'La flauta mágica' de Opus Lirica será un «cuento para adultos sobre los miedos y cómo superarlos»

Los ensayos tuvieron lugar en la iglesia de Zorroaga y se prolongaron durante toda la jornada. / P. MARTÍNEZ
Los ensayos tuvieron lugar en la iglesia de Zorroaga y se prolongaron durante toda la jornada. / P. MARTÍNEZ

Los intérpretes de la obra que se representará en el Kursaal los días 22 y 23 conocieron ayer la propuesta escénica e iniciaron los ensayos

Nerea Azurmendi
NEREA AZURMENDI

'La flauta mágica', la ópera en dos actos con música de Mozart y libreto de Emanuel Schikaneder, cuyo estrenó dirigió en 1791 en Viena el propio Mozart un par de meses antes de morir, pasa por ser la función lírica más representada de la historia. Por buscar un dato objetivo, en la temporada 2017/2018 fue la tercera que más veces se llevó a escena, por detrás de 'La Traviata' y 'Carmen'.

Existen, por lo tanto, miles de referencias previas a la hora de trasladar al escenario una obra visitada y revisitada desde todos los ángulos posibles. La versión de 'La flauta mágica' que Opus Lirica, la compañía donostiarra encabezada por la soprano Ainhoa Garmendia, representará en el Kursaal los próximos días 22 y 23 de febrero sumará otra visión a esa amplia relación de precedentes: la interpretación de la Ópera de Cámara de Navarra, que se ha responsabilizado del aspecto escénico. En su segunda colaboración con Opus Lirica, la compañía pamplonesa, tal como hizo el año pasado con 'La Bohème', trasladará al siglo XX una opera de finales del XVIII, fraguada y estrenada en plena efervescencia revolucionaria.

El amplio equipo implicado en la décima producción de Opus Lirica, que cuenta en los principales papeles con Marc Sala (Tamino), la propia Ainhoa Garmendia (Pamina), César San Martín (Papageno), Almudena Jal-Ladi (Reina de la noche) conoció ayer de primera mano el giro que le han dado a una obra básica del repertorio operístico el director de la OCN y director escénico de esta 'flauta mágica' donostiarra, Pablo Ramos, y su asistente, Carlos Crooke.

Es la décima producción de la compañía impulsada por la soprano de Legorreta Ainhoa Garmendia

La presentación tuvo lugar en la iglesia de Zorroaga, lugar de ensayo de una compañía que desde 2014, a menudo con el viento en contra, se empeña en mantener en San Sebastián una temporada de ópera estable. Posteriormente, comenzaron los ensayos oficiales, si bien el coro lleva ya varios días trabajando en una obra que, en el aspecto instrumental, contará con la orquesta de Opus Lirica y la dirección musical de Iker Sánchez. Un aspecto que ha destacado Ainhoa Garmendia es, precisamente, el esfuerzo por incorporar talentos jóvenes a la producción.

Centrada en la persona

La sesión comenzó con presentaciones y aplausos y, gracias a la minuciosa disección de la pieza y los personajes que realizaron Ramos y Crooke, prosiguió con tintes de sesión de coaching dominical, amenizada con toques de humor muy bien recibidos.

El director de escena adelantó que 'La flauta mágica' que podrá verse en San Sebastián se alejará de una de las visiones más extendidas, que interpreta el libreto de Schikaneder -compañero de logia de Mozart-, como una apología de la masonería. En esa ocasión, obviando ese aspecto, han preferido centrarse en la persona y han apostado por construir «un cuento para adultos que habla de los miedos y de la capacidad del ser humano de superarlos».

Manteniendo la dicotomía un tanto tramposa entre la Reina de la Noche y Sarastro (el bien que no es tan bueno, el mal que al final no resulta tan malo), y situando al resto de los personajes ante sus propios miedos, adelantaron que alternarán «la esfera de la realidad» con el mundo de los sueños. Viajarán en varias ocasiones de una dimensión a otra, ubicando la primera en una biblioteca, y dando alas a la segunda por medio de espejos gigantescos y unas enormes gasas en las que, en determinadas ocasiones, se proyectarán imágenes «que recordarán la dinámica de los sueños».