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El Zinemaldia aplaude la primera película sueca a concurso, 'The Giant'

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Johan Lundborg junto a su equipo / ANDER GILLENEA

  • festival de cine de san sebastián 2016

  • Al director, acompañado por tres de los actores y la productora de la cinta, le había sorprendido la «respuesta tan fantástica de la gente» porque «no es una película fácil de ver, ni de entender»

La película 'The Giant', una mezcla de documental y cuento de hadas del debutante Johannes Nyholn y primera cinta sueca a competición en el 64 Festival de Cine de San Sebastián, se ha ganado este lunes los aplausos del público tras su proyección en la sala grande del Kursaal.

El director, acompañado por tres de los actores y la productora de la cinta, ha explicado en una rueda de prensa que era el estreno europeo de la cinta y que le había sorprendido enormemente la "respuesta tan fantástica de la gente" porque 'El gigante' no es una película fácil de ver, ni de entender, concede su director, que es también el guionista.

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Es una mezcla atrevida de documental y ficción que narra una historia triste: la de un niño deforme que tuvo que ser abandonado por su madre enferma y a la que él nunca olvidó.

Tras criarse junto a otras criaturas desvalidas, el joven Rikard (el actor amateur Christian Andrén), que es un estupendo jugador de petanca a pesar de sus limitaciones, sueña con poder ofrecer a su madre un gran triunfo, una meta que espera conseguir gracias a su amigo Roland (Johan Kylén), y así lograr que ella vuelva con él.

"Tiene muchas aportaciones de mi vida, que he combinado y unido para dar forma a una historia", explica Nyholm, algunas, apunta, como que él jugaba a la petanca en un club muy parecido al que acuden Roland y Rikard. Y también están los sueños que le acompañaban cuando, de pequeño, le subía la fiebre: "Era un sentimiento extraño de que ni me podía comunicar ni me entendían a mí", detalla.

Con ese mismo estado de semiinconsciencia, el director solapa reuniones de vecinos o los talleres donde trabajan los discapacitados de la residencia en la que vive Rikard con la historia de un gigante que atraviesa montañas y valles hasta llegar a su destino, una visión mágica y tierna que ha gustado al público de Donostia.

En resumen, indica Nyholm, "lo que quería transmitir era la posibilidad de esperanza en cualquier situación, aunque sea muy difícil". Andrén, el actor inexperto que lleva la película sobre sus hombros, o mejor dicho, sobre la máscara que le cubre media cara dándole aún a su pequeño tamaño un aspecto todavía más frágil, ha señalado que trabajar en el cine ha sido "la experiencia más maravillosa de su vida", a pesar de las horas de maquillaje y la claustrofobia de tener la cara tapada más de la mitad del día.

"La idea era tener una persona pequeña que atrapase a todo el mundo, alguien que por su aspecto pareciera que no tenía mucha fuerza pero que dejara entrever todo el universo que llevaba en su interior", apunta Nyholm. Para los actores profesionales, ha sido una ventaja trabajar con gente como Andrén, quien ha aportado su "experiencia como ser humano", ha dicho Kylén, mientras Anna Bjelkerud ha destacado lo difícil que es coordinar un reparto mixto, con gente profesional y gente que hace lo que hace habitualmente, pero ante una cámara.

"Y a pesar de ser debutante, Johannes estaba tan seguro de lo que hacía que yo también me sentía segura, es un director que no se rinde nunca", ha destacado la actriz, más conocida en Suecia por el teatro.

La película ha sido la tercera y última del día proyectada en la competición por la Concha de Oro, en la cuarta jornada del Festival.