La confianza en las terapias dispara más allá del 20% los casos de sífilis y gonococia en Euskadi

La confianza en las terapias dispara más allá del 20% los casos de sífilis y gonococia en EuskadiGráfico

Osakidetza recuerda que el verdadero problema de las infecciones de transmisión sexual es que favorecen el contagio del virus del sida

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIASAN SEBASTIÁN.

El auge de las infecciones de transmisión sexual (ITS) preocupa a las instituciones sanitarias. Los casos de sífilis y gonococia han crecido por encima del 20% en el último año, lo que podría revelar por parte de la población una preocupante banalización en torno a las consecuencias para la salud de este tipo de patologías. Los especialistas atribuyen esta actitud a la confianza que se tiene en los actuales tratamientos contra todas estas enfermedades, que ya no suponen la amenaza para la vida que representaron en otro tiempo. Aún así, siguen siendo un auténtico desafío de salud pública. La infección por sífilis o gonococia, según advierten los especialistas, favorece la transmisión del virus del sida, que continúa representando un reto social e individual para el paciente de primer orden.

«La incidencia de las ITS fue descendiendo en Euskadi hasta el punto de que se creía que iban a desaparecer. Esa tendencia cambió, sin embargo, a partir del año 2000, cuando comenzó a crecer el número de casos. Hubo un aumento muy llamativo en 2011 y desde entonces, las cifras se han disparado», explica el especialista en Enfermedades Infecciosas Juan Carlos Gainzarain, del hospital Araba. ¿Por qué sucede algo así? Es muy posible que, como según explica el especialista, no se deba a una causa única, pero de lo que no cabe duda es que la población ha dejado de tenerles miedo, y lo que es peor, ha comenzado a extenderse la idea de que no merece la pena preocuparse por nada, «porque hay tratamientos muy eficaces». Un razonamiento así resulta equivocado se mire cómo se mire.

La clave

133
casos de virus del sida (VIH) se diagnosticaron el año pasado en Osakidetza, 25 menos que en el ejercicio anterior, a pesar del auge de las infecciones de tipo sexual. Lamentablemente, la mayor parte de los diagnósticos se produjeron en fases avanzadas de la enfermedad
Los avances
contra el sida han extendido la falsa creencia de que estas dolencias no son problema.

Las cifras, que pueden consultarse en el gráfico que acompaña a esta información, lo avalan. El año pasado se registraron en el País Vasco un total de 1.274 casos de chlamydia, gonococia, sífilis, herpes genital y condilomas. Si se analiza, patología por patología, se constata que en sólo un año, entre 2016 y 2017, el número de los casos de sílifis creció nada menos que un 28% y los de gonorrea hasta el 17%. «Hay que insistir en la necesidad de mantener un sexo seguro. No se trata de criminalizar la conducta de la gente, sino de que sean conscientes de los riesgos a los que se someten. Hay que protegerse y si se mantienen conductas de riesgo acudir con regularidad al médico de cabecera o al especialista para conocer el estado de salud», recuerda el experto.

Exceso de confianza

Un estudio presentado en la última conferencia mundial del sida, celebrada en Amsterdam del 23 al 27 de julio, a la que acudieron más de 15.000 personas entre médicos, políticos, especialistas y pacientes - y que viene a ratificar las conclusiones de trabajos anteriores de similares características-, también aporta luz sobre lo que puede estar ocurriendo.

Los afectados por el VIH que tienen relaciones sexuales de riesgo -es decir, sin preservativo- y toman bien la medicación de manera que mantienen sus defensas a un buen nivel, parecen estar protegidos de volver a reinfectarse.

El 'mal francés' quelos españoles expandieron

El 'mal francés' quelos españoles expandieron

La enfermedad venérea que castigó a Beethoven, la sífilis, ya no representa la amenaza que fue hasta el siglo pasado, siempre y cuando se diagnostique y se trate a tiempo. Una inyección de penicilina basta para poner freno al virus que la provoca. Con la gonococia pasa algo similar, aunque la aparición de las primeras resistencias a los fármacos pone de manifiesto la importancia y necesidad de «trabajar por prevenir ambas enfermedades».

La prevención consiste en algo tan sencillo como utilizar el preservativo y someterse a revisiones periódicas siempre que se mantengan relaciones de riesgo, según recuerda el experto en Infecciosas Juan Carlos Gainzarain. El control social de las conductas sexuales constituye, sin embargo, un desafío de primer orden para los servicios de salud pública, porque el sexo no es una cuestión matemática. Conlleva altas dosis de espontaneidad y de irracionalidad. De ahí que, salvando las distancias, los especialistas consideren la actual explosión de ITS como el mayor desafío en la lucha contra el sida desde los tiempos de la heroína, en los ochenta.

A la sífilis, conocida también como 'el mal francés, le pasa como a la gripe española, que nunca partió de España, sino de Oriente, que es de donde vienen todas las gripes. La epidemia sufrida por las tropas francesas de Carlos VIII durante el sitio de Nápoles en el siglo XVI llevó al novelista italiano Girolano Fracastorius a bautizar así la enfermedad. Por justicia debería llamarse 'el mal español'. Los primeros casos en Europa datan de 1492. La enfermedad, como la patata, el maíz, y el cholocate vino de América y la trajo Cristobal Colón.

De algún modo, la medicación antirretroviral con un buen estado de salud protege frente a la infección. Esto, que es algo que ahora se confirma, pero que se sabe desde hace años, podría estar moviendo a miles y miles de personas en Occidente -y el País Vasco no escapa a ello- a arriesgarse en sus relaciones sexuales. Quizás no contraigan de nuevo el virus del sida -que puede ocurrir y supone un problema añadido-, pero sí otras infecciones, como la sífilis y la gonococia, que tienen una curiosa particularidad. Las heridas en los órganos sexuales que las caracterizan facilitan a su vez la entrada del virus de la inmunodeficiencia humana. Todo un círculo vicioso, que se retroalimente y contribuye a la expansión de las infecciones de transmisión sexual, también conocidas como enfermedades de transmisión sexual.

El último informe difundido por el Departamento de Salud del Gobierno vasco sobre la materia contiene otros datos curiosos. Uno de ellos tiene que ver con la territorialidad. La mayor parte de los casos, pero con una diferencia más que notable, se da en Bizkaia, donde se registraron el 82% de los diagnósticos, frente al 2,75% del territorio alavés y el 15,25% del guipuzcoano.

El factor poblacional tampoco explica algo así. «También resulta significativo que la mayor parte de los nuevos casos de VIH/sida se detecten tarde y se den en jóvenes de 20 a 35 años. Se supone que tienen una educación sexual», se lamenta Gainzarain.

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