Ascenso y caída de los héroes croatas

Mandzukic, tras marcar su gol. /Reuters
Mandzukic, tras marcar su gol. / Reuters

Autores de los tantos que doblegaron a Inglaterra en semifinales, Mandzukic y Perisic volvieron a mojar en la final, pero también fueron colaboradores a su pesar del triunfo 'bleu'

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

El tránsito de héroe a villano puede ser extremadamente corto en el mundo del fútbol. Lo comprobaron en sus carnes este domingo Mario Mandzukic e Ivan Perisic, colaboradores, a su pesar, del triunfo de Francia en la final del Mundial que permitirá a los 'bleus' lucir su segunda estrella en el pecho al alzar la Copa del Mundo 20 años después de reinar en el Stade de France con aquel doblete de Zinedine Zidane y el postrero gol de Emmanuel Petit. Artífices del pase al duelo decisivo con sus goles a Inglaterra en las semifinales, el bianconero y el interista oficiaron con indeseados facilitadores de los dos tantos que permitieron al combinado dirigido por Didier Deschamps marcharse con ventaja al descanso.

Primero fue Mandzukic el que probó el amargo sabor en forma de autogol, al peinar contra la meta que defendía Daniel Subasic una falta que había colgado Antoine Griezmann al área pequeña. El guardameta del Mónaco se estiró pero no pudo sacar la bola que procedía del cogote de su compañero. Autor del tanto en la prórroga que tumbó a los 'Pross' el pasado miércoles, el ex de Bayern de Múnich y Atlético de Madrid fue venerado como un héroe por un país que soñaba con ser el segundo más pequeño en ceñirse la corona de campeón del mundo. Pero sólo cuatro días después de sellar la diana más importante en la joven historia del país balcánico, 'Supermario' debió entonar en su cabeza un «tierra, trágame» al desnivelar el marcador tras un brillante arranque de partido por parte de su selección.

Algo parecido pensaría el otro adalid del triunfo en las semifinales. Perisic, que venía disputando un irregular torneo tras deslumbrar en la Eurocopa de Francia, se resarció llevando en volandas a Croacia hasta la final con una descomunal actuación frente a Inglaterra, ante la que exhibió orgullo y talento. Al gol que metió a Pickford siguió el que le endosó este domingo en el Luzhniki a Lloris para poner las tablas en el minuto 28. Botó Modric una falta para ponerla en la cabeza de Vrsaljko, que prologó hacia Vida para que el jugador del Besiktas la dejase a Perisic. Nada pudo hacer el cancerbero del Tottenham más que seguir con la mirada el cuero en su viaje a la red. Devolvió la esperanza el interista a los hinchas croatas, pero sólo por seis minutos. En el 34, un remate de Kanté golpeaba en su brazo y se marchaba a córner. El argentino Néstor Pitana acudió al VAR y, tras la revisión de la jugada, decretó el penalti que luego convirtió Griezmann para volver a adelantar a Francia.

Luego vendrían los goles de Pogba y Mbappé que permitieron a Francia poner tierra de por medio. La final estaba prácticamente sentenciada. Pero Mandzukic se encargó de darle vida, con la inestimable colaboración de Lloris. Hizo el arquero del Tottenham, que estaba completando un torneo brillante, 'un Karius'. Su pifia a la hora de sacar con el pie un balón que no revestía aparente riesgo se alió con la fe de Mandzukic, que como hizo Benzema en la final de la Liga de Campeones disputada en Kiev, acudió al encuentro con el portero creyendo en un error en el que nadie más pensaba. Tuvo premio el futbolista de la Juventus, que se resarció en parte de su autogol certificando su tercer tanto en el campeonato.

Héroes de la gesta que suponía estar en la final del Mundial para un país de poco más de cuatro millones de habitantes y apenas 800 profesionales del balompié, Mandzukic y Perisic no pudieron completar el sueño arlequinado en el Luzhniki tras un partido del que conservarán un recuerdo mucho menos luminoso del que les hubiese gustado.

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