Dieciséis almas y un sueño cumplido en la noche de Madrid

Los protagonistas de la última edición de Operación Triunfo, durante su concierto hoy en el Palacio de Vistalegre. /JuanJo Martín (Efe)
Los protagonistas de la última edición de Operación Triunfo, durante su concierto hoy en el Palacio de Vistalegre. / JuanJo Martín (Efe)

Los artistas, que ya no concursantes de Operación Triunfo, hacen vibrar a los 13.000 incondicionales que corearon durante dos horas y media las 37 canciones del concierto

S. MARTÍNEZMadrid

Hace solo unas semanas eran concursantes. Ahora son artistas. Todos, los dieciséis que este viernes tomaron el madrileño Palacio de Vistalegre. Se acabaron los platós. Ahora llenan con su mera presencia los escenarios y aunque el tiempo pondrá las cosas en su sitio, situará en el olimpo de las estrellas a unos y hará de otros un bonito recuerdo, lo que se vivió en Madrid difícilmente podrán olvidarlo las trece mil almas, y corazones, que poblaron el segundo concierto de la gira de OT. Un tour que poco a poco va sumando fechas, compromisos. A estos chicos los quiere toda España, por su talento, indudablemente, pero también porque a través de la pequeña pantalla nos han dado la oportunidad de conocerlos, de apreciar sus valores. Solidaridad, igualdad, amistad. Amaia, Aitana, Miriam, Alfred, Ana Guerra, Agonei y compañía son la prueba palpable de que los artistas solo son completos si también son buenas personas. Y a ellos, a quienes se les ha podido ver comportarse las 24 horas de día, poca tacha se les puede poner. Y eso es lo que ha propiciado que esta nueva generación de triunfitos haya conectado, y de qué forma, con niños, adolescentes, treintañeros y hasta cuarentañeros (que no cuarentones).

Y todo eso ensamblado con unas voces ya reconocibles. Con unas canciones que semana a semana volvían a tomar vida, y que este viernes los chicos de OT no cantaron solos. Legiones de fans hicieron de segundas y terceras voces. Curioso, muy curioso, es que los incondicionales de OT ya se sabían al dedillo con qué canción se iba a iniciar el concierto, cuál vendría a continuación, que sí, que ‘Lo malo’ sonará, pero paciencia, que será de las últimas. Bueno, no es tan curioso cuando uno descubre que esos incondicionales ya han devorado todas las críticas hechas y por hacer del concierto de Barcelona, con el que se inició esa gira que ahora hará una pausa para que Amaia y Alfred se centren en Eurovisión y que se retomará a finales de mayo en Las Palmas de Gran Canaria; de ahí a Santa Cruz de Tenerife, luego a Sevilla, La Coruña, Valladolid, Valencia, Pamplona y Gijón… Difícil conseguir entradas para algunos de estos conciertos, vaya por delante, porque las de la cita de Madrid, por ejemplo, se agotaron a las pocas horas de ponerse a la venta.

Bajo extremas medidas de seguridad, mucho brillo en los ojos de los más pequeños, grupos de amigas, familias al completo, fans todos de una u otra manera, el palacio de Vistalegre era un foco de luz, de energía, de ganas de disfrutar. Y, claro, si ahí arriba, en el escenario, hay artistas que se crecen, que creen en lo que hacen desde la inocencia de las primeras veces, el resultado es apoteósico. Dieciséis almas y un sueño (como dice su canción grupal de ‘Camina’) ya cumplido. Están ahí, realizándolo. Todos tuvieron su parte protagonista, todos cantaron un tema individual, pero, lógico por otra parte, el peso del concierto recae en los finalistas y, cómo no, en la ganadora, en Amaia, quien deja de ser niña y se transforma en cuanto suena un acorde.

