera' fue comprobada previamente en la sede de Henri Dunant en Ginebra en presencia de diplomáticos. Tras la verificación, compareció el director del centro, el neozelandés David Harland. El epílogo definitivo a este proceso se pondrá este mediodía en Kanbo, donde políticos internacionales darán su aval al final de ETA y leerán una declaración de futuro, que apelará a la convivencia y a la mejora de la situación de los presos, un aspecto clave a abordar en el nuevo escenario. El mexicano Cuauhtémoc Cárdenas, los irlandeses Bertie Ahern y Gerry Adams y el británico Jonathan Powell serán los portavoces, aunque se espera que se sume algún nombre relevante más de última hora. El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el Gobierno Vasco no estarán en la localidad vascofrancesa, mientras que PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos sí acudirán a la convocatoria que servirá de epílogo a una negra historia que nunca debió haberse escrito.

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