La última noche musical del verano

De calle. Los músicos de Cielito ofrecieron su concierto más veraniego, a 23 grados, para cerrar el verano y abrir su temporada.
/FOTOS: FÉLIX MORQUECHO
De calle. Los músicos de Cielito ofrecieron su concierto más veraniego, a 23 grados, para cerrar el verano y abrir su temporada. / FOTOS: FÉLIX MORQUECHO

La Banda de Música Cielito abrió temporada con un concierto al aire libre, por fin en Toribio Etxebarria

Félix Morquecho
FÉLIX MORQUECHOEIBAR.

La risotada de una cuadrilla, un vaso que se rompe o el rugido del motor de un coche en la calle paralela no son sonidos que acompañen los conciertos en el Teatro Coliseo. Pero la calle es de todos y cuando la Banda de Música Cielito sale a tocar en ella toca compartir banda sonora. La noche del viernes era inicio de curso para la banda eibarresa y en esta ocasión decidió tocar en la calle Toribio Etxebarria, ¡y al fin lo consiguió! No son pocos los intentos que por lluvia o por el riesgo de precipitaciones se han tenido que trasladar a los soportales del Ayuntamiento, «y no es lo mismo» apuntan los músicos.

Los 23 grados que marcaba el termómetro invitaban a disfrutar de la calle en el arranque de un fin de semana normal, después de las vacaciones y las celebraciones de fiestas de Arrate. El tiempo favorable advierte que aún queda una semana de verano hasta el día 23, pero los músicos de Cielito se encargaron de ofrecer la última noche musical de la estación más cálida. También su música se encargó de evocar días veraniegos como con la pieza 'Las playas de Río'. También el aire se encargó de recordar a los intérpretes que no estaban en el Coliseo, con alguna partitura que salió volando. Equipados con pinzas y sus linternas sobre las notas, el espectáculo siguió adelante.

El público se encargó de llenar las sillas dispuestas en la calle Toribio Etxebarria, aunque la informalidad del auditorio permitía que los más tímidos se refugiasen en un portal o en la entrada de algún comercio. También los veladores de los bares cercanos servían de grada al alcance de la música, con café o con gin-tonic, al gusto del espectador. La velada relajada que propuso la Banda de Música servía de zona de paso para jóvenes que salían para abrir la noche, y que miraban con sorpresa el concierto callejero.

Carlos Sánchez-Barba llevó la batuta de un concierto que siguió el esquema habitual. Los irreductibles amantes del pasodoble tuvieron su ración, hubo música vasca, y también se abrió el repertorio a la música contemporánea. Cielito demostró que está preparada para afrontar obras de distintos estilos, algo que seguirá confirmando durante todo el curso. Eso sí, la mayoría de esas actuaciones serán en el Teatro Coliseo, porque el estío llega a su fin, y la del viernes fue la última noche musical de verano.

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