Solo el 1% de los maltratadores vascos que superan la terapia para rehabilitarse reincide

Solo el 1% de los maltratadores vascos que superan la terapia para rehabilitarse reincideGráfico

La posibilidad de que vuelvan a agredir es mayor entre quienes no completan el tratamiento. El número de guipuzcoanos que participan en el programa Gakoa, como medida alternativa a la cárcel, se triplica en cinco años

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

¿Un maltratador es para siempre o puede rehabilitarse? ¿Son eficaces las terapias psicológicas para los condenados? Desde hace diez años, Euskadi está convencida de que no solo es posible reeducar a un hombre sentenciado por violencia de género sino que defiende que es necesario reforzar este programa como medida para prevenir el maltrato. La tesis viene avalada por un estudio sobre el impacto del programa Gakoa en sus diez años en activo -es competencia del Gobierno Vasco, a través del Departamento de Justicia-, en el que se constata que la reincidencia en el maltrato de quienes superan la terapia solo es del 1,3%, una tasa muy baja y menor que entre quienes no completaron el programa (porque causaron baja o abandonaron). En estos casos, el 7,7% y el 17,9% respectivamente fueron condenados nuevamente por delitos de violencia de género, según recoge el informe, al que ha tenido acceso este periódico, elaborado por Gema Varona, Idoia Igartua y Auxkin Galarraga, del Instituto Vasco de Criminología.

La consejera de Trabajo y Justicia, María Jesús San José, reflejó ayer en el Pleno del Parlamento Vasco los resultados positivos del programa Gakoa, que significa clave en euskera y está dirigido a aquellas personas a la espera de juicio o condenadas por delitos de violencia de género con penas inferiores a dos años -causas que no revisten extrema gravedad-.

Los casos son derivados desde Justicia para que puedan cumplir una pena alternativa a la cárcel, con la aspiración de que estos condenados se reinserten, cambien de conducta y se garantice una mayor seguridad a las víctimas si los condenados no vuelven a delinquir. Se trata «de una pieza de ese complejo puzle para un mejor Derecho penal», defienden. Eso sí, aunque eficaz, «no es el paso definitivo -el camino es demasiado largo y necesitado de apoyo coordinado-, pero sí supone un paso fundamental hacia un cambio futuro en la concienciación y minoración de la violencia contra las mujeres», reflexionan.

Un informe hace balance de los diez años del programa y defiende la eficacia de la medida

Piden más inversión para corregir «el excesivo tiempo» entre la condena hasta que el caso se deriva

La reincidencia de los participantes ha bajado seis puntos, «una evolución positiva»

«Evolución positiva»

El informe de evaluación analiza el antes y el después de los condenados que hicieron terapia en dos periodos: entre 2006 y 2010 y entre 2011 y 2016, con el programa ya más asentado y extendido. De hecho, el número de condenados que han pasado por Gakoa se ha triplicado en Gipuzkoa en los últimos cinco años, al pasar de 66 hombres a 178. En el conjunto de Euskadi, la cifra también ha aumentado, de los 213 atendidos hace cinco años a los 414 en 2017. El salto obedece por un lado a la consolidación del programa tras los primeros años de carácter piloto y al aumento general de las denuncias y condenas por violencia de género.

Comparados esos dos periodos, el resultado es que la tasa de reincidencia de las personas que pasaron por el programa -durante una media de dos años- ha bajado considerablemente, según destacó la consejera San José. En el arranque de las terapias el 14,19% de los condenados volvió a ser denunciado por maltrato, mientras que en el análisis más reciente esa cifra bajó al 8%. Esta media incluye tanto a los condenados que superaron la terapia como a quienes la abandonaron. «Esta evolución positiva de la no reincidencia es un dato que nos permite adoptar una actitud optimista respecto al programa Gakoa», resumió la consejera.

El estudio, que analiza con profusión de datos los resultados del programa, también llega a la conclusión de que la reincidencia es mayor entre quienes no completan la terapia psicológica, casi un 20% de los atendidos. Según la estadística recogida, el número de denuncias por violencia de género se produce en mayor medida entre aquellos que abandonaron Gakoa. También se produjo mayor número de condenas por otro delito de violencia de género y/o por otro delito violento en aquellos casos que no superaron con éxito el tratamiento.

Así como otros factores no inciden en el resultado de la terapia, las autoras sí han observado que la edad del condenado juega en contra de que puedan completar la terapia. Los agresores por debajo de 35 años abandonan más el programa de rehabilitación. «Sin embargo, no se ha encontrado relación entre la edad del agresor y la existencia de nuevas denuncias o condenas por violencia de género u otros delitos violentos», matizan las investigadoras. El lugar de nacimiento y la situación administrativa, en caso de extranjero, tampoco se relaciona con el resultado de éxito o fracaso, «lo cual también puede ayudar a romper ciertos estereotipos», reflejan.

«Infrafinanciado»

Además de analizar los datos, el informe concluye con una serie de recomendaciones y advierte de la escasez de inversión. «El programa se encuentra infrafinanciado por lo que es necesaria una mayor inversión en recursos básicos materiales y personales», reclama. Porque la demanda de este recurso es elevada, y esa mayor inversión «permitiría corregir la inadecuación en cuanto al excesivo tiempo que transcurre desde que se dicta sentencia hasta que se pone en marcha el programa».

También se reclama más información y publicidad del programa, porque se constata que la mayoría de víctimas y de condenados desconocía la existencia del mismo. Recomienda asimismo programas específicos para agresores y víctimas mayores, y buscar nuevos enfoques de prevención de la violencia de género. Además, ve necesario recabar más datos para analizar y evaluar los programas y sus resultados, respetando la confidencialidad de esa información delicada.

Las autoras concluyen sin género de dudas que el programa es efectivo, pese a la escasez de recursos. Y citan al profesor de la UPV/EHU Enrique Echeburúa, pionero en la defensa de los programas de rehabilitación de maltratadores, ya desde los años noventa. «¿Se puede y se debe invertir en el tratamiento de los hombres condenados por violencia de género? La respuesta es sin duda».

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