El FMI también alerta de la morosidad que acumula la banca española

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde. /R. C.
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde. / R. C.

Al igual que hizo el Banco de España, pide al sector que tome medidas para sanear sus balances y aboga por desvincular su exposición a la deuda soberana para evitar problemas futuros

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

A pesar de que han transcurrido diez años desde que comenzó la crisis económica, y más de cinco desde que se inició el proceso de recuperación financiera, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a encender señales de alerta ante lo que considera que es uno de los principales problemas de la banca: el de los créditos impagados y los inmuebles adjudicados que mantienen en su balance. El organismo, cuya directora gerente es Christine Lagarde, ha recomendado a los bancos europeos a «proseguir los esfuerzos para abordar este problema» de los «préstamos morosos».

Así lo indica en su último Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial, que ha publicado hoy. Un análisis en el que el FMI considera que las entidades «deben reforzar las medidas para sanear los balances». Coincide en esta recomendación con la realizada la semana pasada por el Banco de España cuando recordaba que el volumen de activos improductivos del sector financiero es todavía mayor del que tenían antes de la crisis a pesar de las ventas que se han materializado en los últimos años. «Su nivel sigue siendo elevado, por encima de lo observado antes de la crisis», en referencia a los ejercicios de 2008 y 2009.

Lo hacía en la Memoria de Supervisión de 2018, donde reconoce que la banca ha realizado un intenso proceso de saneamiento, recapitalizacion y reestructuración, y que ha mejorado notablemente la calidad de sus activos, su rentabilidad y su solvencia. «Los activos dudosos y los inmuebles adjudicados se han reducido significativamente desde sus máximos en 2013 y 2012, respectivamente, gracias a la recuperación económica y a la gestión activa por parte de las entidades, principalmente mediante las ventas de estos activos improductivos, que han sido especialmente relevantes durante 2018», indicaba. Aunque recuerda, a modo de deberes, que la baja rentabilidad que tienen supone un reto al que «las entidades españolas se enfrentan» con «desafíos importantes» a medio plazo.

El informe del FMI también destaca otra «vulnerabilidad» que tiene la banca española, junto a la italiana y la portuguesa, dentro de la zona euro. Se trata de la «creciente exposición» a la deuda pública a través de todo tipo de activos, como los bonos, unos activos que se habían convertido en atractivos durante los últimos años. Sin embargo, ante un contexto de crisis aguda, como la que ha estimado el organismo en el peor de los casos como se hace con los test de estrés bancarios, una subida de los tipos de esa deuda «generaría pérdidas significativas» para las entidades que la habían adquirido en los últimos años.

En términos globales, el FMI constata que los mercados financieros «repuntaron» a principios de año como consecuencia del acercamiento comercial entre Estados Unidos y China, así como por lo que considera es una «normalización de la política monetaria más paciente y flexible» de los bancos centrales. La Reserva Federal (FED) norteamericana relajó su intención de seguir subiendo tipos durante este año, mientras que el Banco Central Europeo (BCE) ha prolongado hasta 2020 la subida del precio oficial del dinero en la zona euro ante el debilitamiento de la economía.

Para el FMI, este «giro benigno» de las autoridades monetarias «ha ayudado» a difundir una actitud positiva en el mercado ante las señales «cada vez más claras» de desaceleración. En cualquier caso, apunta que siguen «acumulándose vulnerabilidades» con el paso del tiempo por varios motivos, como la deuda empresarial, los desequilibrios en China y su posible contagio a otros mercados, la volatilidad de los mercados emergentes o el «rápido aumento» de los precios de la vivienda. En este sentido, el informe destaca que en muchos países donde el valor de los inmuebles ha vuelto a repuntar «se ha generado preocupación ante la posibilidad de una corrección» de esos precios.