Laboral Kutxa rebaja su previsión de crecimiento al agravarse la desaceleración

Ibon Urgoiti y Joseba Madariaga durante la presentación ayer del informe. / JORDI ALEMANY
Ibon Urgoiti y Joseba Madariaga durante la presentación ayer del informe. / JORDI ALEMANY

La entidad considera que la «ola global» de incertidumbre está afectando a la economía vasca, que había aguantado «como una isla»

ANA BARANDIARANBILBAO.

En estos días de julio son muchas las entidades que presentan sus informes de coyuntura y ajustan sus pronósticos. Ayer le tocó el turno a Laboral Kutxa, que advirtió de que la desacaleración se agravará en el segundo semestre en Euskadi, un deterioro que le ha llevado a rebajar su previsión de crecimiento para este año dos décimas, desde el 2,4% vaticinado en diciembre al 2,2%. La razón de esta revisión es que la incetidumbre exterior por factores como Trump o el Brexit está afectando cada vez más a la economía vasca, a través de la industria, a pesar de la enorme resistencia exhibida hasta ahora tanto por el País Vasco como por el conjunto de España.

El análisis lo presentaron ayer en Bilbao el responsable de desarrollo de negocio de la entidad, Ibon Urgoiti, y el director del departamento de estudios, Joseba Madariaga. También precisaron que su pronóstico para 2020 es un incremento del PIB en Euskadi del 2,1% y la creación de 28.000 puestos de trabajo en el bienio.

Según explicó Madariaga, el País Vasco y España en general se han mantenido «como una isla» frente a una «ola global» de desaceleración, que ha retraído la inversión. Esta incertidumbre internacional, motivada por la «imprevisibilidad de Trump, la guerra comercial entre EE UU y China o el Brexit, ya ha hecho mella en algunas economías europeas, donde encima se han mezclado factores locales: Italia y su gobierno populista; Francia con los 'chalecos amarillos' y Alemania con su potente sector de la automoción.

Debido a todas estas tensiones, prosiguió, se ha desacelerado el crecimiento, lo que ha ralentizado la generación de empleo, a la vez que se ha desatado una tercera ola desinflacionaria. Por ello los bancos centrales han dado un giro: la Reserva Federal se prepara para bajar tipos y el BCE para recortar aún más la tasa que cobra por los depósitos.

En este contexto, destacó, Euskadi y España han exhibido una gran fortaleza, con un crecimiento claramente superior al de Europa, apoyado en «unas tasas de inversión muy razonables» y en un consumo fuerte. O sea, en la demanda interna. Por sectores, han ejercido de motores la construcción y los servicios mientras la industria, clave para la economía vasca, se ha visto lastrada al estar más expuesta al comercio internacional. Este impacto es cada vez más grave. «La confianza industrial se ha deteriorado de cara al tercer trimestre», apuntó Madariaga.

Con todo, el director del servicio de estudios acalaró que «la tasa de crecimiento de la economía vasca se mantiene por encima de nuestro potencial». Es decir, «crecemos por encima de lo que de lo que deberíamos teniendo en cuenta nuestro mercado laboral y productividad». Pero la sensación es que el País Vasco «no puede sustraerse a la ola global de desaceleración» y los problemas exteriores no auguran un buen final. «Me da la impresión de que la guerra de Trump con China o el Brexit no tienen por qué acabar bien», dijo Madariaga.