Piden cinco años para un joven que causó dos muertes al circular siete kilómetros en sentido contrario en la AP-8

La furgoneta contra la que chocó el coche del acusado./ARIZMENDI
La furgoneta contra la que chocó el coche del acusado. / ARIZMENDI

El vehículo iba ocupado por seis personas que habían ido a Donostia de fiesta el fin de semana y que en el momento del suceso regresaban a Bilbao, donde residían

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA

La Fiscalía de Gipuzkoa solicita una condena de cinco años de prisión para un conductor que circuló siete kilómetros en dirección contraria por la autopista y colisionó contra una ambulancia que trasladaba a pacientes a una sesión de diálisis al Hospital Donostia. El accidente se saldó con las muertes de un joven de 23 años de origen marroquí y afincado en Bilbao, y de una mujer brasileña. El ministerio público imputa al conductor, también de nacionalidad marroquí y amigo del chico fallecido, un delito contra la seguridad vial y reclama una cuantía indemnizatoria, si bien los mayores importes ya han sido satisfechos por las compañías de seguros. El acusado tenía 28 años en la fecha de los hechos.

Lo que empezó siendo una noche de fiesta y jolgorio terminó en tragedia. El accidente tuvo lugar a las seis y veinte de la mañana del 11 de febrero de 2017, en la autopista AP-8 a su paso por Usurbil, en sentido hacia Irun, a la altura de la confluencia con la GI-20. Una furgoneta Ford Transit de transporte sanitario no urgente que circulaba en sentido Irun colisionó contra un turismo Opel Astra que iba en dirección contraria.

El choque no tuvo consecuencias todavía más graves gracias a la pericia del conductor de la furgoneta, que impidió el golpe frontal con un volantazo. La peor parte se la llevaron quienes viajaban en la parte trasera del coche, que salió despedido hacia uno de los laterales del carril y se empotró en la mediana de cemento que separa las dos vías. Dos de los ocupantes murieron en el acto. Se trataba de Sohail Belmoudden, un marroquí vecino de Bilbao, de 23 años de edad, y de una mujer que no portaba documentación pero que días después fue identificada como una joven de nacionalidad brasileña.

Los otros cuatro viajeros del coche, entre ellos el chófer y tres personas naturales de Nicaragua, resultaron heridas. En la ambulancia viajaban tres pacientes y su conductor, que sufrieron lesiones de carácter leve. Todos ellos fueron evacuados por los recursos asistenciales hasta el Hospital Donostia para su atención médica.

Grabado por las cámaras

Las cámaras de Bidegi grabaron el instante en el que el Opel Astra colisionó contra la ambulancia. El coche ocupado por los jóvenes se incorporó al sentido contrario de la autopista en Astigarraga. El sistema de detección de incidencias denominado DAI, con el que están equipados los túneles, ya previno de la presencia del Opel en el paso de Arizmendi, de 161 metros de longitud, cuando circulaba en dirección contraria.

La totalidad de los túneles de la autopista están dotados con este dispositivo, que en el momento en que detecta una incidencia de estas características la traslada de forma automática al centro de control. En los casos graves, como el acontecido entonces, además hace que se active una voz que advierte de la situación en la carretera. Como quiera que el aviso se accionó por primera vez en el túnel de Arizmendi, la Ertzaintza concluyó que necesariamente el coche infractor se incorporó en Astigarraga. De lo contrario, su presencia habría sido detectada en el túnel anterior, es decir, en el de Menditxo. Y no sucedió así.

Los controladores que escucharon la alarma apenas tardaron un minuto y medio en verificar los hechos. Para entonces, sin embargo, el coche con los seis ocupantes había recorrido una amplia distancia y no dio tiempo a activar otros sistemas para frenar su avance, como el bajado de las barreras del túnel siguiente, el de Aritzeta, situado a unos cinco kilómetros del anterior. En este caso, el personal puso los hechos en conocimiento de SOS Deiak, y también cursó la orden a los vigilantes de la autopista. La tragedia, sin embargo, o bien ya se había producido o estaba a punto de consumarse.

Tras el siniestro, el conductor del coche fue sometido a un test de alcoholemia que arrojó resultado negativo.

En el momento de los hechos, los seis ocupantes del coche se dirigían de regreso a la capital vizcaína, después de haber pasado el fin de semana de fiesta en San Sebastián. Uno de ellos relató que en el transcurso de la noche del sábado al domingo coincidió en uno de los establecimientos con otra víctima del accidente, una de las chicas nicaragüenses, que había venido desde la capital vizcaína, en el Opel accidentado. Desde Bilbao, habían viajado a San Sebastián cinco personas en ese coche: el chófer, el joven marroquí amigo del conductor y que a la vuelta resultó fallecido, las dos chicas nicaragüenses y la joven brasileña que también murió. Si bien los dos jóvenes marroquíes y las dos chicas nicaragüenses eran amigos, la relación de todos ellos con la brasileña fallecida no era tan estrecha.

Uno de los ocupantes relató a las pocas horas del siniestro que tras subirse al coche se quedó dormido. Dijo que se sentó en la parte trasera y que lo único que recordaba fue que al despertar tenía a su lado los cadáveres de las dos víctimas.

Ninguno de los ocupantes del vehículo se percató de que el conductor se incorporaba a la autopista en dirección contraria. Todos admitieron que si se hubiesen dado cuenta del hecho le habrían advertido.

«Fue un grave error»

En los siete kilómetros existentes desde Astigarraga hasta la zona del impacto, en Usurbil, el coche llegó a cruzarse con varios vehículos, por lo que nadie acertó a comprender por qué el conductor no detuvo su marcha en el arcén y se mantuvo inmóvil hasta la llegada del personal de Bidegi o de la Policía. O incluso no intentase dar la vuelta.

Todos los que aquella noche viajaban con él así como sus familiares creyeron que incurrió en un error involuntario. Familiares suyos dijeron que era la primera vez que viajaba a San Sebastián y que desconocía la carretera. En este sentido afirman que «se equivocó, fue un grave error».

El juicio por estos hechos todavía no ha sido señalado. Las diligencias se encuentran en uno de los juzgados de instrucción de la capital guipuzcoana. Se espera que en breve se dicte el auto de apertura de juicio oral.