«¿Miedo a inversores? Mejor tener el 10% de algo que el 100% de nada»

Juan Carlos Antigüedad, en la imagen, emprendió el proyecto Polimerbio junto a otros dos socios./JOSÉ MARI LOPEZ
Juan Carlos Antigüedad, en la imagen, emprendió el proyecto Polimerbio junto a otros dos socios. / JOSÉ MARI LOPEZ

Juan Carlos Antiguedad, cofundador de Polimerbio, recomienda «a todas las personas con experiencia en gestión de proyectos que emprendan»

Ion Fernández
ION FERNÁNDEZ

«El sector de la Medicina ya emplea dispositivos bioabsorbibles. Pero todavía no hay tubos o catéteres, por ejemplo, que cumplan esta función». Juan Carlos Antigüedad comprendió que en ese espacio existía un nicho de negocio y creo Polimerbio para dar respuesta a esa necesidad. La empresa donostiarra, de momento, se encuentra focalizada en sacar al mercado un tubo urológico, algo que espera conseguir para 2021.

La empresa

2017
año de fundación. La empresa donostiarra, que tiene un laboratorio en Bilbao, cuenta con seis trabajadores.
Actividad: Biotecnología
Creación de dispositivos médicos basados en polímeros bioabsorbibles.

-¿Qué ventajas va a propiciar el producto que están desarrollando?

-Actualmente, hay intervenciones quirúrgicas que requieren de otra operación para extraer dispositivos médicos implantados en el paciente. Gracias a nuestro producto esa segunda no será necesaria, ya que el tubo se bioabsorberá dentro del cuerpo de la persona sin dejar residuos. Ésta será la gran ventaja, con todo lo que ello conlleva: más comodidad para el paciente y el médico, y un ahorro económico para el servicio hospitalario.

-¿Se van a centrar solo en comercializar un tubo urológico?

-Queremos comenzar con este producto, pero también estamos investigando otros dispositivos médicos que puedan sustituir a los que se utilizan hoy en día en la medicina y no son bioabsorbibles. Tenemos conocimientos para hacer muchas cosas, pero como emprendedor sé que hay que centrarse en un producto, porque si nos dispersamos resultará más complicado llegar al mercado.

-¿En qué fase se encuentran?

-Hemos testeado con médicos que nuestro producto resulta atractivo. Estamos en la fase de experimentación con animales, y luego nos quedaría hacerlo con personas. El objetivo es poder venderlo para 2021.

-Este trabajo les ha reportado varios premios, como el Manuel Laborde Werlinden, y subvenciones. ¿Qué les han supuesto estos reconocimientos?

-Nos han ayudado a comprender que tenemos entre manos una propuesta interesante y que vale la pena seguir para adelante. Por otro lado, el respaldo económico nos ha servido para contratar expertos que nos complementen, profesionales con grandes perfiles. Tengo claro que para sacar adelante una empresa hay que invertir en gente buena.

-¿Qué retos se marca Polimerbio?

-Queremos ser un referente en el mercado de polímeros bioabsorbibles para medicina.

-¿Qué le llevó a emprender?

-Soy ingeniero industrial y la mayor parte de mi trayectoria profesional la he dedicado al mundo de las telecomunicaciones. Trabajé en una multinacional y tras una reestructuración me quedé sin empleo. Entonces, me planteé: o busco un puesto relacionado con lo mío o creo mi propio negocio. Después de estar muchos años trabajando por cuenta ajena, me apeteció trabajar para mí y hacer algo beneficioso para la sociedad. Así, en 2007 comenzó mi faceta emprendedora.

-¿Cuándo surgió la idea de Polimerbio?

-Estuve unos años en diversos proyectos y en 2015 surgió la idea de crear dispositivos médicos basados en polímeros bioabsorbibles. El proyecto arrancó con tres personas, que nos dedicamos alrededor de dos años a comprobar la viabilidad de nuestra idea. Ya, en 2017, fundamos la empresa.

-¿Qué es lo más complicado de emprender?

-Poder financiar el proyecto. Nosotros encontramos un producto interesante en el mercado y comenzamos poniendo dinero de nuestro bolsillo. Esto ya resultó un esfuerzo importante. Pero, a medida que avanzábamos, necesitábamos un presupuesto mayor. Tuvimos que tocar muchas puertas y convencer a la gente de lo interesante de nuestro proyecto. Primero conseguimos ayudas públicas y luego privadas. A pesar de suponer un problema, no me puedo quejar. Las instituciones y las personas se han portado bien.

-¿Cuál es la sensación actual sobre el proyecto?

-Estoy muy contento. Ahora, es cuando comenzamos a coger velocidad de crucero. Hasta ahora, predominaba la escasez de medios, personal... Cuando arrancamos solo veía la cantidad de investigación que necesitábamos desarrollar para sacar nuestra idea adelante. Yo, que no soy investigador, se me hizo eterno. Ahora, veo ya el producto en el mercado.

-¿Qué supone el hecho de que sea un proyecto propio?

-Me produce una gran satisfacción. Recomendaría a todas las personas con experiencia en gestión de proyectos y que tengan oportunidad, que emprendan. Se necesitan ganas e ilusión.

-¿Qué consejo daría a una persona que quiera emprender?

-Cuando una persona emprende se va a encontrar con momentos buenos y malos, pero no hay que rendirse nunca. Hay que seguir para adelante con ilusión. También recomendaría a cualquier emprendedor que no se obceque con tener la mayoría de la empresa. No hay que tener miedo a que entren inversores. Es mejor tener el 10% de algo, que el 100% de nada.

-¿Cómo lidera a su equipo?

-La clave es encontrar una meta final compartida. A partir de aquí, mi función reside en conseguir la cohesión entre todos. Yo no puedo hacer nada sin la experiencia técnica que tienen otros, y ellos no pueden hacer nada sin los conocimientos de la parte práctica que tengo yo. Necesito conjuntar al equipo y trasmitir ilusión por conseguir el objetivo.

-¿Hay alguna experiencia profesional que le haya marcado?

-Cuando en 2007 creé una empresa por mi cuenta, mi primer trabajo consistió en montar las máquinas expendedoras de billetes para el tranvía de Vitoria-Gasteiz. Contratamos para ello una empresa alemana que tenía ya unas máquinas diseñadas, pero estaban ajustadas para su mercado, no para el nuestro. A mí me pareció más adecuado adaptar nuestras costumbres a las máquinas alemanas, pero finalmente tomamos la determinación de adaptarlas para que resultaran más prácticas para las personas de aquí. Fue para mí una gran experiencia, de la que aprendí mucho, como la importancia de mirar al mercado europeo para poder adaptar nuestros productos a otros países.