El sospechoso del homicidio de Elgoibar pasará mañana a disposición judicial

El sospechoso del homicidio de Elgoibar pasará mañana a disposición judicial

Tras el ataque, el sospechoso se ocultó en estado de embriaguez entre los participantes de una carrera de montaña

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO

El sospechoso del homicidio con arma blanca cometido en la madrugada de este sábado en Elgoibar continúa en dependencias policiales a la espera de pasar mañana a disposición judicial, ha informado el Departamento vasco de Seguridad.

El nombre del varón asesinado es Pablo Acuña, un nicaragüense de 36 años, que llevaba desde marzo del año pasado residiendo en Elgoibar. Ayer una cuchillada en el cuello le causó la muerte cuando trataba de perseguir al hombre que unos segundos antes había intentado apuñalar a la mujer con la que mantenía una relación sentimental. La herida es Jaquie Vargas, también originaria de Nicaragua y de 37 años de edad. Ella recibió varios cortes en el brazo y en la espalda, por lo que los servicios sanitarios que se personaron en el lugar de los hechos la trasladaron casi de inmediato al centro hospitalario de Mendaro.

El sospechoso, de 35 años, y cuya identidad no ha trascendido, es también originario del país latinoamericano y reside igualmente en la misma localidad guipuzcoana. En un inicio, se difundió que podía haber tenido algún tipo de relación con la mujer en el pasado, si bien ella lo negó desde el primer momento y a medida que avanzó la tarde este supuesto quedó descartado. No obstante, y según ha podido saber este periódico, todas las líneas de investigación continuan abiertas. El presunto agresor fue detenido tres horas después por la policía local, después de camuflarse durante 12 kilómetros entre los participantes de la marcha de Elgoibar, que partió del centro de la localidad tan solo unos minutos después de que presuntamente cometiera el crimen. El varón sigue en dependencias policiales a la espera de pasar mañana a disposición judicial, y el arma del crimen ya ha sido localizada.

Ayer fue una jornada larga e intensa en Elgoibar, donde las labores de rastreo de la unidad científica eran observadas desde detrás de la cinta policial por los vecinos de la localidad guipuzcoana, que estaban consternados por lo sucedido. Los rumores, las historias contrapuestas y las conjeturas se solapaban unas con otras, pero pasada la media tarde, y gracias en parte a las cámaras de seguridad, terminaron por encajar las piezas del puzle.

Fuentes policiales señalan que «todos los indicios» apuntan a que quería agredir a la mujer

Pablo Acuña y Jacqui Vargas decidieron salir de fiesta la noche del viernes. Pasaron buen rato en el bar Landa, «bailando y tomando», indicaron fuentes consultadas por este periódico. En el establecimiento coincidieron con el presunto agresor, donde por motivos que se investigan, protagonizaron una trifulca que finalizó con la intervención de los responsables del local invitando a los tres a abandonar el bar. Tanto la pareja, como el presunto agresor obedecieron. Las aguas parecían haber vuelto a su cauce, y cada uno emprendió su camino.

Un trabajador se topó con el cadáver y avisó a las 5.50 horas a los servicios de emergencia

Sobre las 5.40 horas de la madrugada, Pablo y Jacqui se dispusieron a regresar a casa. Ya estaban cerca del portal situado en la calle San Ignacio en el que ella reside y trabaja atendiendo a una anciana, cuando el hombre con quien habían tenido una discusión reapareció, portando un cuchillo en sus manos. Fue la mujer la que recibió la primera envestida, causándole varios cortes en los brazos y en la espalda.

En ese momento, según informaron desde el Departamento vasco de Seguridad, Pablo Acuña corrió tras el agresor, quien a unos cincuenta metros de la primera agresión le asestó una puñalada mortal en el cuello, mientras la mujer presenciaba de lejos la escena. La víctima trató de perseguir al varón unos metros pero, a la altura del parque de los Derechos Humanos, se desplomó.

Fuentes policiales confirmaron que «todos los indicios» apuntan a que el sospechoso tenía como propósito agredir a la mujer, una cuestión que motivó en un inicio la idea de que pudiera tratarse de un nuevo caso de violencia de género. No obstante, Jacqui Vargas negó en su primera declaración conocer al hombre antes del encontronazo que tuvieron los tres en el bar la pasada noche. De hecho según apuntó Mayra Acuña, la hermana de la víctima mortal, «si a Jacqui le preguntas por el agresor no va a saber quién es, solo si le ve en una foto puede que le reconozca».

Aviso a emergencias

Esta mujer fue la primera que tuvo conocimiento de la muerte de su hermano, aunque los gritos inevitablemente alertaron a más de un vecino. Jacki, muy afectada, la llamó en el acto para comunicarle lo que acababa de suceder y al mismo tiempo, sobre las 5.50 horas, un trabajador que acudía a realizar las labores de limpieza en el bar Usoa se topó con el cadáver de la víctima que yacía en la mitad de la acera frente al establecimiento. El hombre llamó de inmediato a los servicios de emergencia que no tardaron en personarse.

Hasta el lugar de los hechos se desplazaron varias patrullas de la Ertzaintza, dos médicos forense y el secretario judicial de Eibar, que acordonaron la zona desde la calle Antonio Arrillaga hasta el parque de los Derechos Humanos.

Como si se tratara de la vía de escape perfecta, a unos cien metros del suceso partía la Vuelta a Elgoibar en la que partiparon del orden de 300 personas. El agresor vio una huída clara si conseguía camuflarse entre el gentío. La prueba arrancó como estaba previsto a las 6.00 horas, y mientras el presunto autor de la muerte de Pablo Acuña se mezclaba entre quienes se disponían a completar el recorrido de 39 kilómetros, la policía activaba un protocolo de búsqueda y captura. La mujer, por su parte, fue atendida en el acto por los servicios sanitarios que no tardaron en trasladarla al hospital de Mendaro, al comprobar las heridas que presentaba en brazos y espalda.

Al cabo de un par de horas, varios participantes en la marcha sospecharon de un varón que vestía vaqueros, iba sin camiseta, aunque portaba la prenda de color rojo en la mano, y se comportaba de forma anómala, en un claro estado de embriaguez. Dieron el aviso a la organización, que se puso en contacto con los servicios de emergencias. Dos agentes de la policía local, vestidos de calle, empezaron a realizar la ruta a la inversa, partiendo del avituallamiento situado en Azkarate hacia Karakate. Tras tantear a varios participantes si habían observado a un varón de las características del agresor, finalmente, sobre las 9.00 horas lograron interceptarle. Sin embargo, no fue hasta pasadas las once cuando la Ertzaintza lo trasladó a dependencias policiales acusado de un delito de homicidio. Ahora se espera que a lo largo del día de hoy pueda pasar a disposición judicial.

El cádaver de la víctima mortal fue trasladado a media mañana de ayer al Instituto Vasco de Medicina Legal, donde hoy se le practicará la autopsia.