Final individual de Remonte

Endika Barrenetxea, tú sí que vales...

Endika Barrenetxea, tú sí que vales...
Pedro Martínez

El zaguero hernaniarra, campeón del Individual tras derrotar a Urriza en una final preciosa. Logra contra pronóstico su primera txapela mano a mano y devuelve el título a Gipuzkoa después de doce años de espera

Enrique Echavarren
ENRIQUE ECHAVARREN

La fe mueve montañas, así reza la cita bíblica con la que Endika Barrenetxea podría sentirse completamente identificado tras conseguir en Galarreta la txapela del torneo Kutxabank al batir al hasta ayer inabordable Urriza en una final, preciosa, vibrante, muy exigente físicamente, con alternativas en el marcador y con un último tanto que hizo levantar al público de sus asientos. No daban crédito. El partido más importante del año no pudo tener mejor colofón.

Urriza hizo un esfuerzo sobrehumano, después de toda la tralla que llevaba encima, para alcanzar en la contracancha el dos paredes con el que Barrenetxea pretendía subir el cartón treinta a su casillero. La galopada del expalista pamplonés le sirvió para poner la pelota de nuevo en el frontis, justo encima de la chapa, pero no pudo impedir que el zaguero hernaniarra finalizase con una dejada al txoko. Las palmas echaron humo. «Qué tanto, qué maravilla. Hacía tiempo que no veía uno igual. Y además en una final, en el último suspiro», nos decía un veterano aficionado asiduo a Galarreta a la conclusión de la final.

Tras la explosión de alegría, Barrenetxea IV se fundió en un emotivo abrazo con Urriza en plena cancha. Ya no eran rivales. La batalla había concluido. Seguían siendo amigos, como antes de que se pusiese la pelota en juego. El zaguero hernaniarra subió por primera vez a lo más alto del cajón para calarse su primera txapela del Individual. Al segundo intento. El de 2016 no fue válido. Acabó con la hegemonía de Urriza, que se había proclamado campeón en las últimas cuatro ediciones de forma consecutiva, y devolvió la txapela a Gipuzkoa después de doce años de espera. El último en conseguirlo fue Patxi Zeberio en 2007. Doce años, demasiados.

27 Urriza

30 Barrenetxea IV

Tiempo de juego
73 minutos y 50 segundos.
pelotazos a buena
236
Tantos de saque
Urriza,5. Barrenetxea, 7
Faltas de saque
Urriza,0. Barrenetxea, 2
tantos en juego
Urriza, 18. Barrenetxea, 21.
Tantos perdidos
Urriza, 2. Barrenetxea, 2
marcador
1-0, 1-3, 2-3, 2-6, 3-6, 3-7, 7-7, 9-7, 9-9, 14-9, 14-10, 15-10, 15-12, 16-12, 16-13, 17-13, 17-14, 18-14, 18-17, 20-17, 20-19, 21-19, 21-20, 23-20, 23-22, 25-22, 25-25, 26-25, 26-29, 27-29 y 27-30.
Momios de salida
100 a 40 a favor de Urriza. 25 a 100 por abajo
Botilleros
Seve Arcelus aconsejó desde la silla a Urriza y Aritz Zubiri hizo lo propio con Barrenetxea IV.
Incidencias
Gran entrada en Galarreta con motivo de la final del Individual. 814 personas. Gran ambiente en las gradas. En los prolegómenos se tributó un homenaje al periodista Iñaki Elorza por su contribución al fomento del remonte. Lanzó la chapa inicial

Sin miedo alguno

Barrenetxea saltó a la cancha sin miedo. El favorito era Urriza. No tenía nada que perder, pero su amor propio le impedía ser una mera comparsa. Y comenzó sorprendiendo al seis veces campeón. El primer tanto fue para el pamplonés, de saque, pero Barrenetxea no se amilanó y siguió a lo suyo. Fue sumando tantos como una hormiguita y llegó a ponerse por delante (1-3, 2-6 y 3-7). Apenas había peloteo. Todos los tantos se habían decidido con el saque o al resto. Gracias a una tacada de seis tantos consecutivos, Urriza volvió a tomar el mando de la final (9-7) y con otro arreón de cinco logró la diferencia más amplia de la final (14-9). Parecía que se había roto a favor del expalista navarro, pero Endika le dio mejor la vuelta al cuerpo tras haberse exprimido al máximo en tantos anteriores como el 6-7, que fue durísimo. Los finalistas necesitaron cinco minutos para recuperarse.

Barrenetxea IV era incapaz de superar a un Urriza que se defendió bien, pero no acertaba a cruzar la pelota y le costaba terminar el tanto. El marcador se fue estrechando y el zaguero hernaniarra llegó a ponerse a uno de distancia (18-17). Urriza no lograba despegarse (20-19). En ese momento, Barrenetxea cometió falta de saque, la segunda -la anterior fue en el 17-13-. Del posible empate a 20 se pasó a un 23-20 a favor del pamplonés gracias a otro error del hernaniarra al mandar la pelota a la contracancha tras un dos paredes. Tan cerca y tan lejos.

A pesar de ello, Barrenetxea no se dio por vencido. Siguió luchando hasta el último aliento. Empató a 25 y no acusó los siete dos paredes que le había endosado Urriza. Y esprintó hasta el 26-29 con dos de sus siete saques. Urriza sumó un tanto más y el último pasará a la historia de las finales mano a mano.Barrenetxea se fue a celebrarlo con sus familiares y amigos a la sidrería Lizeaga de Astigarraga. No fueron los únicos que lo festejaron a lo grande. Algunos de los que apostó a favor del hernaniarra -se cantaron de salida cienes a cuarenta a favor de Urriza- se fueron a casa más que contentos. Otros, con un agujero curioso en el bolsillo...

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