Eroski descuenta a sus socios cooperativistas las pérdidas de ejercicios pasados

Eroski descuenta a sus socios cooperativistas las pérdidas de ejercicios pasados

A pesar de que la firma ya está en beneficios, aún quedan pendientes de amortizar los números rojos registrados entre 2012 y 2015

Carmen Larrakoetxea
CARMEN LARRAKOETXEA BILBAO.

A pesar de que tanto el grupo Eroski como la cooperativa matriz han sorteado con éxito los avatares de la crisis económica –ambos están ya en beneficios–, aún colean algunos de sus efectos y éstos han de ser asumidos por los socios; es decir, por los cooperativistas que además de trabajadores son los dueños de la empresa. Implica que la imputación de pérdidas que se atribuyó a los socios entre los ejercicios 2012 y 2015, a partir de este año pasa a ser una realidad, ya que hasta el momento se habían considerado meros 'apuntes contables' a amortizar en cinco años. Supone que cada cooperativista verá reducirse el dinero que tiene en su 'cuenta de capital' en una parte proporcional a la asunción de las pérdidas y en función de su escala salarial.

Las cantidades exactas a descontar a cada socio dependerán de la cifra final del beneficio que arrojen las cuentas del ejercicio 2018 (aún están en fase de contabilización, aunque generalmente suelen darse a conocer en mayo); el dividendo que se fije permitirá mitigar parte de la deuda contable de cada cooperativista pero no su totalidad, y será esa parte restante la que se le descontará.

Según ha podido saber este periódico, todas estas cuestiones están siendo explicadas estos días por parte de la dirección de Eroski a los socios en una serie de reuniones informativas en las que, también, se les está comunicando el relevante acuerdo al que se llegó en marzo con los bancos españoles más importantes para la refinanciación de 1.540 millones de euros de deuda. Un pacto al que ahora esperan que se sumen las entidades financieras que ostentan cantidades menores del crédito total, entre otras Kutxabank.

Beneficios y pérdidas

En los tiempos buenos, cuando hay resultados positivos, la cooperativa Eroski suele repartir cerca del 30% del beneficio entre los socios, lo que en las sociedades mercantiles se llaman dividendos. Sin embargo, este pago no se abona en el momento, sino que dichos 'dividendos' se ingresan en la cuenta de capital vinculada a cada cooperativista, en la que se incluye el capital desembolsado para ser socio y los beneficios de cada ejercicio. Esta cuenta solo puede retirarse –cobrarse en metálico– cuando el socio deja la cooperativa, ya sea por jubilación o porque abandona la empresa.

Esto había sido lo habitual en la compañía de distribución hasta 2012, un ejercicio en el que, por primera vez, la matriz Eroski S. Coop. entró en pérdidas con unos números rojos de 59,98 millones de euros –el grupo empresarial consolidado venía arrastrando pérdidas desde 2008–, situación que se mantuvo hasta 2015, retornando a los beneficios en 2016. De esta forma, las pérdidas de la cooperativa entre 2012 y 2015 sumaron casi 603 millones.

Para hacer frente a estos números rojos sin descapitalizar la firma, lo socios de Eroski aprobaron, en diciembre de 2013, que la compensación de las pérdidas se articularía con cargo a tres mecanismos: contra las reservas obligatorias de la cooperativa, también con cargo a un fondo de reserva voluntario –un ahorro adicional creado en los años previos a la crisis, cuando se obtuvieron beneficios récord– y con cargo a los socios a través de la creación de una 'Reserva Negativa Individualizada' (RNI), que debía amortizarse en un plazo de cinco años.

La idea original era que esta RNI fuera sólo un apunte contable y no un descuento real, en la confianza de que sería compensada con cargo a los beneficios futuros.

Sin embargo, la crisis duró más de lo previsto y el inicio de la recuperación ha sido más lento de lo esperado. El primer ejercicio en beneficios de la sociedad cooperativa llegó en 2016, con solo 1,54 millones; seguido de 2017, con 13.

A la espera del cierre contable del ejercicio 2018, la dirección de Eroski está trasladando a los socios cooperativistas que ya se han cumplido los cinco años para amortizar los 17,99 millones de pérdidas que les corresponde sufragar de 2012 y, aunque ya hay beneficios para empezar a reducir esta cantidad, aún no se logra el nivel de 'dividendos' necesario: el beneficio tiene que repartirse entre reservas obligatorias, reservas voluntarias, 'dividendos' y obra social.

En las reuniones se ha detectado cierta preocupación entre algunos socios de Eroski por esta reducción de su cuenta de capital, un dinero que tradicionalmente vinculan a su jubilación. Hay quien teme que se le llegue a descontar hasta 6.000 euros, aunque fuentes de Eroski negaron ayer de forma categórica que se vayan a alcanzar semejantes cantidades. Serían mucho menores, dijeron, aunque no precisaron las cifras que se baraja