Nada menos que 37 canciones, cerca de tres horas de concierto, de arte, de ilusión. De sueños cumplidos. Se levantó el telón con ‘I’m still standing’. Todos juntos. Los trece mil invitados y los 16 artistas. Luego vino ‘Let me entertain you’, con Ricky; ‘Todas las flores’, con las voces de Amaia y Ana Guerra; ‘¡Corre!’, de Mireya y Juan Antonio; ‘The voice within’, de Marina; Miriam y su ‘What about us’; el ‘A puro dolor’, de Juan Antonio; ‘Don't you worry 'bout a thing’, de Ana Guerra y Mimi; ‘Don't dream it's over’, con Alfred y Marina; Raoul (con un pez en la solapa en recuerdo del pequeño Gabriel) y Agoney y sus ‘Manos vacías’; la inmensa voz de Nerea en ‘Quédate conmigo’.

Y ahí está Amaia, sentada al piano, con ‘Miedo’, que hizo aflorar alguna lágrima, y más de una risa al ver que no era capaz de colocar el micrófono en el soporte del piano. Aún quedaba mucha noche. Y Aitana, por fin, apareció en escena junto a la ganadora de la edición cantando ‘Con las ganas’; luego vino la ‘Euphoria’ de Thalia y Miriam; Raoul y su ‘Million reasons’; ‘Symphony’, de Nerea y Agoney; Thalia y sus ‘Cenizas’; el ‘Madre tierra’ de Ricky y Mireya que puso a todo el público a bailar; ‘Issues’, de Aitana, y… Sí, sí, sí, uno de los grandes momentos de la noche, una de esas canciones recuperan una segunda juventud en las voces de Aitana y Cepeda. ‘No puedo vivir sin ti’ emocionó, gustó, triunfó. Siguió Cepeda en el escenario con ‘Say you won't let go’, que se le dedicó a una chica que esta semana contactó con él por twitter y le dijo que sufría acoso en el colegio: «No más odio, por favor». Luego vino Mireya y su ‘Ni un paso atrás’, y Mimi con ‘A-YO’. A continuación, el ‘A quién le importa’ grupal, que puso a bailar a niños y mayores. Toda una declaración de intenciones, por otra parte.

Pero quedaba, quedaba concierto, otras doce canciones por delante de un bloque que abrió Roi y su ‘Heaven’, canción a la que siguió el personalísimo ‘Shape of you’ de Amaia y Roi. Luego apareció Agoney y ‘Eloise’; Miriam e ‘Invisible’; Afred y ‘Que nos sigan las luces’; la inmensa Amaia y ‘Shake it out’ y… Que se pare el tiempo, que ahí están, juntos, Amaia y Alfred, sentados al piano, con su ‘City of stars’, o léase de otra forma, dos artistas completos dando lo mejor de sí, demostrando que no son solo voces bonitas, que un artista canta, interpreta, siente, transmite. Y después de esta pausa, de suspirar por una pareja que es todo amor, la guerrera Ana War y ‘La Bikina’. La cosa se pone interesante con Aitana y su ‘Chandelier’. Sí, sí, que viene, que viene. Con ‘Lo malo’ llegó el delirio. Fue la canción del concierto, sin duda. Es un himno de la libertad, de la igualdad, algo insólito. Aún en invierno, esta es la canción del verano y de unos cuantos veranos más. Al tiempo.

Emotivo recuerdo a Gabriel

Y, claro, después de ‘Lo malo’ otro plato fuerte y otro y otro. Que se acerca el final. Así que como colofón ‘Camina’, «da un paso al frente y respira, es un regalo de la vida, nada nos puede frenar». Miriam fue la encargada de presentarla, la ‘leona’ tuvo palabras de agradecimiento a todos los que hicieron posible que ellos, los dieciséis, cumplieran su sueño y dedicó la canción al pequeño Graciel. «La vida a veces es muy injusta», dijo. Y los chicos de OT apuntaron con sus dedos al cielo.

Como broche final, ‘Tu canción’, la canción de todos, la que nos representará en Eurovisión a mediados de mayo, con beso final incluido de Alfred y Amaia para delirio generalizado del respetable. Y el apoteosis con ‘La revolución sexual’, con todos de nuevo ahí, en el escenario, bailando, disfrutando, recordando que hace unos meses eran unos auténticos desconocidos, que su sueño se ha cumplido, que entraron con muchos miedos en la Academia y dando pasos consiguieron que su sueño se hiciera realidad. Un triunfo. El triunfo de la música, del arte, de la alegría, de la vida. De la libertad.

 

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