15.000 espectadores más para el Jazzaldia

Salvador Sobral llenó la plaza de la Trinidad. /Sara Santos
Salvador Sobral llenó la plaza de la Trinidad. / Sara Santos

Un total de 171.500 asistentes ha tenido una edición «superlativa» en calidad musical, según la organización

Ricardo Aldarondo
RICARDO ALDARONDO

Un total de 171.500 espectadores, 153.000 en los escenarios gratuitos y casi 18.500 en los de pago, ha logrado la 53 edición del Jazzaldia que terminó en la noche del domingo con las actuaciones de Curtis Stigers en la plaza de la Trinidad y de Yann Tiersen en el Kursaal.

Frente al descenso de 19.000 espectadores que experimentó el año pasado la asistencia al festival, cuando contabilizó 156.000 en total, en esta ocasión se han recuperado las mejores cifras, con la complicidad del buen tiempo que ha predominado con alguna excepción como la del concierto de Mikel Erentxun y en consonancia con la «calidad musical superlativa» que han ofrecido los artistas invitados, en palabras del director del festival, Miguel Martín. La «entusiasta respuesta del público» sería la otra característica de esta edición. De los 18 espectáculos de pago programaados, se agotaron las entradas en diez de ellos.

Esas cifras son indicadoras del «inmejorable ambiente que ha vivido la ciudad y del apoyo de los visitantes», añadía el alcalde Eneko Goia al hacer balance de esta edición.

Esta edición se situaría por tanto en lo más alto de la clasificación por asistencia: en 2016 se contabilizaron 175.000 espectadores, con la ayuda del concierto de Gloria Gaynor, que reunió a 50.000 personas en la playa de La Zurriola. En esta ocasión el concierto multitudinario fue el de Rubén Blades, que sumó 25.000 espectadores.

En cualquier caso, la mejor noticia para la organización del Jazzaldia es que «no ha habido ningún incidente, todo se ha desarrollado tal como estaba previsto y el tiempo nos ha ayudado, excepto en el concierto de Mikel Erentxun, aunque la lluvia también le dio un carácter épico a su actuación». Por lo demás, aseguró, «no cabemos en nosotros de gozo».

Miguel Martín destacó una decena de conciertos como ejemplo de esa «calidad superlativa» de esta edición en lo musical. Y empezó por Iñaki Salvador y el homenaje que brindó a Mikel Laboa. «Deseo que lleve este espectáculo fabuloso por todo el mundo», auguró el director.

También consideró «extraordinaria» la jornada del día 27, «va a costar repetir algo así», porque coincidieron los conciertos de la veterana cantante Mary Stallings, el pianista Brad Mehldau, el trío de Dave Holland con Zakir Hussain y Chris Potter, y la joven revelación de la voz de Cécile McLorin Salvant, «un conjunto de actuaciones excelentes, difícil de olvidar, y quizás de igualar».

La «entrega de Rubén Blades, los conciertos de los pianistas Kenny Barron y Benny Green o la actuación del homenajeado Michel Portal con Vincent Peirani y Émile Parisien, también están en este 'top' de Martín.

Además resaltó el concierto de Gregory Porter que «de nuevo demostró que es un cantante superlativo y tuvimos la gran alegría de comprobar que su actuación se veía mejorada por la intervención de 50 músicos vascos de la orquesta creada y dirigida por Arkaitz Mendoza».

En el sector no jazzístico del Festival, el Escenario Verde, también resaltó el poderío enorme del guitarrista y cantante Gary Clark jr., la entrega, la ilusión y el saber hacer de Mikel Erentxun y la fuerza del grupo madrileño Morgan.

Martín elogió a las empresas de sonido por la «extraordinaria calidad lograda» en todos los recintos, pero también tuvo una queja respecto al ruido que emerge cada noche, y especialmente las del viernes y el sábado de la terraza de la Sociedad Gastronómica que se asoma sobre la plaza de la Trinidad.

El ruido de la Gastronómica

«En un evento en el que hay 171.00 espectadores y hay un buen rollo manifiesto, una participación y una implicación de todo el mundo», señaló Miguel Martín, «nos encontramos con que nuestro recinto principal tiene ahí al fondo un reducto donde hay un colectivo de personas que parecen no darse cuenta de que están molestando en una actividad con un prestigio internacional, con implicación de prácticamente toda la ciudad, del Ayuntamiento y otras administraciones que apoyan con dinero público, de unos patrocinadores y de 1.780 personas que pagan con su dinero la asistencia, mientras allí detrás hay personas que no se dan cuenta de que hay que mantenerse con respeto y silencio durante los conciertos».

La verdad es que es una pena, y resultaba bastante doloroso ver al grupo que acompañaba a Cécile McLorin Salvant mirando constantemente a un lado y a otro para intentar averiguar de dónde venía aquel ruido», añadió Martín.

Otro de los aspectos que destacó la organización es el aumento de la difusión del Jazzaldia en redes sociales: tras haber alcanzado los diez mil seguidores en Twitter y en Facebook, «estamos creciendo en Instagram, que es la red que se está imponiendo».

El Jazzaldia ya ha designado las fechas para la celebración del la próxima edición, que tendrá lugar del 24 al 28 de julio. «Y en 2019 el día 25 volverá a ser festivo», anunció el director.

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