Solar dos Presuntos, fogones sobre 2.000 años de historia en Lisboa

Solar dos Presuntos, fogones sobre 2.000 años de historia en Lisboa

Desde su apertura unos meses después del triunfo de la Revolución de los Claveles de 1974, que acabó con la dictadura, esta típica casa de comidas ha sido testigo de excepción de la historia del país.

EFE

Futbolistas, actores, políticos... Las paredes del restaurante lisboeta Solar dos Presuntos guardan infinidad de historias, tantas que las más antiguas se remontan a la época romana de la ciudad, a una necrópolis que se encontraba enterrada bajo sus pies sin que nadie supiera de su existencia.

Desde su apertura, en el otoño de 1974, unos meses después del triunfo de la Revolución de los Claveles que acabó con la dictadura, esta típica casa de comidas portuguesa, próxima a la emblemática Avenida da Liberdade y a la zona de teatros de la capital, ha sido testigo de excepción de la historia del país.

Hace tres años y medio, el dueño del local, Pedro Cardoso, hijo del fundador, decidió realizar obras de ampliación debido al éxito del restaurante, y se encontró con un tesoro. «Lo primero que descubrimos fueron unas piezas de alfarería y cerámica», explica a Efe.

Además de estos objetos de los siglos XV y XVI, los estudios, cuyos resultados no se han conocido hasta ahora, revelaron nuevos hallazgos. «Pensábamos que ya no habría nada más», confiesa Cardoso, pero poco después descubrieron que, a seis metros de profundidad, había un cementerio de 2.000 años de antigüedad con 28 esqueletos y más de 30 cuerpos cremados.

«El estado de preservación era muy bueno», cuenta Paulo Rebelo, técnico de NeoÉpica, la empresa responsable de la supervisión arqueológica de las obras, que afirma que todavía no se puede precisar con exactitud en qué años fue construido, pero que sería entre los siglos I y III. La necrópolis, situada en la parte trasera del restaurante, es la prueba de que la calle Portas de Santo Antão, donde se encuentra Solar dos Presuntos, era una de las principales vías de la Lisboa romana, asegura Rebelo, ya que en aquella época se colocaban los cementerios a las afueras de las ciudades, «en los laterales de una avenida importante».

«Fue sorprendente encontrar restos aquí porque analizamos una obra en la misma calle y no encontramos nada», cuenta el especialista, que afirma que en esa zona sí que hallaron huesos en un hotel cercano a la célebre Casa do Alentejo.

Los restos de la época romana estaban asociados a la cultura, especialmente a algunos rituales como los funerales: «Había monedas para abrir las nuevas puertas de los tiempos y lámparas para iluminar el camino que querían recorrer los muertos», indica el dueño del restaurante.