Gijón revela a las nuevas directoras de cine vascas

Maider Oleaga ha presentado su película 'Muga deitzen da pausoa', donde reivindica la figura de Elbira Zipitria. /IVAN GREGORI /FICX
Maider Oleaga ha presentado su película 'Muga deitzen da pausoa', donde reivindica la figura de Elbira Zipitria. / IVAN GREGORI /FICX

Maider Oleaga, Iratxe Fresneda y Maider Fernández Iriarte estrenan sus películas en el festival asturiano | Los tres proyectos tienen en común la implicación personal de sus directoras, que parten de su entorno más cercano para narrar sus historias

Ricardo Aldarondo
RICARDO ALDARONDOGIJÓN.

No forman ningún movimiento ni trabajan en conexión. Sus películas tampoco han sido seleccionadas por el Festival de Cine de Gijón con voluntad de hacer piña, sino por sus méritos individuales. Y sin embargo a lo largo de esta semana la 56 edición del festival asturiano ha ido revelando una mirada nueva y original en al menos tres cineastas vascas que, según ellas mismas afirman, se puede ampliar con otros nombres también femeninos.

Los largometrajes en euskera 'Muga deitzen da pausoa' de Maider Oleaga y 'Lurralde hotzak' de Iratxe Fresneda han tenido su estreno mundial en la sección Llendes del FICX Gijón, que como su nombre indica explora los límites, y «se sitúa en las fronteras del cine narrativo y el experimental». Y el cortometraje 'Amor siempre' de Maider Fernández Iriarte ha tenido un estreno casi simultáneo en el Zinebi de Bilbao y en la sección Rellumes de Gijón. Además, en la selección de cortometrajes figura también la directora vasca Laida Lertxundi con 'Words, Planets'. Tres películas muy distintas, pero que tienen en común la implicación personal de sus directoras, que parten de su entorno más cercano para buscar un lenguaje que funciona como una narración de ficción pero parte de un espíritu documental y mezcla el ensayo, la reflexión y sentimientos tan íntimos como universales. Además están hechas casi 'a mano' con las cineastas empuñando su cámara y sin más equipo para el rodaje, aunque sí en la posproducción.

Maider Oleaga rodó su película en su casa, que fue durante décadas la de Elbira Zipitria, la pedagoga donostiarra que impartía clases de euskera durante el franquismo de forma clandestina, precisamente en ese piso de la Parte Vieja donostiarra. «Llegué a esa casa por azar, viví muchos años en México y cuando regresé a Donostia un amigo me habló de un piso en alquiler en la Parte Vieja y lo cogí. Y me encontré con una placa que decía que allí había vivido Elbira Zipitria y me puse a investigar, porque yo ni siquiera sabía quién era». Pero en la película Oleaga ha evitado la biografía al uso. «Una de las cosas difíciles al hacer la película fue escoger, porque podía tratar muchísimos temas diferentes con su figura. He tratado de hablar más de Elbira como persona, que de la faceta política o nacionalista, que están apuntadas, pero sin meterme en ellas», añade Oleaga. «Trato a una mujer de tú a tú, para intentar entender qué le pasó, porque murió de tristeza, encerrada en sí misma. Ese final de su vida me emocionaba mucho, y tiré por ahí».

Un espectador de Gijón, al término de la proyección, le dio la enhorabuena porque «una ciudad es lo que son sus personajes, y ahora con tu película San Sebastián se ha enriquecido más aún», le dijo. Para Maider Oleaga «ha sido muy emocionante el estreno en Gijón, porque es un proyecto que me ha llevado siete años de mi vida. En la película la figura de Elbira Zipitria y el euskera es central y hay un trabajo muy fuerte con la lengua. Hay un texto, con mi propia voz y algunos juegos con las palabra que quien no sepa euskera no va a poder acceder a ciertos niveles de la película, pero me interesaba mucho la respuesta de la gente que la vea simplemente como un objeto fílmico. Y ha sido muy buena».

Crisol de miradas

Iratxe Fresneda con 'Lurralde hotzak' parte de un viaje que realizó con su cámara hasta Suecia, pero con muchas derivaciones y reflexiones personales. «Es un crisol de miradas sobre el cine y la vida, pero de alguna manera agrupadas en la mía», explica Fresneda. «Una reflexión en torno a la imagen en nuestros días y cómo la experimentamos. Me gusta decir que son imágenes vagabundas, para que el espectador pueda escoger sus propios caminos a partir de la película, generando muchas capas. Parto de bocetos, de viajes, de un trabajo de investigación de muchos años». La cineasta bilbaína quería hacer este trabajo con un punto de vista «muy personal, y también he querido incluir esos momentos de soledad cuando estás muy lejos de tu gente, en calles donde no te conoce nadie».

El cortometraje 'Amor Siempre' de Maider Fernández Iriarte se plantea en doble pantalla, con dos situaciones simultáneas. Tiene su origen en una videoinstalación en la que el espectador podía acercarse voluntariamente más a una u otra, pero funciona a la perfección como narración en pantalla partida para «explorar la representación del amor en dos generaciones que viven en un mismo tiempo, a partir de un momento concreto y de una anécdota familiar, que mi abuela y mi prima viven juntas».

Maider Oleaga reivindica en su película la figura de Elbira Zipitria

Las cineastas destacan la buena acogida de sus obras en el festival de Gijón

A pesar de tomar como personajes a dos mujeres de su propia familia, Maider Fernández intenta «tomar distancia, y el planteamiento con mi prima es de reforzar la puesta en escena. Pero es verdad que siempre necesito sentir cosas al hacer películas, y partir de alguna manera de lo personal. En mi siguiente película, 'Las letras de Jordi', quería distanciarme del todo pero ha sido imposible, vuelvo a salir», reconoce entre risas. «Mi planteamiento es que parto de lo personal, para distanciarme en lo formal, y así generar ese acercamiento del espectador hacia la obra y procurar que llegue aquello que a mí me ha emocionado como creadora». Maider Oleaga lo tiene claro: «No sé separar mi vida de mis películas, hacer cine exige tanto de tu persona y de tu vida que son indisociables».

Fresneda y Fernández Iriarte también se muestran muy contentas con la acogida que sus películas han tenido en Gijón. «Es un festival que valoro mucho por la línea que lleva y creo que nos están dando una oportunidad muy buena de mostrar nuestras películas fuera de nuestro territorio y poder ver que funcionan sin la necesidad del apoyo local, de tu casa». Fresneda también aprecia «esta visibilidad que yo al menos no he tenido en el Zinemaldia. Además Gijón es un festival muy ecléctico, con el que me he identificado siempre por su forma de ver el cine, nada encasillado».

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