Montañismo

Los Pou rescatan los cuerpos de dos montañeros fallecidos en los Andes

Los Pou rescatan los cuerpos de dos montañeros fallecidos en los Andes

Los escaladores alaveses han participado en el operativo justo antes de abrir una nueva ruta en la cara norte del Cerro Tornillo, en la Cordillera Blanca

GABRIEL CUESTA

A Iker y Eneko Pou les tocó realizar la misión que jamás hubiesen querido hacer en los Andes peruanos. Los escaladores alaveses han rescatado los cuerpos sin vida de dos compañeros argentinos de su casa de Perú que fallecieron después de que un bloque de hielo se les viniese encima. «Nos dejamos la piel durante un montón de horas para sacar los cuerpos de Ian y Juampi. Eran unos chicos increíbles», se lamentaban a través de las redes sociales los alpinistas, que participaron en un operativo junto a otros 35 voluntarios y seis policías. Y los Pou recibieron su cariño cuando justo terminaba el rescate: «¡Vamos, vamos! ¡Ya lo tenéis chicos!».

«Se nos escaparon las lágrimas durante un trabajo de horas de tensión, pero entre todos conseguimos acercarlos a sus seres queridos». Fue un operativo de casi 24 horas al que los hermanos se unieron al regresar de haber estado cuatro días en alta montaña. Ya son 12 las personas que han fallecido en los Andes en lo que va de año. «La montaña nos da, la montaña nos quita. Hemos compartido casa, charla, cervezas, estiramientos, flexiones...», recordaron los hermanos alaveses. El operativo tenía una dificultad física y anímica considerable. Precisamente uno de los jóvenes fallecidos era un rescatador de montaña nato.

Apertura de ruta en la Cordillera Blanca

Los Pou volvieron a la carga tras el rescate y por fin consiguieron abrir una nueva ruta en la cara norte del Cerro Tornillo, una montaña preciosa de 4.900 metros de altura, que se encuentra enclavada en la cara sureste de la Cordillera Blanca de los Andes peruanos. Una zona virgen a la que los Pou accedieron junto al murciano Manu Ponce para que las futuras generaciones de alpinistas puedan también hacerlo. Primero, realizaron una aproximación de tres horas ayudados por mulas para cargar el material de escalada y los víveres que les permitían estar hasta cinco días en el campo base, que se encontraba a una altura de 4.500 metros.

El primer día llegaron hasta la base de la montaña. Allí se encuentran con una enorme pared rocosa de la que desconocen su dimensión en metros, la altura del pico... Es lo que tiene ser el primer en plantearse una escalada. Es entonces cuando deciden acometer la escalada en estilo non stop, es decir, con el material justo para realizar la apertura en una sola jornada. Nada de sacos de dormir, ni tampoco comida para más de unas horas. ¿El riesgo? Tener que bajar de mala manera o forzar un vivac en mitad de la pared si no consiguen subirla en el día.

Pero pudieron sortear las dificultades y ascender con velocidad a pesar de la falta de oxígeno, una hándicap que dificulta los movimientos explosivos y al que los Pou ya están acostumbrados. Tras seis horas y 700 metros de escalada sin descanso -los tres escaladores se turnaron en cabeza de cordada- los Pou conquistaron la cumbre principal del Cerro de Tornillo. Era la primera vez que alguien se alzaba en ella por su cara norte. La bajada se hace pesada al contar con continuos destrepes expuestos, pero los escaladores consiguieron poner los pies en el suelo y llegar al campo base once horas después de iniciar el ascenso.

La ruta, con unas dificultades de hasta 6b y 700 m, se llama 'Burrito chin de los Andes'. Un nombre con el que los Poue intenta homenajear a su cámara Alexander Estrada. Aún les queda tiempo para soñar con nuevas aperturas en su periplo por los Andes.