«Los nazis operaron en Gipuzkoa con extraordinaria libertad de movimientos»

El donostiarra José Luis Vélaz posa en Lourdes-Txiki, donde aparece el cadáver sobre el que se construye la trama de su libro./LUIS MICHELENA
El donostiarra José Luis Vélaz posa en Lourdes-Txiki, donde aparece el cadáver sobre el que se construye la trama de su libro. / LUIS MICHELENA

José Luis Vélaz teje en 'Tiempos de bruma' una intriga ambientada en Donostia en vísperas de la entrevista de Hendaya entre Franco y Hitler

BORJA OLAIZOLASAN SEBASTIÁN.

«Eso ocurrió aquí aunque ahora nos parezca mentira», dice José Luis Vélaz (San Sebastián, 1955) señalando con énfasis una foto en la que se ve a Heinrich Himmler en Donostia saludando con el brazo en alto a una compañía que le rinde honores en la Plaza Gipuzkoa. El jefe de la Gestapo, que era también el responsable de los campos de concentración nazis y el principal impulsor de la 'solución final' contra la población judía, aparece en la imagen enfundado en su uniforme militar y rodeado de autoridades del régimen franquista. La foto, tomada el 20 de octubre de 1940, ilustra la portada de 'Tiempos de bruma', la segunda novela de Vélaz, un abogado especializado en asuntos mercantiles que en los últimos tiempos se ha entregado a la escritura. «Es un relato de suspense ambientado en San Sebastián en los meses previos a la entrevista que tuvo lugar en Hendaya entre Franco y Hitler», resume el autor.

La foto de Himmler anticipa una parte de la realidad que el lector va a encontrar en la novela. «Durante un tiempo los nazis operaron en España con una extraordinaria libertad de movimientos y San Sebastián fue una de los ciudades más frecuentadas por sus tropas. Los mandos y los soldados de las compañías que habían llegado hasta Hendaya cruzaban la frontera en cuanto conseguían un permiso y se acercaban hasta Donostia en busca de diversión». La capital donostiarra tenía una importante colonia de ciudadanos alemanes llegados durante la Primera Gran Guerra y las tropas eran bien acogidas por su generosidad a la hora de gastar y porque nada se sabía aún de las tropelías que se habían empezado a ejecutar en nombre del III Reich. «Los soldados venían vestidos con sus uniformes y frecuentaban las cafeterías y los bailes de moda en aquel tiempo. Se conservan fotos de soldados nazis sentados en terrazas charlando y cortejando a muchachas donostiarras».

Además de recibir a militares en busca de diversión, San Sebastián fue también punto de confluencia de las principales redes de espionaje de la época. «Había tantos intereses en juego que la ciudad se pobló de espías de uno y otro bando. Estaban los británicos, tutelados por el cónsul inglés de San Sebastián, a los que había que sumar algunos franceses que se habían sentido traicionados por Petain y que trabajaban para De Gaulle a través de Londres. Luego había una red alemana que operaba desde Bilbao pero que era muy activa en San Sebastián, sobre todo en la época previa a la reunión entre Franco y Hitler en Hendaya». En aquel tiempo, el otoño de 1940, el ejército alemán era dueño y señor de Europa después de haberse apoderado de Francia y todo el planeta aguantaba la respiración a la espera de su siguiente paso. Cualquier información sobre la postura que tenía intención de adoptar Franco ante Hitler en vísperas de la entrevista de Hendaya resultaba decisiva para anticipar una estrategia en un escenario plagado de incertidumbres.

Crimen ritual

'Tiempos de bruma' sitúa en ese ambiente de intrigas y conspiraciones una trama construida a partir del hallazgo del cadáver de una joven en la gruta de Lourdes-Txiki. El encargado de la investigación, un antiguo gudari metido a subinspector, halla indicios de que el asesinato se ha cometido siguiendo rituales ocultistas de los nazis, lo que a su vez moviliza a un coronel de la Gestapo especializado en sociedades ocultistas. «Recreo un hecho ficticio en un escenario histórico», comenta el autor, que mezcla en la trama personajes reales como Himmler con otros salidos de su propia pluma. «El trabajo de documentación ha sido importante porque quería que la novela reflejase con fidelidad un momento histórico concreto. Conviene refrescar la memoria histórica y repasar aquellos momentos terribles, sobre todo ahora que determinadas ideas están recuperando un protagonismo que debería movernos a la reflexión».

«Había tantos intereses en juego que Donostia se pobló de espías de todos los bandos»

«Los soldados alemanes pasaban la frontera para divertirse en bailes y cafeterías»

Vélaz, que reconoce que ha disfrutado mucho escribiendo la novela, cree que la presencia de los nazis en Gipuzkoa es un episodio no demasiado conocido, sobre todo entre las nuevas generaciones. «Tuvieron gran libertad de acción porque Franco encargó a la propia Gestapo que se ocupase del adiestramiento y la formación de la policía del régimen y porque la Gestapo tenía carta blanca para detener a cualquier alemán sospechoso de no secundar la causa nazi». Basta leer las crónicas de la estancia de Himmler en San Sebastián aquel 20 de octubre de 1940 para hacerse una idea del poder que los alemanes tenían entonces. El jefe de la Gestapo, recibido con honores en la Diputación, fue agasajado en una comida en el Club Náutico por todas las autoridades provinciales y algunas de las principales figuras del régimen franquista. Himmler, que vino a preparar la entrevista entre Franco y Hitler que se celebraría tres días después, partió hacia Madrid esa misma tarde. La trama de 'Tiempos de bruma' se cierra precisamente el día de aquel encuentro, el 23 de octubre de 1940.

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