Voz de yogur

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Ayer Arcadi Espada volvió a 'El programa de Ana Rosa'. En una conexión. Porque esta temporada Arcadi no está en la tertulia política. No le compensa la exposición. Con razón. Tras una tanda de preguntas y respuestas reposadas, tras un análisis del momento de Ciudadanos, Ana Rosa le dijo que había estado brillante. Que a ver si después del verano volvía. Pero no es lo mismo estar en una tertulia, donde no se puede hablar, donde no te dejan razonar, donde cualquier pie fuera de tiesto es reprochado por el mujerío y asimilados, que poder hablar tranquilamente.

El archivo de TVE está soltando un espacio de los años 80-81. 'Tertulia con...' lo conducía Fernando Fernán Gómez y se invitaba a gente dispar, se les sentaba en un salón, se les dejaba hablar y fumar. De momento, sólo hay tres. El primero tenía a Coll, Moreno Torroba, Victorino, Pilar Cernuda, Nadiuska... Otro, a Blanca Andreu, Mari Carmen Prendes o Lara. Y en otro, a Verónica Forqué, Domingo García Sabell, Grande Covián, José María Gironella, Bertín Osborne, Paquita Rico y Santiago Amón. Este explicaba que la consideración de arte dependía de la época y citaba a Nietzsche, a Bataille y otras cosas profundas que Paquita Rico no sé si captaba. Pero ni lo de Amón ni lo de García Sabell ni lo de Grande Covián. A Arcadi le pasa algo parecido con sus interlocutores (sobre todo interlocutoras) en las tertulias. Hace bien en no ir.

En la tertulia de Fernán Gómez pusieron 'Amor Mediterráneo' para que supieran qué hacía Bertín. Fernán Gómez le decía que tenía que cantar fandangos y no eso. Gironella recordaba que, como había escrito de Julio Iglesias, tenía voz de yogur. Y Amón aseguraba que en la melodía había un distanciamiento «no brechtiano», que notaba un grado de indiferencia y de madurez (Bertín, un pimpollo guapísimo, no paraba de beber fino). Luego lo obligaron a arrancarse por bulerías. Y para acabar, Paquita Rico: «Yo vendo unos ojos negros, ¿quién me los quiere comprar? Los vendo por hechiceros... ¿Tengo también voz de yogur?», acabó mirando a Gironella. Vale, en este caso Paca gana a los intelectuales.