Pintura en busca del lado positivo

Autor. Esteban Oroz en la sala Topaleku, entre su nieta Irati y un rincón perdido de la localidad de Mutriku.
/FÉLIX MORQUECHO
Autor. Esteban Oroz en la sala Topaleku, entre su nieta Irati y un rincón perdido de la localidad de Mutriku. / FÉLIX MORQUECHO

Esteban Oroz presenta una veintena de cuadros con diferentes temas y materiales en la sala Topaleku

Félix Morquecho
FÉLIX MORQUECHOEIBAR.

Es fácil encontrarse a Esteban Oroz (Etxauri, 1943) en exposiciones colectivas y concursos de pintura al aire libre, pero la última vez que se decidió a colgar una colección de las paredes de la sala Topaleku fue en 2011. Desde entonces no ha dejado los pinceles y ayer inauguraba una exposición en la que se puede ver «de todo. Me gusta pintar cualquier cosa, desde un bodegón con cuatro fresas a cualquier paisaje» señala.

La sala que gestiona Arrate Kultur Elkartea en la calle Zuloagatarren acogerá la exposición hasta el próximo día 23, y se puede visitar en horario de 19.00 a 21.00 en días laborables y de 12.00 a 14.00 los fines de semana. La colección se compone de veintitrés pinturas, la mayoría de ellas realizadas en los dos últimos años. Entre ellas hay trabajos en pastel, acrílico y óleo. «Todos los materiales tienen sus virtudes y sus defectos. Por ejemplo el pastel tiene un contraste brutal» señala mientras relata las líneas de un cuadro en el que retrató a su nieta. «Vi la luz que había y le dije 'no te muevas'».

Exposición
Pintura de Esteban Oroz.
Cuándo
Hasta el día 23, domingo, de 19.00 a 21.00 en días laborables y de 12.00 a 14.00 en fin de semana.
Dónde
Sala Topaleku, de Arrate Kultur Elkartea, en la calle Zuloagatarren.

La exposición da pistas de que la pintura al aire libre sigue siendo uno de los puntos fuertes de Oroz. Localidades cercanas como Mutriku, Mendaro o Soraluze aparecen junto con otras como Falces, Otxandio o Gasteiz. Sin embargo no es fácil encontrar en sus cuadros los lugares más emblemáticos de cada municipio. «Yo suelo decir que la catedral de Burgos ya es bonita, no hace falta adornarla. Pero a mí me gusta buscarle un lado positivo a todo, y por eso me encanta cuando la gente me ve pintar y me dicen 'en la vida se me ocurriría pintar un sitio tan feo', es divertido» relata.

«Me encanta cuando me dicen 'en la vida se me ocurriría pintar un sitio tan feo'»

Algunos de los cuadros que Oroz ha pintado en esos concursos no llegan a la exposición, en ocasiones por haber sido premiados y quedar en manos de las respectivas organizaciones. Este año su afición le ha llevado a desplazarse a Jaén, Salamanca y Cáceres junto con el ermuarra Jon Idigoras, siguiendo la ruta de los concursos pictóricos.

Un mes o un día

Respecto a exposiciones anteriores, la que se puede ver desde ayer en el Topaleku muestra una mayor presencia de personas. El autor se ha atrevido a integrarlas en imágenes urbanas, incluso dentro del mismo Eibar. En la exposición de 2011 Oroz se sorprendía al darse cuenta de que no presentaba ningún cuadro donde apareciese Eibar, prometió enmendarse y ha cumplido.

Pero además de paisajes y bodegones la exposición permite ver también retratos, y acostumbrado a las naturalezas y edificios el pintor reconoce que «es otra cosa, un retrato son palabras mayores». No lo dice por decir sino que lo mide. «Este retrato me ha costado un mes, y estos otros cuadros los hago en un día».

Presentar al público un trabajo es el cierre del ciclo en artes plásticas, y aunque Esteban Oroz está agradecido por la asistencia lograda en exposiciones anteriores reconoce que a mucha gente le cuesta acudir a las salas. «Nos cuesta mucho ir a las exposiciones. Incluso aquí al no haber una continuidad puede que se haya perdido costumbre» señala.

 

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