Un año desde que Euskadi empezó a preparar los dispositivos de seguridad

La mayor preocupación del Gobierno Vasco son los posibles atascos en la frontera, que podría llegar a cerrarse en caso extremo

Macarena Tejada
MACARENA TEJADA

La cumbre internacional del G-7 está a la vuelta de la esquina y las autoridades vascas, españolas y francesas ya tienen todo listo para afrontar esos días. Es más, llevan alrededor de un año trabajando en ello. Desde el departamento de Seguridad del Gobierno Vasco aseguran que comenzaron con los preparativos en cuanto el presidente de Francia, Emmanuel Macron, dio a conocer que Biarritz sería la sede de esta edición.

Si bien los días previos -del 21 al 23- tendrá lugar una contracumbre en Ficoba, que finalizará con una manifestación de unas 6.000 personas desde Hendaia a Irun el mismo 24, no se esperan altercados importantes. Así las cosas, lo que desde el Gobierno Vasco temen es el exceso de tráfico que vaya a haber esos días. Los controles en la frontera llevan activos desde el día 5 y a partir del 17 se incrementarán.

Coincidiendo el G-7 con la 'operación retorno', el objetivo es reducir el paso de vehículos por Biriatou. Para ello llevan tres meses repartiendo folletos con recomendaciones en las áreas de descanso de las gasolineras. Entre las sugerencias, la más repetida es la de evitar Biriatou esos días y optar por otras alternativas como la Junquera.

En cualquier caso, la Ertzaintza trabaja con todas las opciones posibles. Desde que el tráfico sea fluido hasta que se cierren las fronteras. Incluso han previsto espacios en Donostia en caso de que se cierre. Más de 4.000 ertzainas estarán operativos para la cumbre, lo que supone la mitad de la plantilla de la Policía vasca. Ante esta situación, por ejemplo la carrera ciclista de Zegama que se celebra el domingo de San Bartolomé se adelanta al jueves 22. Y la de Elgoibar se mantiene a cambio de que se encargue de la seguridad una unidad de tráfico vizcaína.

Además, en Francia temen que la concentración de las diferentes fuerzas de seguridad en Biarritz abra la puerta a mayores altercados en otras partes del país, como las protestas de los chalecos amarillos en París.